Historia 


La hegemonía en la Grecia clásica.

barquito

Réplica de un trirreme ateniense de época clásica, base de su poder naval

En la antigüedad clásica, Grecia era un conjunto de ciudades-Estado independientes, y a pesar de considerarse todos griegos, su único nexo de unión lo configuraban la cultura, un panteón religioso común, y el temor a la amenaza persa, como ya había ocurrido en las llamadas Guerras Médicas (490-479 a.C). Entre todas las ciudades, Atenas y Esparta llevaban la voz cantante. La primera hacía gala de su flota, y la segunda se había ganado el respeto y el temor en los campos de batalla gracias a su extraordinaria y poderosa infantería. Alrededor de estas dos ciudades girarían todos los acontecimientos de lo que podría denominarse “La guerra fría de los helenos”.

. Busto de mármol del historiador Tucídides, autor de la obra “Historia de la Guerra del Peloponeso”.

. Busto de mármol del historiador Tucídides, autor de la obra “Historia de la Guerra del Peloponeso”.

Una vez acabada con la amenaza persa, atenienses y espartanos crearon sendas “ligas” donde se ganarían el favor de sus aliados. Las dos ciudades más poderosas de Grecia velarían por sus intereses y el de los miembros de su Liga.  Esto provocaría tensiones entre los dos bandos, desencadenándose lo que algunos historiadores denominan la “Primera Guerra del Peloponeso” (460-445 a.C), la cual comportó entre otras cuestiones la invasión espartana del Ática, la construcción de los muros largos de la ciudad de Atenas y el aumento de su poderío político y comercial, algunos enfrentamientos menores contra ciudades aliadas en ambos bandos, junto a una revuelta ilota y la creación de una ciudad con los exiliados (Naupacto) y la consiguiente y final “Paz de los 30 años” firmada por las dos ciudades dirigentes, Atenas y Esparta en 445 a.C. De esta manera se ponía fin a las hostilidades, reorganizando el mapa político de Grecia y promoviendo al arbitraje cualquier conflicto en el futuro. A pesar de esta falsa tranquilidad, las hostilidades no tardarían en salir a escena de nuevo.

 Atenienses y espartanos chocando en combate.

Atenienses y espartanos chocando en combate.

En 433 a.C, las tensiones volverían a hacerse presente en el conflicto entre Corcira y Corinto, rival comercial de esta y aliada de Esparta. A pesar de ser colonia corintia, Corcira se mantenía neutral por estas fechas, ya que no pertenecía ni a la Liga del Peloponeso ni a la confederación ateniense o Liga de Delos. A pesar de todo, los corcireos decidieron unirse a Atenas temiendo el poder creciente de la flota corintia. Corcira envió embajadores a Atenas, y aunque esta alianza no rompía el tratado de paz firmado en 445 a.C, los atenienses tenían muy presente lo que comportaba tal alianza. Corcira era enemiga declarada de Corinto, el Estado con la flota más poderosa dentro de la alianza con Esparta. A pesar de esto, Atenas prometió a los corcireos enviar ayuda. Ante la duda de la reacción de los espartanos, Atenas solo enviaría 10 naves en un principio, y bajo la dirección del hijo de Cimón, de nombre Lacedemonio. Quizá este nombramiento aliviaría los ánimos en Esparta.

A finales del verano de 433 a.C, la flota corintia, formada por 90 naves y otras 60 de sus aliados, entre ellos Megara, “vecina” de Atenas, se dispuso a atacar a las 110 naves corcireas. El choque se produciría frente a la pequeña isla de Síbota.

Según nos relata Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso”, los atenienses al ver que sus nuevos aliados perderían la batalla, se apresuraron a prestarles auxilio con mayor decisión, considerando ya inevitable el enfrentamiento directo entre Atenas y Corinto. El historiador nos relata que solo un malentendido salvó a los corcireos del desastre total, cuando casi al anochecer, y con más de media flota corcirea desmantelada, los marineros que ya se veían prácticamente derrotados, contemplaron asombrados como las naves de Corinto comenzaban de pronto a retroceder. Estos, al avistar varias naves atenienses que se acercaban al lugar de la batalla a toda prisa, pensaron que se trataba del grueso de su flota que venía en auxilio de Corcira. Tan solo se trataba de 20 naves más, las cuales se sumarían a las 10 enviadas en un principio. Por culpa de este error, Corinto desaprovechó una oportunidad de oro para derrotar a Corcira, la cual disponía de una importante flota.

Arquidamo, uno de los reyes de Esparta y un viejo amigo de la familia de Pericles, intentaría no romper el “estatus quo” firmado en 445 a.C, y enviaría varias embajadas a los atenienses solicitando de su parte concesiones para mantener unas relaciones pacíficas, aunque ninguna de las dos partes llegarían a un acuerdo.

Esto desembocaría en la famosa Guerra del Peloponeso, que tuvo lugar entre los años 431-404 a.C, y donde finalmente resultaría vencedora Esparta. Aunque hay veces que los ganadores tienen más que perder que ganar.

 

Via| Tucidides, Historia de la guerra del Peloponeso.

Más Información| VVAA. La antigua Grecia, Historia política, social y cultural.

Imágenes| Barco Griego, Tucídides, Batalla

 

 

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