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La falta de experiencia laboral: un gran muro

Nos pasamos años estudiando una carrera, lidiando con las dificultades que se nos presentan en el transcurso de la misma; preparándonos para lo que viene. Y, cuando por fin  tenemos el título en nuestras manos (o, en su defecto, al  menos lo hemos pagado religiosamente), nos encontramos con un mercado laboral hermético, que no tiene en cuenta las necesidades de los recién titulados que carecen de una primera experiencia laboral en su sector. Y es que en ocasiones la necesidad de demostrar una experiencia demasiado alta en nuestro currículum pone contra la pared a aquellos que llevan años buscando su primera oportunidad en el mercado de trabajo.

La experiencia laboral es la pescadilla que se muerde la cola pues, si no hay nadie dispuesto a ofrecer un primer contacto con el mercado de trabajo, ¿cómo van los jóvenes a obtener dicha experiencia? Y así, “hasta el infinito y más allá”, parafraseando a Buzz LightYear.

Alguien ha de brindarnos esa primera oportunidad

Alguien ha de brindarnos esa primera oportunidad

¿Qué está ocurriendo en el panorama laboral? Desde el inicio de la crisis es innegable y notoria la ingente cantidad de empleos destruidos y la insuficiencia y, en ocasiones, precariedad de los que se van creando a duras penas. Pero, cuando uno se para a leer las ofertas de la red, se sorprende con la cantidad de empresas que exigen varios años de experiencia para tareas sencillas que alguien recién salido del horno universitario podría hacer sin mucha dificultad. Sin embargo y aunque duela reconocerlo, es lógico que las empresas vayan a lo seguro contratando personal con experiencia demostrable que lleve las riendas de su negocio, y más si se trata de personal directivo.

El gobierno intenta paliar esto, entre otras medidas introducidas en la reforma laboral, con el llamado “contrato de primer empleo joven”, variante del contrato eventual. La ley 11/2013 de 26 de julio es la que lo regula, y establece que las empresas que transformen en indefinidos estos contratos tendrán derecho a una bonificación en la cuota empresarial a la Seguridad Social del 500 euros al año durante tres años y de 700 euros si el contrato se suscribe con mujeres.

Pueden beneficiarse de este contrato los empleados menores de treinta años con experiencia profesional inferior a tres meses, y su jornada laboral debe ser, al menos, el 75% de la jornada completa. Este contrato sería una buena cura contra el virus del desempleo joven, o al menos esa es la intención.

A tenor de esto me gustaría referiros un artículo que leí hace ya algún tiempo. Escrito por una joven licenciada en Periodismo en paro, ilustra fielmente los pensamientos que actualmente pasan por las cabezas pensantes de la juventud española: indignación y, sobre todo, frustración.

Imagen| | Experiencia

 

 

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