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La gestión de lo exponencial: sótanos o garajes

Mark Zucierberg en las primeras oficinas de Facebook

Las series americanas nos muestran dos lugares que forman parte de nuestro imaginario colectivo: los garajes y los sótanos. Los garajes son los espacios de innovación, donde nacen empresas de internet que hacen millonarios a sus jóvenes creadores. En los sótanos, sin embargo, hay oscuros secretos alimentados por mentes complejas y perversas.

Hoy las empresas deben elegir si los cambios y las disrupciones que surgen del entorno digital vienen de un garaje o de un sótano.

Por un lado, en los garajes, la innovación digital nos trae oportunidades que tienen un efecto transformador en muchos ámbitos de nuestra vida: la forma en la que conocemos a las personas, cómo compramos, a dónde vamos y por dónde conducimos, cómo aprendemos, cómo trabajamos, como generamos ideas y hacemos negocios . Para nosotros, para el 40% de la población mundial con acceso a internet, el mundo digital nos permite mejorar la capacidad de crear información y conocimiento, y nos concede un poder inimaginable con un abanico de opciones y una capacidad de elección impensable hasta ahora. Sólo en WhatsApp se envían al día 50 billones de mensajes, 700 millones de fotos y 100 millones de vídeos. El crecimiento de las tabletas (+53% en el 2013) es superior a ningún crecimiento histórico registrados por los PCs. El siguiente dispositivo que se avecina es la TV inteligente, con acceso pleno a internet y desaparición del mando a distancia.[1]

En otros casos pareciera que la disrupción digital es una amenaza ideada en algún oscuro sótano. Su capacidad para destruir y modificar el mapa competitivo de todos los sectores de actividad es altísima. Los expertos vaticinan que en un horizonte cercando habrá cada vez menos compañías adaptadas para sobrevivir al “tsunami digital”. Las grandes vencedoras serán las empresas que nacen con modelos muy centrados en lo digital, dejando un espacio limitado, en resultados y beneficios, a las empresas que hagan un buen ejercicio de adaptación. La gran mayoría de las empresas están condenadas a desaparecer, con independencia de su tamaño del sector en el que ejerzan su actividad. Véase la industria de los medios, la música o la formación.

Un de los aspectos mas complejos es cómo la automatización y la especialización está cambiando la estructura del mercado de trabajo. Existirá mucho trabajo y poco empleo. El 47% de las categorías de empleos se verán afectados[2] y no estamos hablando de los empleos menos cualificados. Básicamente las máquinas serán más inteligentes y tendrán acceso a más datos. Esta combinación permitirá a las empresas a hacer más con menos trabajadores, o descomponer el trabajo en tareas mas pequeñas en las que la intervención humana es cada vez menor.

Pero además tenemos que tener en cuenta que el cambio se verá incrementado por las tecnologías exponenciales[3] . Son aquellas innovaciones que, al utilizarse a su vez en el desarrollo de las siguientes, adquieren una evolución que crece a un ritmo exponencial. Su combinación en los diferentes campos hace que los efectos se refuercen recíprocamente y se multipliquen a escala aún más rápida. Mckinsey habla de 12 tecnologías disruptivas: el internet móvil, la automatización de trabajador del conocimiento, el internet de las cosas, las energías renovables, la tecnología cloud, la robótica, el transporte autónomo, las impresión 3D, la nueva generación de la genómica, los nuevos materiales y la capacidad de almacenamiento de energía. MitSloan enfatiza que son los productos complejos con procesos internos simples generan los que generan mayor valor para las empresas. Un Iphone de 2007 incluía 3 sensores (acelerómetro, proximidad y luz de ambiente). El iphone 5s incluye 5 sensores y el galaxy s5 10, incluyendo gestos o pulsaciones del corazón[4]. No debemos olvidar que los sensores serán la puerta del internet de las cosas…

La gestión de éste tipo de cambios es inédita en los Comités de dirección de las empresas actuales. Los CEOs de hoy se enfrentan al mayor reto de gestión en la historia de las organizaciones que dirigen, un reto extraordinariamente complejo, incierto y arriesgado, que propicia frecuentemente el mirar hacia otro lado, el concentrarse en lo que sí sabemos, cuando no en la parálisis, la banalización o el reduccionismo a la hora de abordarlo[5].

El nuevo entorno digital se caracteriza por la velocidad de los cambios, guiados por el sector tecnológico. La valoración bursátil de Appel y Google en el NASDAQ varia entre el 19 y el 30% del valor de las empresas cotizadas. El sector de las empresas tecnológicas son mas valiosas que los sectores financieros o industriales. Estamos, según nos cuentan los expertos de la Singularity University[6], ante una nueva disrupción, la singularidad tecnológica, una hipótesis que sugiere que la velocidad a la que progresa la tecnología provocará el desarrollo de una inteligencia artificial que unirá la biología y la tecnología de modo indistinguible.

Pero lo que empieza siendo un problema perverso (si no hago nada, también pierdo, no es una opción), también puede ser una extraordinaria oportunidad para aquellos que se deciden a actuar y que tengan la valentía de probar y equivocarse para finalmente acertar. No nos queda otra que aprender. Ser capaces de ver en la complejidad las tendencias, los patrones y las lógicas que nos permitan tomar mejores decisiones a la hora de afrontar el reto de la transformación digital.

Dónde debemos pasar mas tiempo ¿en el sótano o en el garaje?

[1] KPCB internet trends 2014

[2] The future of unemployment (C. Frey and M. Osborne 2013)

[3] http://www.wired.co.uk/magazine/archive/2013/05/singularity-university/on-the-exponential-curve

[4] KPCB internet trends 2014

[5] http://www.dontknowschool.com/web//transformacion-digital

[6] http://singularitysummitspain.org/

Vía| Miguel Ángel Rodríguez.

Imagen|periodistadigitalcom

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