Coaching y Desarrollo Personal 


La figura del coachee (I)

La figura del coachee

 

Un coachee es una persona que ha decidido requerir los servicios de un Coach para que le ayude a enfocar un momento de su vida, relacionado con su evolución personal o con su promoción profesional.

El coachee es fundamental en todo proceso de coaching, es por ello que dedicaremos dos artículos a hablar de su figura.

En esta primera entrada trataremos las características del destinatario del coaching y en la siguiente abordaremos la disposición de éste para afrontar y recibir el proceso.

El coachee debe ser una persona mentalmente sana, ya que el coaching no es terapia ni psicología. El cliente debe acceder al coach movido por su propia voluntad, tras identificar los ámbitos de su vida en los que existen desajustes y para los que reclama una mejora.

Cada cliente tendrá una personalidad única y unas circunstancias propias que le harán comportarse, pensar y sentir de una manera que puede ser muy diferente a la de otros clientes, es por ello que no existe un modelo de comportamiento específico. Dentro de esta heterogeneidad, el coachee debe poseer la adecuada madurez psicológica que le lleve a percibirse y valorarse a sí mismo de modo realista, a ser capaz de tomar decisiones relevantes en condiciones de incertidumbre y a afrontar las situaciones complejas que se le presenten.

Los condicionantes sociales del receptor del coaching incluyen las relaciones de este y los roles que desempeña con su familia, amigos y trabajo.

En un proceso de coaching, la familia suele constituirse como la principal fuente de apoyo, es por ello que no hay nadie que pueda influir tanto en el bienestar del coachee como aquellos con los que se relaciona y con los que comparte su pasado, su presente y su futuro.

No menos importante para que se produzca el cambio en el coachee son las relaciones sociales con amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Estas relaciones contribuyen al desarrollo de hábitos sociales y a la configuración de su personalidad, además de estimular la mente y dirigirla al compromiso.

El trabajo ayuda al coachee a formar su autoconcepto, pues da significado a lo que es uno para sí mismo y para los demás. La decisión de permanecer o cambiar de puesto de trabajo puede depender también de la satisfacción en términos de desarrollo intelectual, personal y social que el trabajo proporcione a la persona objeto del proceso.

Los aspectos cognitivos también van a determinar cómo la persona se enfrenta a las circunstancias de su entorno, a través de la formación de esquemas mentales y expectativas que le hacen interpretar los acontecimientos de su vida. La importancia pues de la percepción, la sensación, la atención y la memoria en el coachee está justificada porque actúa a modo de filtro de la realidad, ya que las cosas no son de una manera u otra sino que cada persona las interpreta y les da forma en función de sus propias experiencias y expectativas.

Figura coacheeMuchas veces la interpretación del coachee de los acontecimientos, está de alguna manera afectada, lo que nos conduce a crear representaciones distorsionadas de tales acontecimientos, esto puede crear una resistencia que dificulte el proceso de coaching e impida al cliente avanzar.

 

No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos”. Anaís Nin.

 

 

Vía| Coanco

Imagen| Coachee, Cliente

En QAH| La figura del CoachCoaching y confidencialidad

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