Historia 


La fundación de Gadir (I): la fecha

La fundación de Gadir es establecida por las fuentes clásicas en torno al año 1100 a. C., haciendo de la misma forma referencia a que los encargados de su fundación fueron colonos fenicios llegados concretamente de la ciudad de Tiro. Sin embargo, hay una desconexión sustancial entre lo que las fuentes nos cuentan y lo que la arqueología va descubriendo con el paso del tiempo: no hay indicios de ocupación fenicia en las tierras de Cádiz con anterioridad al siglo IX a. C., por lo que la veracidad de las fuentes clásicas se encuentra en entredicho en este punto.

Sacerdote, estatuilla procedente de Cádiz, siglo VIII-VII a. C.

Sacerdote, estatuilla procedente de Cádiz, siglo VIII-VII a. C.

La datación tradicional de la fundación de Cádiz nos llega a través de Veleyo Patérculo, autor romano del siglo I a. C., que establece la fecha según la cronología de la Guerra de Troya, dándonos como resultado el año 1104 a. C. El problema principal que se nos presenta con este autor es que mete en el mismo saco la Guerra de Troya, los viajes de Hércules y la navegación fenicia, algo que le obliga a elevar considerablemente la cronología de la fundación.

Por otro lado nos encontramos con el otro autor fundamental a la hora de hablar de la fundación gaditana, Estrabón, que viene a decirnos lo mismo con relación a las fechas, pero ofreciéndonos más detalles acerca de la llegada de los fenicios al sur peninsular: nos relata cómo “recuerdan los gaditanos cierto oráculo que según ellos les fue dado a los tirios ordenándoles enviar una colonia a las Columnas de Heracles; los que fueron enviados para inspeccionar, cuando estuvieron en las proximidades del Estrecho de Calpe, creyendo que los promontorios que forman el Estrecho eran los límites de la tierra habitada y de la expedición de Heracles y que constituían lo que el oráculo había designado con el nombre de Columnas, se detuvieron en un lugar del lado de acá del Estrecho, donde se encuentra ahora la ciudad de los saxitanos; y como quiera que, realizando un sacrificio allí no les resultaban favorables las víctimas, se volvieron. Un tiempo después, los enviados avanzaron unos mil quinientos estadios más allá del Estrecho hasta una isla consagrada a Heracles situada junto a la ciudad de Onoba de Iberia, y creyendo que estaban allí las Columnas hicieron un sacrificio al dios, pero como las víctimas volvieron a resultar desfavorables, regresaron a la patria. Los que llegaron en la tercera expedición fundaron Gádira, y levantaron el templo en la parte oriental de la isla y la ciudad en la parte occidental”. De esta manera es como nos hace llegar un relato que fue recogido por Posidonio en el año 100 a. C. en la ciudad de Gadir, relato que hasta entonces se había transmitido de forma oral y servía para justificar la antigüedad de la ciudad. El testimonio de Diodoro de Sicilia nos sirve para completar el relato: los tirios fundaron una ciudad cerca de las Columnas de Hércules a la que llamaron Gadeira y que estaba situada en una península en la que erigieron un templo a Heracles (Melkart), lugar al que llegaron impulsados por una tempestad en un viaje con motivos comerciales.

Cabeza de personaje fenicio, Cádiz, siglos VI-V a. C.

Cabeza de personaje fenicio, Cádiz, siglos VI-V a. C.

Desde entonces la literatura grecorromana se limitó a reconstruir unas fechas que, partiendo de los textos homéricos como realidades palpables tanto geográfica como cronológicamente hablando, colocaba las primeras fundaciones fenicias en la época del retorno de los Heráklidas. Es aquí donde se nos plantea una controversia con relación al carácter científico que las fuentes pudieran ofrecernos, puesto que Estrabón partió de los relatos de Homero como fuente histórica real, y a partir de él los demás historiadores clásicos.

