Historia 


La guerra civil española (IV)

INTRODUCCIÓN

La guerra civil española (1936-1939) es uno de los peores conflictos bélicos que ha sufrido nuestro país a lo largo de la Historia, y no solo por el número de víctimas o territorios arrasados, sino por la crudeza y virulencia de una guerra que enfrentó a miembros de un mismo país, y que se libró mucho más allá del campo de batalla, en las casas y en los pueblos de cada región de la geografía española. En esta última entrada vamos a ver cómo fue el desarrollo de la guerra desde el punto de vista del bando nacional o sublevado.

Fotografía de la Guerra civil española en territorio aragonés

Fotografía de la Guerra civil española en territorio aragonés

Desde el principio, todos los mandatarios del bando nacional pensaron que el nuevo Estado a instalar en España debía construirse sobre tres factores: la eliminación total del oponente, la destrucción de cualquier ideología discordante, y la búsqueda de una victoria incondicional sobre el enemigo. Durante los primeros meses de 1936, en el bando sublevado dominó la imposición del orden castrense, la forja de una mentalidad autoritaria anti liberal, anti parlamentaria y anti democrática, y un exaltado nacionalismo español que se tradujo en un régimen de terror anárquico con ejecuciones masivas.

En estos primeros momentos se produce un crecimiento masivo de milicias falangistas y tradicionalistas (en octubre de 1936 entre falangistas y tradicionalistas ya eran más de 50 000 miembros), paralelo al proceso de institucionalización y jerarquización del nuevo Estado. Éste fue un proceso centralizado en la figura de Francisco Franco Bahamonte desde octubre de 1936, tras haber pasado primero por la prohibición de todos los partidos políticos y sindicatos y por dos organizaciones temporales de gobierno. Para llegar hasta su nombramiento como Generalísimo y Jefe del Estado español, Franco se aprovechó de la muerte de posibles adversarios políticos, de unas estratégicas relaciones diplomáticas que lo colocaron en la cabeza de cara a la opinión internacional, y del mando sobre las tropas en África, el mayor y mejor preparado contingente del ejército sublevado.

Franco con Mola, Saliquet y otros jefes militares del bando sublevado

Franco con Mola, Saliquet y otros jefes militares del bando sublevado

La creación del corpus ideológico de un partido nacional español, fascista y corporativo, fue obra mayoritaria de Ramón Serrano Suñer, el cuñado de Franco. El plan era crear un movimiento político de masas gracias a la unión de Falange y la Comunión Tradicionalista Carlista, hecho que se produjo por decreto el 19 de abril de 1937 bajo el mandato de Franco. Poco después, el 3 de junio, el liderazgo de Franco sobre el partido queda totalmente fijado tras la muerte de su último posible adversario, el general Emilio Mola.

Desde este momento hasta el final de la II Guerra Mundial, el nuevo orden estatal se va a fundamentar sobre la perfecta compatibilidad entre el militarismo, el fascismo y el catolicismo, siendo el ejército, el partido único y la Iglesia católica los tres pilares fundamentales a lo largo de toda la dictadura. Sería a finales de noviembre de 1937 cuando Franco compuso por consejo de Serrano Suñer (que ahora sería Ministro de Interior) su primer gobierno, integrado por militares, carlistas, falangistas y monárquicos. Poco después, entre marzo y abril de 1938, se aprobarían el Fuero del Trabajo, para dotar al nuevo orden de una falsa nueva Constitución hecha al estilo italiano; y la Ley de Prensa, que establecía el control total del gobierno sobre todos los medios de comunicación, además de anular los matrimonios civiles y el divorcio.

Palacio episcopal de Salamanca, sede del Cuartel General de Franco durante la guerra civil

Palacio episcopal de Salamanca, sede del Cuartel General de Franco durante la guerra civil

Previamente, en mayo de 1937, se había creado la Delegación Nacional de Auxilio Social dirigida por Mercedes Sanz Bachiller, que se encargaba de repartir comida y ropa a los partidarios del franquismo. Precisamente por el suministro constante tanto interno como externo de productos de necesidad básica, la guerra civil fue mucho más fácil y menos cruenta para todos los lugares abiertamente franquistas. Desde que la guerra entró en un punto de no retorno para los republicanos, el nuevo Estado franquista se centró en desmantelar todas las reformas políticas, socioeconómicas y religiosas promovidas por la República.

En conclusión, a lo largo de sus tres años la guerra civil española dejó en el país unas terribles consecuencias y secuelas que tardarían muchas décadas en sanarse: 600 000 muertos, 500 000 prisioneros sometidos a torturas en cárceles, y una cultura política de traidores y patriotas, nacionales y rojos, que llegó, como mínimo, hasta la década de los años 60. También se produjo un gran éxodo republicano fuera de España, como muestra el hecho de que solo en los primeros meses de 1939 llegaran a Francia más de 450 000 españoles. La guerra civil había sido un éxito absoluto de la Cruzada de la España ultra católica.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| CARR, Raymond (2006): España 1808-1975. Editorial Ariel Historia, Barcelona; CASANOVA, Julián (2013): España partida en dos : breve historia de la Guerra Civil española. Editorial Crítica, Barcelona.

Imagen| La guerra civil; Franco y los mandatarios; Palacio episcopal

En QAH| Las fotografías de la Guerra Civil española: Robert Capa; La guerra civil española (1936-1939); La guerra civil española (II); La guerra civil española (III)

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