Historia 


La Farsa de Ávila como determinante histórico

Por aquí estoy de nuevo este mes para acercaos un poquito más de historia, muy apetecible para compartir en estos fríos días de Diciembre. Me hace especial ilusión este post ya que hace justo dos años que formo parte de esta gran comunidad de lectores , escribiendo sobre lo que más me gusta.

Hoy me gustaría que nos trasladásemos al 5 de Junio de 1465, cuando tuvo lugar la llamada Farsa de ÁvilaLa Farsa de Ávila fue una ceremonia muy grotesca que se celebró a las afueras de la ciudad de Ávila, en la que un muñeco que representaba al rey Enrique IV fue despojado interpretativamente de su trono de forma más que despectiva, podríamos denominar.

Para poder comprender esta ceremonia debemos remontarnos al inicio del reinado de Enrique IV (1454-1474).

Enrique IV el Impotente

Tras la muerte de Juan II, el nuevo rey de Castilla fue Enrique IV. Se le ha conocido a lo largo de la historia como El Impotente. Cabe destacar la definición de Gregorio Marañón que le tachó de displásico eunucoide. Su reinado ha sido uno de los más controvertidos de toda la historia de Castilla. Sus rasgos eran débiles en cuanto a su carácter, además de su conocido retraimiento. Los comienzos del reinado fueron positivos, principalmente por la situación económica positiva de la Hacienda Regia, en gran parte debido a los ingresos procedentes de las órdenes militares de Santiago y Alcántara. A esto, hay que sumar la guerra de desgaste que el monarca decidió poner en marcha contra los nazaríes. Esto disgustó a gran parte de la nobleza. También sumó cierto descontento entre los exportadores de lana castellanos, ya que impuso la reserva de un tercio de lana para la Corona de Castilla. Ante esta situación, los catalanes, que ya habían mostrado su rebeldía ante el monarca anterior, Juan II, le ofrecieron a Enrique IV el principado. El rey dudó ante la propuesta, que terminó negando, en gran parte por la astucia que mostraba Luix XI de Francia en la cuestión.

Con toda esta situación se desarrolló la Farsa de Ávila. La ceremonia se celebró a las afueras de la ciudad de Ávila. Se representó al rey, sobre un gran tablado que se veía desde gran distancia, con una estatua de madera vestido de luto y sentado en una silla, de la cual fue despojado y la cual representaba su trono. La estatua estaba ataviada con la corona, el bastón y las espadas reales. Entre los principales organizadores de dicha ceremonia se encontraba Juan Pacheco, el que años anteriores había sido un gran colaborador del rey de Castilla. También se encontraba el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, el marqués de Villena, el conde de Plasencia, el conde de Benavente y otros caballeros de menor estatus, a lo que hay que sumar el gran público del pueblo llano que acudió. Entre todas estas personas se encontraba además el infante Alfonso, que no llegaba a los 13 años de edad.

Tras la ceremonia y concluida la misa, los rebeldes leyeron una declaración con  todos los agravios de los que acusaban a Enrique IV. Entre ellos, se le acusaba de su simpatía por los musulmanes, de su homosexualidad, pero sin duda, el mayor agravio fue el hecho de negar que fuese el padre de la princesa Juana. De este modo, se le negaba a la misma el derecho a heredar el trono y proclamaban rey de Castilla al joven infante Alfonso, hermano de Enrique IV. A pesar de toda esta declaración grotesca, el rey con el apoyo de las ciudades y de algunos nobles que le seguían siendo fieles, los Mendoza, venció a los rebeldes en la Batalla de Olmedo en 1467 ,aunque su carácter indeciso le impidió sacar partido al triunfo.

Isabel y Juana

En relación a su vida personal, junto a su segunda esposa, Juana de Portugal , tuvo una hija llamada Juana. Las malas lenguas atribuían la paternidad al favorito del rey,  Beltrán de la Cueva. Por esa razón se la conocía como  Juana la Beltraneja. En 1468 tuvo lugar el conocido Pacto de los Toros de Guisando por el cual Enrique  nombraba como sucesora al trono a su hermana Isabel. Esto no se debía a sus dudas sobre la paternidad de Juana sino más bien a las lagunas de legalidad que pudieran existir ya que era hija de su segundo matrimonio. A pesar de esto, el matrimonio en 1469 de su hermana Isabel con el heredero de la Corona de Aragón, Fernando, no gustó a Enrique,  de ahí que modificase su decisión y declarase heredera al trono a su hija Juana.

Tras la muerte de Enrique IV en 1474 se inició la guerra de sucesión entre Isabel, hermana del fallecido rey, y su hija Juana. ¿Quién reinó? Creo que todos lo sabemos.

 Cronista Enríquez del Castillo:

“mandaron hacer un cadahalso… en un gran llano, y encima del cadahalso pusieron una estatua asentada en una silla, que descian representar a la persona del Rey, la cual estaba cubierta de luto. Tenía en la cabeza una corona, y un estoque delante de si, y estaba con un bastón en la mano. E así puesta en el campo, salieron todos aquestos ya nombrados acompañando al Príncipe Don Alonso hasta el cadahalso…

Y entonces…mandaron leer una carta mas llena de vanidad que de cosas sustanciales, en que señaladamente acusaban al Rey de quatro cosas:

Que por la primera, merescia perder la dignidad Real; y entonces llegó Don Alonso Carrillo, Arzobispo de Toledo, e le quitó la corona de la cabeza. Por la segunda, que merescia perder la administración de la justicia; así llegó Don Álvaro de Zúñiga, Conde de Plasencia, e le quitó el estoque que tenía delante. Por la tercera, que merescia perder la gobernación del Reyno; e así llegó Don Rodrigo Pimentel, Conde de Benavente, e le quitó el bastón que tenía en la mano. Por la quarta, que merescia perder el trono e asentamiento de Rey; e así llegó Don Diego López de Zúñiga, e derribó la estatua de la silla en que estaba, diciendo palabras furiosas e deshonestas”.

 

“Más vale morir con honra que vivir deshonrado”

Hernán Cortés (1485-1547)

Vía|UNED, La Farsa de Ávila

Más información|Enrique IV

Imagen|Google

En QAH|El convulso reinado de Enrique IV, Dos reinas, un solo trono

 

 

 

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