Historia 


La enigmática Pompeya

 

Ya estoy de nuevo por aquí otro día 17 para comenzar mi artículo del mes en que dará comienzo mi estación favorita, la primavera. Este mes os quiero acercar un poco más a la enigmática ciudad de Pompeya.

Expansión de los efectos de la erupción del Vesubio

Expansión de los efectos de la erupción del Vesubio

Pompeya, en latín Pompeii ciudad perteneciente al Imperio Romano. Pompeya se encuentra ubicada al sur de Italia, en la región de Campania, cercana a la ciudad de Nápoles.

El 24 de agosto del año 79, siendo Tito emperador, la erupción del volcán Vesubio destruyó la ciudad de Pompeya y Herculano (localidad situada en otra de las laderas del volcán) dejando atrapados a sus 25.000 habitantes. La fecha de la erupción es discutida entre algunos especialistas, lo que es bien sabido, es que el tiempo se detuvo en la bulliciosa Pompeya aquel año 79 de nuestra era.

Siguiendo a las fuentes escritas y arqueológicas, queda constancia de la intensa actividad comercial de la ciudad italiana, donde hasta entonces sus habitantes no habían vivido nada mal. Unos meses antes de la erupción volcánica, cuentan las fuentes que un comerciante de 59 años llamado Aulo Umbricio Escauro se había hecho rico acaparando el comercio del garum, una popular salsa de pescado salado que se puede comparar a nuestro kétchup actual, convirtiéndose en la salsa de moda en el Imperio.  El éxito económico de este comerciante le permitió obtener una villa con espléndidos mosaicos. Además se han encontrado vasijas que ya contaban con publicidad donde anunciaban que “el mejor garum de Escauro, hecho de caballa”.

En Pompeya, el viajero del tiempo puede caminar por la avenida de las tumbas, donde se encontraban los lujosos sepulcros de los más ilustres hombres locales. Una vez traspasada la Porta Salis, conocida hoy en día como Puerta de Herculano, podíamos encontrar un buen alojamiento como el hospitium, con amplias habitaciones y un gran jardín. Desde allí, los huéspedes tenían cerca el burdel de la ciudad, así como la vía Pompeiana, la gran calle comercial por excelencia. Las calles en la ciudad ya estaban pavimentadas y contaban con aceras elevadas. En algunos de los tramos se encontraban bloques de piedra para que los viandantes cruzasen la calle sin necesidad de bajar a la calzada. Una especie de “paso de peatones” que evitaba que los ciudadanos más pudientes  se manchasen sus largas togas y stolas con la tremenda suciedad que cubría la ciudad, desechos que solo desaparecían con  la lluvia. Además, “los pasos de peatones” también tenían la funcionalidad de limitar la velocidad a los carros, ya que debían encajar sus ruedas en las roderas para acceder a la ciudad, pudiéndose comparar a los actuales badenes de nuestras ciudades.

Ha quedado constatada la suciedad de la ciudad, donde se encontraban los excrementos de los burros y las mulas en la vía pública. También se verifica la existencia de edificios, en muy mal estado, que esperaban a ser reconstruidos. Muchos de esos edificios ya habían sufrido otro fuerte terremoto 18 años antes aproximadamente.

En las tiendas de Pompeya, se podían obtener perfumes orientales, telas finas en las tabernas lanarii, joyas o especias de países lejanos. Algunos nobles de Roma pasaban sus vacaciones de verano en sus residencias cercanas a la ciudad. Un ejemplo es Cicerón, el cual tuvo una casa en esta zona del golfo de Nápoles.

La importancia del ocio queda constatada en la ciudad del Vesubio. Se podía ir al anfiteatro para asistir a los juegos organizados por las autoridades municipales y así poder disfrutar de los gladiadores más hábiles, siendo considerados muchos de ellos como auténticas estrellas de fútbol.

Muchos eran los inmigrantes, principalmente del norte de África, que llegaban a Pompeya en busca de nuevas oportunidades.

En la ciudad, se podían observar  pintadas y grafitis pidiendo el voto por algún político, o incluso, demostraciones de amor.

