Jurídico 


La equiparación del Tribunal Constitucional entre el Convenio navarro y el Concierto vasco

Dice nuestra Constitución en su Disposición Adicional Primera que ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales, añadiendo que la actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.

Esto ha conllevado la continuidad, con garantía constitucional, de dos regímenes tributarios históricos y especiales, que son el Concierto del País Vasco y el Convenio de Navarra.

A pesar de que habitualmente se confunden, son bien diferentes. Citando al que fue mi profesor D. Eugenio Simón Acosta en su obra “El Convenio Económico y los impuestos estatales no convenidos”, en Nuevas perspectivas y retos en el XXV aniversario del Amejoramiento del Fuero. Gobierno de Navarra, Pamplona, 2007, pág. 619,el término tributos concertados se utilizó profusamente en el Concierto de 1926 y en los sucesivos porque el sistema del País Vasco no era de contribución por cupo único y atribución genérica del poder tributario a las Diputaciones, sino que se concertaron impuestos singulares y el cupo correspondiente a cada uno de ellos, tal como se había hecho desde el primer Concierto de 28 de febrero de 1928. En cambio, Navarra no concertó nunca impuestos, sino que se reservó el poder tributario a cambio de un cupo global.

Estos dos regímenes diferenciados se han trasladado al Estatuto de Autonomía del País Vasco y a la Ley Orgánica de Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, (LO 13/1982, de 10 de agosto, en adelante LORAFNA). Es importante aclarar que, en realidad, la Comunidad Autónoma del País Vasco no es la titular de los derechos históricos constitucionales pues el Concierto económico entre el Estado y el País Vasco atribuye esos poderes tributarios a las Diputaciones Forales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

A su vez se han desarrollado en la Ley del Concierto 12/2002, de 23 de mayo y la Ley del Convenio 25/2003, de 15 de julio.

Por su parte, la Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) es la norma a través de la cual el Estado ejerce sus potestades de coordinación (art. 149.1.14 CE) de las competencias tributarias (arts. 133.2 y 157.3 CE) y se aplica a todas las Comunidades Autónomas (art. 1.2 LOFCA).

La DA 1ª del Concierto con el País Vasco establece con claridad que, “hasta tanto se dicten por las instituciones competentes de los Territorios Históricos las disposiciones necesarias para la aplicación del presente Concierto Económico, se aplicarán las normas vigentes en territorio común, las cuales, en todo caso, tendrán carácter de derecho supletorio”

Es decir, que en el País Vasco y salvo para los tributos convenidos en el Concierto, se aplicará la LOFCA y la normativa estatal.

En cambio, ni el art. 2.2 de la Ley del Convenio navarro ni la disposición adicional segunda de la LOFCA permiten concluir que ese mismo régimen sea el del Convenio navarro, antes al contrario. El primero dispone que “la Comunidad Foral de Navarra podrá establecer tributos distintos de los convenidos respetando los principios establecidos en el apartado 1 anterior y los criterios de armonización recogidos en el artículo 7 de este convenio”. Y la segunda que “en virtud de su régimen foral, la actividad financiera y tributaria de Navarra se regulará por el sistema tradicional del Convenio económico. En el mismo se determinarán las aportaciones de Navarra a las cargas generales del Estado, así como los criterios de armonización de su régimen tributario con el régimen general del Estado”.

En concreto, ni el Convenio ni la LOFCA señalan que en el caso de los tributos navarros “no convenidos” con el Estado se aplique la LOFCA y por tanto, el tributo estatal. Ninguna norma impide, por tanto, que Navarra pueda continuar con su histórica potestad tributaria propia reconocida en el art. 39.1.a) de la LORAFNA, que forma parte del bloque de constitucionalidad y que establece que corresponden a Navarra “todas aquellas facultades y competencias que actualmente ejerce, al amparo de lo establecido en la Ley Paccionada de 16 de agosto de 1841 y disposiciones complementarias”. Es decir, que Navarra puede establece impuestos propios “no convenidos” con el Estado y que no se regularán por la normativa estatal, si bien deberán respetar los principios del artículo 1 del Convenio y los criterios de armonización del artículo 7.

Pues bien, llegados a este punto, como navarro y además, abogado, aunque con escasos conocimientos del derecho tributario, asisto con preocupación a la confusión o cuando menos poco rigor jurídico de las Sentencias del Tribunal Constitucional 208/2012, de 14 de noviembre y especialmente, la 110/2014, de 26 de junio, que declara inconstitucional y nula la Ley Foral 24/2012, de 26 de diciembre, por la que se reguló en Navarra el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica (IVPEE), introduciendo unas exenciones no previstas en el impuesto estatal y que, tras la Sentencia, ya han dado lugar a requerimientos de pago por la Agencia Tributaria.

En concreto, el TC viene a equiparar ambos regímenes, concluyendo que los tributos navarros “no convenidos” con el Estado no sólo deben respetar los principios y criterios del artículo 1 y 7 del Convenio, sino también los límites contenidos en los artículos 6 y 9 de la LOFCA, considerando, en definitiva y en contradicción con lo establecido en el artículo 2.2 del Convenio, la LORAFNA y la propia DA 2ª de la LOFCA, que en Navarra se aplica el mismo régimen del Concierto del País Vasco para los tributos “no convenidos”.

Citando a Ignacio Barberena, cuyo magnífico trabajo es el que me ha servido como acicate para este humilde artículo, el TC considera que el poder tributario de Navarra amparado por la DA 1ª de la Constitución se circunscribe, única y exclusivamente, a los impuestos “convenidos”. Consecuencia implícita, pero evidente, de esta doctrina es la aplicación en Navarra de los tributos del Estado hasta que no se pactan, igual que en el caso de las Diputaciones Forales del País Vasco (…) es cierto que el TC no dice expresamente que los tributos del Estado se apliquen en Navarra, pero también lo es que el art. 6.2 de la LOFCA (que el TC aplica a Navarra) tiene por finalidad evitar la sobreimposición como consecuencia de la concurrencia sobre un mismo hecho imponible de impuestos estatales y autonómicos, con lo que el TC está dando por sentado que el tributo estatal se aplica en Navarra, pues en caso contrario difícilmente podría producirse doble imposición, al no concurrir el impuesto navarro con ningún impuesto estatal.

Llegados a este punto, cada uno podrá tener su opinión acerca de estos regímenes tributarios, pero desde el punto de vista jurídico, que es el que me ocupa en esta sección, la argumentación del Tribunal Constitucional es, a mi juicio, claramente errónea y reduccionista, equiparando por disminución el Concierto Económico Vasco al Convenio Foral Navarro.

El debate está servido. Para quien quiera profundizar, le dejo suficiente material, con links a un artículo periodístico del profesor Simón Acosta, al magnífico trabajo del Profesor Barberena que, a su vez, cita numerosa doctrina y a las Sentencias del Constitucional (les llamo la atención sobre los votos particulares).

Via| Javier Lusarreta

Más información| Ignacio Barberena Eugenio Simón Acosta STC 208/2012 STC 110/2014

Imagen| Imagen

RELACIONADOS