Opinión 


La FP también existe

Vivimos en una sociedad que nos impone cuáles deben ser nuestros objetivos a alcanzar en nuestra formación académica. Desde bien pequeños, se nos dice y se nos repite incesantemente que debemos prepararnos concienzudamente para entrar en la Universidad. Se nos hace ver que si no somos universitarios, no vamos a ser nada en la vida. Es el único camino válido y aceptado por el mundo que te rodea (empezando por tu familia y amigos) para convertirte en una persona de provecho.

En España, a diferencia de otros países vecinos, la FP (Formación Profesional) está vista como un fracaso. Si tu hijo o hija acaba estudiando un grado superior es porque no ha logrado entrar en la facultad. Sobrevaloramos la educación teórica y menospreciamos la enseñanza práctica y eso es un error. Cada persona debe ser libre de decidir cuál quiere que sea su futuro. No debe verse obligada a decantarse por la Universidad si así no lo considera oportuno.

Para determinadas profesiones liberales, la FP supone una preparación mucho más completa, pues desde el primer momento se establece un enfoque práctico muy necesario (por ejemplo: mecánica o informática). Para otras, en cambio, la Universidad es la solución más idónea. Todo depende, de qué depende (como dice la canción), pues depende de tu objetivo laboral. Lo que no tiene sentido es que cada vez se estén incorporando más grados universitarios para evitar que determinadas profesiones solo puedan cursarse en grados superiores de FP y así evitar este pensamiento de frustración de las familias al ver como sus hijos se ven obligados a cursar un módulo porque no hay grado universitario de la rama de conocimiento que estos últimos desean aprender.

Con esto no pretendo descalificar a las Universidades. En absoluto. Son una fuente de conocimiento y cultura más que necesaria en una sociedad avanzada. Simplemente, hay determinados campos laborales en los que la formación práctica es mucho más importante que la teórica y, por tanto, hacer una carrera es cuanto menos absurdo, mientras que decantarse por un FP supondría una formación más completa.

En definitiva, dejemos libertad de decisión a los estudiantes y no impongamos la Universidad como lo mejor y los grados superiores como una opción de fracaso. Os sorprendería la cantidad de gente que tras cuatro años de carrera se ve en la necesidad de acudir a la FP para adquirir conocimiento práctico, pues en la Universidad solo habían recibido sabiduría teórica y al buscar trabajo no gozaban de las habilidades necesarias para desempeñarlo.

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