La domus romana 

La domus era la vivienda de la gente pudiente y adinerada de la sociedad romana. En los días previos a la erupción del Vesubio, la ciudad iba a celebrar sus elecciones anuales para cubrir los puestos de ediles. Varios esclavos servían en estas mansiones, decoradas con estatuillas y pintadas de vivos colores rojizos combinándose con blancos y negros. La mayoría de ellas contaban con agua corriente y estaban dotadas de majestuosos atrios y peristilos. En las paredes de la mansión se exhibían grandes pinturas con motivos mitológicos. Los nobles y comerciantes más pudientes podían permitirse el lujo de mantener un esclavo médico, el cual era considerado uno más del clan.

En Pompeya había gran devoción religiosa. Era un pueblo obsesionado con la muerte. Así, se explica que la ciudad estuviera plagada de estatuillas y pequeños templos en honor a un gran número de divinidades mayores y menores. En el foro romano (plaza pública más importante) se encontraba el templo de Júpiter, Juno y Minerva, en cuyo interior se mostraban los objetos que donaban los fieles como pago a las rogativas cumplidas. No solo los dioses influían en la vida de los pompeyanos, la astrología se consideraba de forma científica, al igual que la defensa a ultranza del mal de ojo.

Aunque el padre de la familia era el máximo representante todopoderoso del hogar romano, las mujeres pompeyanas tenían bastante libertad de movimiento y podían decidir por sí mismas en varios asuntos domésticos. Ellas salían de compras, disponían de fortuna, podían cenar con los hombres e incluso aportaban dinero para obras de caridad. El ejemplo de esto lo encontramos en la sacerdotisa Eumaquia, que sufragó la construcción de un complejo en el foro donde se concentraba el gremio de tintoreros y lavanderos. A pesar de esta libertad de la mujer, el hombre dominaba la sociedad pompeyana. El poder, la buena suerte y el estatus se expresaba a través del miembro viril.

El día a día en la ciudad

En la vía de la Abundancia, los habitantes de Pompeya tenían la posibilidad de ir a un buen número de tabernas, donde podrían comer y beber en abundancia. Los productos dependían del poder adquisitivo, los más ricos podrían permitirse un cabrito, aunque también contaban con guisos de legumbres y vino, por supuesto que no faltase. Al caer el sol, los servicios que las  tabernas ofrecían se ampliaban. Una escalera conducía al piso superior, con habitaciones que algunas prostitutas utilizaban para su oficio. En Pompeya, además, había un conocido burdel detrás de las termas Estabianas. En aquella época, los romanos no eran tan conservadores como lo fueron antes de instaurarse la República.

La erupción

Aquella filosofía tan vital y con tanta fuerza iba a perderse en la ciudad mediterránea entre la nube de polvo volcánico y lava que el volcán Vesubio escupiría durante días tras la erupción del 24 de agosto del 79 d. C.

Recreación de la erupción del Vesubio

Recreación de la erupción del Vesubio

Algunos de los habitantes de la ciudad tuvieron tiempo para huir hacia la costa. Constatan las fuentes, que el día 25 de agosto, un día después, surgió del cráter una densa columna eruptiva que se elevó unos 30 kilómetros. Se produjo entonces una explosión que desencadenó una gigantesca nube de gases sofocantes que barrió la ciudad y acabó con los supervivientes que se encontraban refugiados en sus casas. Aquella nube acabó también con la vida del escritor y científico Plinio el Viejo, que había cruzado el golfo de Nápoles para contemplar el volcán asesino. Este dato se conoce gracias a la correspondencia conservada entre su sobrino Plinio el Joven y el emperador Trajano, donde hablan del fatal accidente pompeyano en la estrecha relación amistosa que mantenían.

El enigma de la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya sigue abierto dos mil años después, ya que queda mucho por descubrir, estudiar, excavar y difundir todavía.

 

Vía|Pompeya, Pompeya y Herculano,

HARRIS R., (2011)., Pompeya, De bolsillo, Madrid.

Imagen|Pompeya

En QAH|Pompeya y la propaganda electoral en el mundo romano, El boticario y el lupanar de Pompeya, El arte que nos legó Pompeya

 

 

 

 

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