Ciencia, Neurociencia 


La flexibilidad cognitiva como adaptación

La flexibilidad cognitiva es la habilidad de responder de diferentes formas ante estímulos iguales o similares. Esta capacidad es sumamente importante para adaptarnos en la vida diaria a los continuos imprevistos, ya sean más o menos deseables.

La flexibilidad cognitiva es una subfunción que se incluye dentro de las Funciones Ejecutivas y está controlada por el área prefrontal dorsolateral. Las funciones ejecutivas son una de las funciones cognitivas superiores que más estudios neurocientíficos han atraído durante los últimos 30 años, acaparando un gran número de artículos y modelos cuya intención es explicar nuestro comportamiento hacia actividades nuevas, la posibilidad de adaptación del individuo y la creación de nuevas respuestas válidas.

Corteza prefrontal dorsolateral

Corteza prefrontal dorsolateral

Los subprocesos que forman las funciones ejecutivas conforman una red de capacidades interconectadas, interdependientes y difícilmente aislables. Entre estos subprocesos, la flexibilidad cognitiva es una de las aptitudes principales que aseguran el éxito. Cualquier habilidad adaptativa necesita de una percepción y actuación flexibles, que permitan graduar las respuestas del individuo para no fracasar en un medio que nos ofrece continuamente situaciones novedosas.

La posibilidad de variar las respuestas facilita una adaptación al medio social y escolar o laboral. Y, por el contrario, la falta de alternativas en nuestro repertorio conductual y cognitivo provocará errores perseverativos ante situaciones similares por falta de adaptación o regulación en las respuestas.

Por ejemplo, si en Madrid cierran la línea 1 por obras, lo más eficaz sería buscar una alternativa sencilla y plausible como comprobar otra conexión de líneas o tomar otro transporte público, descartando el quedarse enfadado hasta que terminen las obras, dejar el trabajo o comprarse un coche.

Esta rigidez (o falta de flexibilidad) se produce porque algún estímulo interno o externo desencadena una serie de respuestas consecutivas e irrefrenables que acaban en un acto no sopesado. Esta reacción impulsiva puede deberse a que ante unos estímulos o patrones no demasiado concretos ya existe una respuesta estereotipada, o porque existe una falta de generación de alternativas ante la misma situación.

La dificultad de la regulación está ligada a la flexibilidad cognitiva y a la conductual. Algunas personas sólo ven blanco o negro, teniendo dificultad para percibir los grises y tonos intermedios. Por tanto, conocer únicamente las dos polaridades dificultará actuar de una forma socialmente esperable porque apenas podemos encontrar situaciones en las que una respuesta extrema sea correcta. Por ejemplo, existen diferentes grados de enfado que nos ayudan a regularnos, porque no sería adecuado enfadarte igual si pierdes una moneda de dos euros que si pierdes un billete de 200.

Flexibilidad cognitiva.

Flexibilidad cognitiva.

El déficit de esta función cognitiva es una de las quejas más frecuentes en familias de personas con daño cerebral adquirido, padres con hijos que han sido diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH) o Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Los niños pueden mostrar esta dificultad tanto en el juego como en las emociones. Por ejemplo, los niños que no acceden nunca a jugar a lo que sus compañeros quieren seguramente queden condenados a un fracaso social, a menos de que encuentren a otros congéneres que compartan los mismos tipos de juegos y el mismo tipo de rigidez hacia éstos. Sin embargo, compartir estos patrones inflexibles es complicado porque repetir  continuamente el mismo juego varias veces se convierte en rutina, y las rutinas para un niño pronto se convierten en algo poco estimulante y aburrido.

En la próxima entrega sobre la flexibilidad cognitiva mostraremos ejemplos sobre cómo podemos mejorar esta función y disminuir la rigidez en las respuestas.

* Imagen| Corteza prefrontal dorsolateral, Flexibilidad cognitiva.

* Más información| ¿TDAH en adultos? , ¿Crees en vos? (II): Flexibilidad vs Rigidez

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