A este punto se suma un estudio llevado a cabo por P. James en el que se plantea la idea de que las fechas establecidas para la destrucción de Troya (establecida en el año 1184 a. C.) no se asientan sobre una base sólida, pudiendo ser exageradas. Aquí surge una hipótesis que baraja la posibilidad de que esta destrucción se produjera unos siglos después, puesto que durante el siglo VII a. C. reapareció la ocupación en esta ciudad, que teóricamente se encontraba desierta desde su destrucción, siendo poblada por gentes que continuaban fabricando la misma cerámica que siglos antes habían fabricado los troyanos desaparecidos tras la guerra. Esta hipótesis plantea la supresión de ese vacío que existe tras la destrucción, acercando en el tiempo la fecha de la destrucción y la fecha de la reocupación del mismo espacio, situando el fin de Troya alrededor de 300 años después de esa mítica fecha de 1184 a. C.

Con todo, estos problemas cronológicos han sido suprimidos por lo que se ha venido llamando el fenómeno precolonizador. El hecho de que desde el siglo XII a. C. (cuando se establece la fundación de Cádiz) se iniciara un proceso de toma de contacto, que probablemente ya hubiera tenido lugar con anterioridad, previo al asentamiento de colonias, ha servido para certificar lo que las fuentes contaban con respecto a la fundación colonial en el sur de la Península Ibérica. Esto ha tenido su apoyo con las apariciones de objetos orientales datados en fechas anteriores a la colonización propiamente dicha, como son un capitel protoeólico, un oinochoe protoático, un sello con inscripción que hace alusión al dios El, un thymiaterio de tres pies, o el famoso sacerdote de Cádiz, que ha sido identificado con el dios Ptah-Kusor.

Sarcófago femenino inspirado en modelos tirios, Cádiz siglo V a. C.

Sarcófago femenino inspirado en modelos tirios, Cádiz siglo V a. C.

D. Ruiz Mata duda de esos posibles contactos anteriores a la colonización puesto que, a su modo de ver, no deja de resultar extraño que en los estratos indígenas pertenecientes a aquellos siglos no aparezca ni rastro de un contacto regular con navegantes fenicios antes de finales del siglo IX o comienzos del VIII a. C. Su principal baza a la hora de barajar esta hipótesis la establece puesto que hay trescientos años de diferencia entre la fundación mítica de la ciudad y la aparición de los primeros datos arqueológicos. Así se encarga de poner de manifiesto lo anteriormente dicho, que los objetos que se han encontrado en la ciudad de Cádiz se han hallado de manera descontextualizada, por lo que no nos sirven como referencia real a la hora de hablar de una temprana colonización, llegando incluso a no ser necesarios contactos anteriores al siglo XII a. C. para explicar su presencia. De nada nos sirve que esos objetos procedan de fechas tempranas si pudieron llegar a la península en épocas muy posteriores, cuando la colonización ya se había producido como tal en estas tierras. De esta manera se plantea una nueva cuestión: ¿hemos de dudar de las fechas tradicionales, incluso refiriéndonos a ellas como a épocas precoloniales y no fundacionales? Y, más concretamente y de la misma manera en la que lo plantea D. Ruiz Mata ¿hemos de dudar de la cronología tradicional, de la datación de aquello que nos da el punto de partida para establecer la fundación de Gadir rondando el 1100 a. C., esto es, de las fechas en que tuvo lugar la guerra de Troya y su posterior destrucción?

Vía| AUBET SEMMLER, M. E. Tiro y las colonias fenicias de occidente. Edición ampliada y puesta al día, (1997); JAMES, P. Siglos de oscuridad. Desafío a la cronología tradicional del mundo antiguo (1993); RUIZ MATA, D. “La fundación de Gadir y el Castillo de Doña Blanca”, Complutum 10, (1999)

Imagen|Sacerdote de Cádiz, Cabeza fenicia, Sarcófago

En QAH|Causas que llevaron al final de Tartessos, De Canaán a Fenicia

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