Cultura y Sociedad, Historia 


La Grande y Felicísima Armada (II)

Felipe II

Felipe II rey de España, en el año 1588,  harto de las provocaciones, ataques piráticos, persecución de los católicos ingleses y de la ayuda que la reina Isabel prestaba a los rebeldes flamencos, decide enviar contra Inglaterra una poderosa armada, con el objeto de transportar gran cantidad de tropas y tomar primero Londres y después toda Inglaterra.
El nombre de la armada enviada a Inglaterra era el de La Gran Armada o La Grande y Felicísima Armada.

En Inglaterra al principio lo creían así, que era invencible, ante la envergadura de lo que se les venía encima y la nombraron como tal. Lord Burghley, tesorero de la reina Isabel, después de la vuelta a España de la Armada, en su campaña propagandística, mandó escritos con este nombre de “Armada Invencible”, a todos las naciones de Europa para su publicación, esta vez en sentido irónico. Este es el nombre con que ha llegado hasta nuestros días.

Don Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, proyectó una gigantesca armada que constaba de 150 buques de guerra, 40 barcos de carga, 320 embarcaciones auxiliares, 86 buques de remo, 200 barcas desembarco, 16.612 tripulantes, 55.000 infantes y 1.200 caballos con sus jinetes. La idea era atacar desembarcando en las costas de Kent, tomar Londres y el resto de Inglaterra.
En 1586, al año siguiente se decide que sean los Tercios de Flandes de Alejandro Farnesio, acantonados en los Países Bajos, los que crucen el Canal y el resto de los hombres vayan embarcados en una enorme flota que saldría desde Lisboa.
La flota definitiva constaba de 132 navíos y unos 22.000 hombres.

Álvaro de Bazán

El reunir tantos efectivos, en una sola ciudad, con barcos y personas procedentes de todas las partes del imperio, se hizo interminable. Muchos hombres permanecieron embarcados durante meses, lo que trajo consigo epidemias y dificultades en el avituallamiento. El propio marqués de Santa Cruz cayó enfermo de fiebre pestilenta y falleció el 9 de febrero de 1588 a la edad de 63 años. Su pérdida fue irreparable.

A las pocas semanas El Duque de Medina Sidonia llega a la cuidad para sustituirlo, obligado por el rey. Cuando llegaron los galeones de Castilla, la Armada estaba dispuesta para zarpar.
Varios temporales les impidieron salir del estuario del Tajo, desperdiciando vituallas. Cuando por fin se hicieron a la mar los vientos desfavorables hacen que en 11 días de navegación se encuentren frente al Cabo San Vicente, o sea, 100 millas más lejos de su destino.
Después de muchas vicisitudes y un gran temporal consiguen reagruparse y avituallarse de nuevo en La Coruña, para lanzarse a la aventura inglesa.

 

 

Vía| Victorias por mar de los españoles. Rodríguez González, Agustín Ramón. Biblioteca de Historia, Grafite Ediciones, 2006, Contra Armada. Gorrochategui Santos, Luis. Ministerio de Defensa 2011

Imagen| Felipe II, Armada Invencible, Álvaro de Bazán

En QAH| La ContraArmada Inglesa (I)

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