Historia 


La Guerra de los Mil Días: Colombia 1899 – 1902

A lo largo del siglo XIX y después de la Independencia, Colombia afrontó un período de continuas inestabilidades políticas expresadas a través de numerosas guerras civiles, rebeliones e insurrecciones populares. Dicha inestabilidad que se expresó también en los numerosos cambios de regímenes y constituciones, no se manifestó con tanta fuerza sino hasta finales del siglo XIX, con la última guerra civil de aquella centuria, pero que marcaría para siempre el imaginario popular de los colombianos. El resultado de este conflicto, conocido como la Guerra de los Mil Días, definiría en gran parte el comportamiento político del país en el medio siglo siguiente.  Pero para entender las dinámicas de la guerra y su impacto en la sociedad colombiana de entonces, es necesario remontarse unos años antes en la historia de Colombia.

Rafael Núñez, político conservador y pensador colombiano. Representante máximo del proyecto de la Regeneración.

Rafael Núñez, político conservador y pensador colombiano. Representante máximo del proyecto de la Regeneración.

Desde mediados del siglo XIX se consolidaron en Colombia dos partidos políticos que en los siguientes ciento cincuenta años definirían la política nacional.  Estas agrupaciones, conocidas como Partido Liberal y Partido Conservador, estuvieron en una pugna constante durante la segunda mitad del siglo XIX y gran parte del siglo XX. Hacia 1886 el Partido Conservador, bajo la consigna de un régimen conocido como La Regeneración, se había hecho con el poder en Colombia. Dicha época se caracterizó por una fuerte alineación del país con los preceptos de la Iglesia Católica, un fuerte centralismo y político y la exclusión política del Partido Liberal que había gobernado Colombia (entonces bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia) años antes (1862 – 1885). Con los conservadores en el poder, los liberales buscaron por todos los medios espacios para poder participar en el gobierno del país.

Y aunque los liberales no lograron arrebatar el poder a los conservadores, éstos, en el mismo momento del nacimiento de la Regeneración se habían dividido. Por un lado estaban los Conservadores nacionalistas, quienes eran más proclives a dialogar y establecer relaciones con el Partido Liberal (siempre y cuando fueran moderados), y por el otro estaban los Conservadores históricos, quienes sostenían una actitud más belicista con respecto a sus relaciones con los liberales.  Aprovechando la situación de división, en 1895 los liberales intentaron un golpe de Estado contra el entonces presidente conservador Miguel Antonio Caro. Ante el fallido intento, sectores liberales en las regiones céntricas de Cundinamarca y Santander intentaron realizar levantamientos, que fueron rápidamente aplastados al no encontrar el eco que esperaban. No obstante, la situación se tornó aún más difícil con el siguiente período presidencial. Manuel Antonio Sanclemente, representante de los conservadores nacionales fue elegido para iniciar su mandato en 1898.  Sin embargo, quebrantos en su salud impidieron que ejerciera el poder por largo tiempo y transcurrido un pequeño lapso hubo de entregar el poder a su vicepresidente, José Manuel Marroquín.

Bogotá en los primeros años del siglo XX.

Bogotá en los primeros años del siglo XX.

Los conservadores históricos aprovecharon la situación para intentar atraerse a su bando al vicepresidente, quien no era indiferente a los preceptos de esta ala del Partido Conservador. Los conservadores nacionales, asustados ante la pérdida de poder y status que les acarrearía un presidente conservador histórico, presionaron a Sanclemente para que retomara su cargo. Sanclemente accedió y al volver al poder realizó la anulación de distintas medidas que durante su ausencia había tomado Marroquín, que favorecían tanto a liberales moderados como a conservadores históricos. Ante la situación, los conservadores históricos realizaron una breve alianza con los liberales para derrocar al presidente Sanclemente e instaurar en su lugar a Marroquín. Aquello sucedía en Bogotá el 31 de julio de 1900. Meses antes, los levantamientos populares en diferentes zonas del país ya habían comenzado.  El golpe de Estado tuvo éxito y Marroquín terminó de ejercer durante el período constitucional establecido, es decir, el período restante que le quedaba a Sanclemente, hasta 1903.

Sin embargo y pese a haber participado en el golpe, la mayor parte de los liberales fueron excluidos de las políticas de Marroquín. El gesto del antiguo vicepresidente y ahora presidente hizo que los liberales entablaran la guerra directamente contra el Estado colombiano, dirigido ahora por un representante convencido del Partido Conservador. Aunque al inicio los liberales intentaron conformar ejércitos regulares para presentar batallas a las milicias gubernamentales, rápidamente la guerra se convirtió en una guerra de guerrillas donde los campesinos afectos al Partido Liberal intentaban debilitar a los ejércitos del Partido Conservador. Finalmente y con el desgaste de la guerra, los conservadores que ejercían el poder salían victoriosos sobre las guerrillas liberales.

Territorio de Colombia antes de la Guerra de los Mil Días. Incluía el Departamento de Panamá.

Territorio de Colombia antes de la Guerra de los Mil Días. Incluía el Departamento de Panamá.

Las consecuencias de esta guerra fueron desastrosas para el país. Como su nombre lo indica, el conflicto se extendió a lo largo de casi mil días, o tres años (1899 – 1902). Los campos del país quedaron completamente devastados, los circuitos económicos terriblemente desarmados, la moneda colombiana afrontó una de las mayores devaluaciones de su historia, sumado a los probablemente cien mil muertos que dejó el conflicto. La debilidad política, económica y militar resultante de la guerra, permitió que la injerencia de los Estados Unidos en Panamá, entonces un departamento de Colombia, provocara la secesión de dicha zona de Colombia y desconociera la autoridad de Bogotá. De esta forma, el panorama para el país después de la guerra fue desolador. Los tratados de Neerlandia y Wisconsin pusieron fin a las contiendas, pero al ser firmados en la zona de Panamá, la noticia tardó en llegar al resto del territorio nacional, donde los desórdenes públicos se extendieron por lo menos unos meses más. Políticamente la guerra significó la derrota de los liberales. Estos serían excluidos del gobierno por las siguientes tres décadas, pues el fin de la Guerra de los Mil Días daría inicio a un período conocido como la República Conservadora, o también, Hegemonía Conservadora (1902 – 1930). Sería hasta la década de los años treinta del siglo XX, cuando nuevas divisiones en el seno del Partido Conservador, sumado a coyunturas como la Gran Depresión, les permitiría a los liberales recuperar el poder.

De esta forma, la Guerra de los Mil Días se convirtió en el fin de un ciclo continuado de guerras civiles que azotó el país a lo largo del siglo XIX y a la vez, marcaría la pauta de una paz intranquila, que se extendería por lo menos hasta  cuarenta años después de una de las guerras civiles más cruentas en la historia de Colombia.

Vía | Bushnell, David. Colombia: Una nación a pesar de sí misma. Ed. Planeta, 434 pp; Castillo, Carlos. Los Guerrilleros del Novecientos. Bogotá, Fondo Editorial CEREC, 1991;

Imágenes |Rafael Núñez; Bogotá en 1900; Mapa Colombia

En QAH| La guerra más larga de la historia de España, 172 años

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