Cultura y Sociedad, Historia 


La Guerra de Malvinas y de Vietnam, similitudes y diferencias

El enfrentamiento armado entre países es la continuación de la política por otros medios, de acuerdo a la definición de la guerra que dio el estratega Carl von Clausewitz en el siglo XIX.

Que la política se vea representada en la violencia del conflicto es sin duda una larga y lamentable trayectoria que la humanidad carga en sus espaldas. Cuando el diálogo y la diplomacia no resuelven el estado de situación y hay que tomar medidas de tipo bélico, es un hecho por demás repudiable.

Querer la paz y defenderla nos lleva en muchos casos a estudiar la polemología -el estudio de las guerras-, lo mismo ocurre en otros campos del saber, como en la medicina, en la cual cuando se quiere encontrar la cura a una enfermedad, se debe estudiar sus causas y efectos para poder hallar el antídoto. Del mismo modo, conocer las causas de los conflictos de este nivel de intensidad y beligerancia nos permite analizar formas de prevenirlos y predecirlos.

Las guerras asimétricas siempre me han despertado especial interés. Que un actor con menos medios se enfrente con un actor con más medios o recursos muestra un nivel de estrategia muy peculiar, y me refiero sobre todo a analizar al actor con menos medios que persigue vencer a su oponente.

Las guerras de Malvinas y de Vietnam son guerras asimétricas en donde dos actores (en este caso países) Argentina y Vietnam, se enfrentan en una guerra con dos de las principales potencias de la OTAN, el Reino Unido y Estados Unidos. En ambos casos con resultados diametralmente opuestos, en el caso argentino perdieron la guerra y en el caso de Vietnam la ganaron.

¿Qué fue lo que llevó a unos y a otros con medios (recursos) similares a resultados tan opuestos? Mucho se conoce de la destreza de los pilotos argentinos y sus vuelos y maniobras rasantes, así como mucho se sabe acerca de los escondites y túneles que los vietnamitas desarrollaron para vencer a su enemigo. Sin embargo más allá de las maniobras tácticas audaces y heroicas, la victoria está dada por una buena estrategia.

Conocer los puntos débiles de tu enemigo y las fortalezas de uno mismo, como decía Sun Tzu, y focalizar todos los recursos que se tienen para la consecución de la estrategia que se pensó, es la clave del éxito. Los estrategas vietnamitas sabían que la guerra tenían que extenderla en el tiempo y llevarla al territorio estadounidense, esa maniobra fue posible gracias a los medios de comunicación, que posibilitaron que la sociedad estadounidense viera cómo morían sus jóvenes soldados a miles de kilómetros provocando que empezaran a generarse manifestaciones públicas contra la guerra. En consecuencia, cada día que Estados Unidas estaba en guerra con Vietnam le generaba un alto costo político, y fue por ello que finalmente Vietnam termina ganando la guerra, llevándola fuera de su territorio.

En el caso argentino, el ingreso a la guerra fue una acción lejos de cualquier estrategia audaz. Los generales decidieron levantar una bandera de soberanía nacional para generar unión y aceptación ante un pueblo que cada día que pasaba los quería más fuera del gobierno. Por ello, todas las maniobras de los “estadistas” que debían marcar el rumbo del conflicto fueron confusas y peculiares. El pueblo argentino acompañó a sus jóvenes soldados, que con gran heroísmo y patriotismo, se alistaban a la guerra para defender una causa nacional: la soberanía territorial argentina en las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

Hay muchos testimonios recopilados en una y otra guerra. En el caso de la guerra de Malvinas, Gran Bretaña no precisará el número de caídos hasta casi un siglo de transcurrida la guerra. Mucho se habla ahora de que la táctica de los soldados argentinos superó con creces la estrategia de sus generales. Pero lamentablemente, sin estrategia, no hay victoria posible.

Ambas guerras se circunscriben al siglo pasado, sin embargo las heridas de ambos conflictos siguen latentes. Sin duda una guerra es la peor experiencia que un ser humano puede vivir. En el caso de tener que atravesarla, queda a sus pueblos aprender de dicha experiencia, de los valores de solidaridad y entrega que dicha sociedad en momentos así exacerba, así como el deber de educar para que no se repita.

Que dos potencias mundiales tengan importantes pérdidas humanas por causas totalmente cuestionables, sin duda también representa una ventana de oportunidades para que sus pueblos y dirigentes se repiensen. Claro que cuando se tienen los medios, la ambición y la mesura no son algo simple de manejar.

* Imagen|tinypic.comcacheirofrias.com

RELACIONADOS