Historia 


La guerra como cultura

La guerra primitiva tiene unas características que hacen de ella un elemento muy ritualizado.

La guerra primitiva tiene unas características que hacen de ella un elemento muy ritualizado.

Pese a que la guerra es considerada una actividad bárbara, salvaje y primitiva, un análisis del modo de combatir de las diferentes civilizaciones a lo largo de la historia nos muestra que tienen su propio sello de identidad y que adolecen de un determinante cultural esencial.

La historia de la guerra, y con la ella la historia de la Humanidad, parece tener un tinte teleológico, dirigido hacia el triunfo de lo que se viene en denominar modo occidental de hacer la guerra, invalidando por el camino otras modalidades, como la oriental.

El modo oriental de hacer la guerra se caracterizaba por la evasión, la dilación y el sesgo: la predilección por las armas de proyectiles, la movilidad y las batallas de desgaste eran sus elementos constitutivos.

El occidental, por su parte, que se impondrá a cualquier otro, se gesta en torno a tres elementos: uno moral, otro intelectual y un tercero tecnológico.

Una anomalía histórica, conducirá a la Grecia posterior de la Edad Oscura hacia la batalla decisiva.

Una anomalía histórica, conducirá a la Grecia posterior de la Edad Oscura hacia la batalla decisiva.

El primero cristaliza en el siglo V a.C. en Grecia, que prescinde de las limitaciones rituales de la guerra primitiva y en la que se combatirá cuerpo a cuerpo hasta la muerte. Aparece el choque, el combate decisivo, en el cuál el resultado se dirime en un solo encuentro.

A ello se llega accidentalmente, fruto de la Edad Oscura: durante la misma se toma como referencia el estilo de combate narrado por Homero en la Ilíada, en la que se desprecian las armas de proyectiles, personalizadas en Paris y Apolo, y glorificando las de cuerpo a cuerpo merced a los combates singulares de los héroes. Todo ello potencia la infantería pesada, naciendo la falange hoplítica y, como consecuencia de los ritmos marcados por las necesidades agrícolas tan bien reflejados por Hesíodo en sus los trabajos y los días, aparece el combate decisivo, que resuelve las disputas en un único choque tras el cual se vuelve a la polis a retomar los quehaceres.

El choque de infantería se trasformará con los pueblos germánicos, sobre todo los francos, en el choque de la caballería pesada.

El choque de infantería se trasformará con los pueblos germánicos, sobre todo los francos, en el choque de la caballería pesada.

Los ejes de transmisión de este concepto resultan sumamente interesantes: a Roma pasan a través de la Magna Grecia y a Germania por los limes danubiano y del Rhin, y ésta adapta la caballería, que tradicionalmente es un elemento de la guerra oriental, al choque propio de la infantería, para lo que el estribo será esencial y complementará el uso que ya la Macedonia de Filipo y Alejandro hacían de ella.

El elemento intelectual vendrá dado en el intercambio cultural consecuencia de las Cruzadas al contagiarse occidente de la ética de la guerra santa que dotará a su cultura militar de una dimensión ideológica e intelectual: el concepto de que la guerra es la continuación de la política por otro medios clausewitziano.

El elemento tecnológico le llegará con la revolución de la pólvora y el perfeccionamiento de las armas de fuego. El hecho de que oriente no sea permeable a su influencia radica en la restricción, una autolimitación que busca el mantenimiento del status quo social. El ejemplo más claro está en el Japón que surge tras la unificación de Tokugawa Ieyasu y en el que se prohibirán las armas de fuego pese al buen resultado obtenido en las batallas precedentes.

Las armas de fuego, introducidas en Japón por los portugueses y que tuvieron allí su propia producción, serán prohibidas tras la batalla de Sekigahara.

Las armas de fuego, introducidas en Japón por los portugueses y que tuvieron allí su propia producción, serán prohibidas tras la batalla de Sekigahara.

La modalidad occidental de hacer la guerra barrerá el mundo del siglo XIX, sólo los países que se adapten a la nueva cultura militar prevalecerán: Turquía y el Japón de la revolución Meiji. Aquí tenemos otro campo de estudio realmente interesante.

Sin embargo, igual que Saturno devorando a sus hijos, la propia lógica del modo occidental señala la misma destrucción de Occidente debida al armamento nuclear. La Mutua Destrucción Asegurada (irónicamente denominada MAD en sus siglas en inglés) supone su fracaso y la exigencia de la búsqueda de una alternativa. Pero la proliferación de armamento nuclear en la India, China, Paquistán, Corea del Norte o, tal vez, Irán, hacen muy complicado el proceso (hace poco hemos tenido noticia de que se valoró en el 2001 el uso de armas nucleares en Afganistán por parte norteamericana). Por otro lado, la progresiva emergencia de China como potencia mundial con características muy similares a las del antiguo bloque soviético y con armamento comprado o copiado de Rusia, puede conllevar la vuelta a una política de bloques y a una carrera de armamentos, tanto de tipo convencional como nuclear.

El armamento nuclear supone el fracaso del modo occidental de hacer la guerra, una alternativa al mismo señala el futuro de la guerra.

El armamento nuclear supone el fracaso del modo occidental de hacer la guerra, una alternativa al mismo señala el futuro de la guerra.

Para finalizar, y volviendo al modo occidental de hacer la guerra, y con objeto de ratificar la influencia cultural de cada pueblo en la misma (mal que nos pueda pesar, la forma de cada uno de ellos de combatir, contiene matices propios de los mismos), hay que decir que cada nación le confiere unas características peculiares que la diferencian de las demás: así, podemos hablar de un modo alemán, japonés, norteamericano o ruso de hacer la guerra. Estudiar cada uno de ellos es una tarea refrescante para el historiador y gratificante para el lector.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris

Vía| Keegan, John: Historia de la guerra. Turner, 2014.

Davis Hanson, Víctor: Matanza y cultura. Turner, 2004.

Para saber más| Sicilia Cardona, Enrique: La batalla de Sekigahara, 1600. HRM Ediciones, 2014.

Sánchez Sanz, Arturo: Filipo II y el arte de la guerra. HRM Ediciones, 2013.

Imágenes| Guerra primitiva, Hoplitas, Caballería, armas nucleares.

RELACIONADOS