Actualidad Jurídica, Derecho Penal, Jurídico 


La Fiscalía pidió vigilar los homenajes a Otegui

El primero de marzo Arnaldo Otegui ha abandonado el centro penitenciario de Logroño tras haber cumplido seis años y medio de condena. Otegui en un principio fue condenado a diez años por “pertenecer a ETA en grado de dirigente” por la Audiencia Nacional, lo que fue rebajado por el Tribunal Supremo a la pena que acaba de cumplir de forma íntegra, al considerar que no ostentaba tal cargo como “dirigente”.

Dicho esto, no es descabellado ni baladí que la fiscalía haya tomado la decisión de vigilar los homenajes al relacionar enaltecimiento del terrorismo en los mismos.

La Ley Orgánica 2/2015, de reforma del código penal en materia de terrorismo dice lo siguiente en 579: se castiga el enaltecimiento o justificación públicos del terrorismo, los actos de descrédito, menosprecio, o humillación a las víctimas, así como la difusión de consignas para incitar a otros a la comisión de delitos de terrorismo.

De acuerdo al citado precepto, socialmente puede que haya entrado en contradicción la libertad de expresión y de manifestación como derechos fundamentales frente a este tipo penal. En el caso concreto, el auto lo califica como derecho de reunión. No obstante, jurídicamente, el derecho penal consiste en un derecho que por ser esencialmente punitivo, sancionador, no ha lugar a meras interpretaciones o discrecionalidades, sino que cada delito ha de ser una conducta típica, antijurídica, punible, en definitiva y para todos, fehacientemente descrita.

PAZ

En aras a lo expuesto, tanto la Fiscalía como la Audiencia Nacional, esta última quien ha dictado autor permitiendo tales homenajes, igualmente ha visto la necesidad de esa vigilancia por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Del mismo auto se desprende que se ha tomado incluso como una mera manifestación, puesto que los antecedentes de los convocantes es indiferente de la finalidad de la reunión. Por ello, llegan a ser contradictorias tales premisas, finalizando el auto con esa prevención a un posible enaltecimiento del terrorismo.

Por tanto, ha sido delicada y políticamente correcta la decisión mediante auto, no obstante parece, desvirtuando que se trata de un delito de enaltecimiento del terrorismo, apoyo a persona vinculada a banda organizada, y que asociaciones en contra de la permisividad de estos homenajes han definido como “ensalzar a quien ha sido condenado por pertenecer a ETA”, incluyendo así palabras incluidas en el tipo: menosprecio, humillación.

Por su parte, opiniones enfrentadas consideran a Arnaldo Otegui como preso político, definido a aquel como “la persona que se encuentre en la cárcel porque sus ideas supongan una amenaza al sistema político establecido”. Es evidente que cualquier terrorismo es un ataque al propio Estado de Derecho y que donde no hay Estado de Derecho existirán presos políticos que no sigan la línea establecida.

En resumen, España se sostiene con poderes sumisos a los vaivenes políticos, cada vez más endebles todos ellos, y sin sentido del contenido de valores como la dignidad, libertad o la integridad. Las ciencias sociales llaman a esta forma de aceptar situaciones que probablemente debieran ser notablemente enjuiciadas, como indefensión aprendida.

Vía| Auto
Imagen|Paz

RELACIONADOS