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La execrable dama

la fotoAtaviada con sus mejores galas y terminando de tejer los últimos flecos del designio, sin ningún tipo de pudor, hace acto de presencia. Ella no pregunta. Decide cuál es el momento, su mejor momento, y sin pedir permiso irrumpe en tu vida, en tu día a día, en tu familia, en tus ilusiones y desilusiones, y te arrebata a la persona elegida. Dicen que no roba seres queridos, sino que los guarda y los inmortaliza en el recuerdo. Así es ella. Así es la Muerte, con mayúsculas, porque mi respeto hacia ella es desmedido. Quizá porque me estoy haciendo mayor. Quizá porque han sido varias las ocasiones en las que he sentido su gélida presencia. Quizá porque dañó mi corazón un día y el dolor hace que no pueda apartarla de mí.

Esa pálida Muerte que, como si de una ley más se tratara, no exceptúa a nadie y llama a todas las puertas: de ricos y de pobres, de jóvenes y de no tan jóvenes, de mujeres y de hombres. A todos por igual. Esa depravada que llega una única vez pero que su recuerdo perdura per saecula saeculorum. Esa atrevida que, sin quererlo, te invita a reflexionar sobre el valor de la vida y sobre el tiempo.

¡Qué injusta, qué maldita, qué traidora la Muerte que se lleva a quienes amamos! Duelen las ausencias. Duelen los recuerdos. Duele el desabrido abandono al que nos empuja, porque por muy esperada que sea, siempre es temprana. Tan legítima como la vida, anverso y reverso de una misma moneda, es su escudera inseparable. Mentiríamos si dijéramos que estamos preparados para sentir en nuestro oído el frío aliento de esa dama. Nunca es bienvenida.

Por eso, porque llega sin avisar, porque irrumpe y arrasa sin miramientos, debes disfrutar y aprender de todo lo que te rodea, de lo que te gusta y de lo que no, de lo bueno y de lo malo, pero disfrutar y aprender. No te pares a comprender la vida. Vívela. No consientas que la oscuridad, la sombra, el reposo… lleguen a ti mientras piensas que no has vivido todo lo que querías vivir. Aprovecha, porque el día que menos te lo esperes llegará, te arrebatará parte de tu ser y entonces sólo podrás vivir con el recuerdo.

En QAHoy| ¡O tempora!

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