Historia 


La guerra de sucesión de Austria. Antecedentes de la “guerra diplomática”

En este breve artículo analizaremos de forma sencilla la Guerra de Sucesión de Austria, una problemática que cambió la diplomacia europea del siglo XVIII y que provoco una inestabilidad en las relaciones entre estados, sobre todo en la Europa del Este. Realizaremos una narración de sucesos para plantear al lector una pregunta: ¿Qué importancia tienen las relaciones diplomáticas y los acuerdos? ¿Hoy en día se realiza una diplomática moderna motivada por intereses?

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Maria Teresa, Emperatriz de Austria

El 20 de octubre de 1740, Carlos VI de Habsburgo murió repentinamente, dejando como heredera a su hija María Teresa. Para evitar que la corona cayera en manos ajenas a la familia cercana, promulgó la Pragmática Sanción, derogando el Acta Leopoldina, que establecía que si Carlos VI moría sin descendencia masculina, esta sucesión pasaría a las hijas de José I.

La Pragmática Sanción estaba realizada para favorecer a su hija María Teresa. Esta pragmática fue aceptada por las hijas de José I y sus esposos, el príncipe de Sajonia y Baviera cuando el rey todavía estaba vivo. Esta ley, además, fue aceptada por la comunidad internacional hasta la muerte del Emperador.

Aun así, Carlos VI no pudo evitar que a su muerte el duque de Baviera y el elector de Sajonia reclamaran los derechos de sus respectivas esposas, hijas de José I y sobrinas del emperador, rompiendo con la última voluntad de Carlos VI y faltando a su palabra de respetar la Pragmática Sanción.

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Campo de batalla austriaco

Federico de Prusia ve en el conflicto que se desarrolla por la sucesión la ocasión para desarrollar una política expansiva para ensanchar sus territorios. Sin aviso previo ni declaración de guerra oficial, invade Silesia (Primera Guerra de Silesia, 1740 – 1742), en donde vence a los austriacos, en la batalla de Mollwitz (1741)

La intervención de Francia no tardó en producirse. Aunque en un primer momento había reconocido a María Teresa como Emperatriz, apoyó las pretensiones de Carlos Alberto de Baviera y puso en marcha una coalición (1741), firmada con España (a través del Segundo Pacto de Familia), Nápoles, el Elector del Palatinado, los electores de estados eclesiásticos y Prusia.

La victoria inicial de la coalición fue fácil. Los francos-bávaros ocupan Bohemia y coronan como emperador a Carlos de Baviera, esposo de María Amalia, a finales de 1742. Prusia, una vez que recupera sus territorios, se desentienden de la guerra a través de la Paz de Breslau de 1742, en la cual se le reconoce Silesia como territorio bajo el dominio de Federico I de Prusia. Sajonia se retira de la guerra sin adquisiciones. Por lo que la guerra quedó reducida a una guerra entre Austria y Francia.

La emperatriz María Teresa ocupa Baviera y Bohemia. Carlos Manuel de Saboya, la apoyará pero con la promesa de adquirir Milán. Inglaterra, al principio de la guerra sin intervenir por el problema colonial en el que se encontraba, entra ahora en guerra en apoyo de María Teresa. Esta decisión de intervención coincide con la sucesión de Walpole por Pitt como ministro, en 1742.

Federico II de Prusia firma una alianza con Carlos VII[1], con los príncipes alemanes y con Francia, para lanzar una nueva ofensiva conjunta en Bohemia y Alsacia, en el 1744. Esto provoca la reintegración en la guerra de Prusia, como consecuencia de la Segunda Guerra de Silesia, 1744 – 1745.

Esta nueva reactivación de la guerra provoca que el conflicto se extienda geográficamente:

  • Aparece un conflicto marítimo y colonial entre Francia e Inglaterra. Este conflicto terminará con la Paz de Dresde (Sajonia, 1746), en la cual se reconoce a Prusia la posesión de Silesia. También en este momento, Carlos de Baviera, emperador del Sacro Imperio, muere en 1745, y su hijo, Maximiliano, firma la paz con María Teresa, reconociendo a su marido como Emperador (Paz de Fussen).
  • Francia, por otro lado, conquista los Países Bajos Austriacos en el 1745, con el apoyo de Rusia (aunque no en un primer momento) y España.

La muerte de Felipe V, en 1746, permitió la reconciliación entre España y Austria. E Inglaterra conmocionada por el intento jacobita de Carlos Eduardo de hacer se con el trono.

Por todos estos últimos acontecimientos, se firma la Paz de Aquisgrán en 1748, en la cual se reconoce los siguientes puntos:

  • Se confirmó la Pragmática Sanción y la elección imperial de Francisco.
  • Prusia retuvo Silesia.
  • Francia renunció a cesiones territoriales en los Países Bajos, Piamonte, Niza o Friburgo, y se comprometió a no fortificar Dunkerque y aceptó la expulsión del pretendiente Estuardo.
  • Holanda mantiene la fortaleza de la Barrera.
  • Se reconoce la independencia de Génova.
  • Francia e Inglaterra se devolvieron sus conquistas coloniales: Madrás pasaba, de nuevo, a Gran Bretaña, y Luisburgo, a Francia.
  • España prometió a Gran Bretaña a renovación del asiento hasta 1752.

Pero con esta paz, todas las potencias se consideraron perjudicadas, ya que Francia, perdía los Países Bajos; Austria perdía una serie de territorios; España no conseguía Gibraltar y Menorca. Por lo tanto, la paz de Aquisgrán se consideró más como una tregua que como una paz definitiva.

Esta guerra ilustra la vertiente depredadora del equilibrio político y el carácter de la guerra como proceso. Los príncipes que reconocieron la Pragmática Sanción incumplieron su promesa con la esperanza de nuevos territorios. Las alianzas se formaban y cambiaban, los participantes entraban y salían para conseguir recompensas a corto plazo.

El ritmo de las operaciones era poco vivo, pero los combatientes se enfrentaron en múltiples frentes. Las batallas y los sitios importaban pero no determinaban la paz. Durante toda la guerra hubo negociaciones que desembocaron en acuerdos y traiciones continuas. La guerra no puso de manifiesto las cuestiones fundamentales por las que luchaban las grandes potencias que pronto encenderían otra guerra, la denominada “revolución diplomática”, donde las alianzas vistas hasta entonces darán un vuelvo, produciéndose uniones que hasta este momento no se habían ni siquiera planteado.


 

 

[1] Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1742 y 1745


 

 

En colaboración con QAH| Mundo Histórico

Vía| Floristán, Alfredo (coord.). Historia Moderna Universal. Barcelona: Ariel. 2009; Gies McGuigan, Dorothy. Los Habsburgo. Barcelona (México D.F.): Ediciones Grijalbo. 1970; Vallotton, Henry. La Emperatriz María Teresa. Madrid: Espasa Calpe. 1966.

Imagen| María Teresa, Campo de batalla austriaco

En QAH| La abdicación de nuestro “último” Felipe, el primer Borbón, Absolutismo Ilustrado (III): su marco político,

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