Cultura y Sociedad 


La energía azul: una posible alternativa (I)

La energía es fundamental en la vida del ser humano del siglo XXI, sin ella no podríamos mantener el desarrollo tecnológico actual ni nuestro estado de bienestar. El problema radica en nuestra dependencia de las energías no renovables, especialmente petróleo y carbón, en las que hay que contemplar su contribución al calentamiento global así como su inevitable agotamiento. En este contexto, del cual España incluso sale aún peor parada (importa el 80 % de la energía que consume), el desarrollo y empleo de las energías renovables se convierte en fundamental. Uno de los miembros de este grupo es la denominada energía azul u osmótica, la cual actualmente se encuentra en pleno análisis científico de sus posibilidades y viabilidad.

Tabla global de potencia estimada

 

La energía azul u osmótica permite la obtención de electricidad basándose en la diferencia en la concentración de sal entre agua dulce y marina. Es por tanto predecible y estable, produciendo electricidad salvando la intermitencia y ahorrando el almacenamiento inherente de la solar fotovoltaica y la eólica. Teniendo en cuenta los estudios realizados, se calcula que para 2030 se podría producir entre 1600 y 1700 teravatios de potencia eléctrica al año, lo equivalente a la mitad de la demanda europea. Los datos de potencia estimada son también destacables atendiendo al gradiente de salinidad de los ríos del planeta desembocando en el mar.

Ilustración del cambio de presión por ósmosis

 

Hago ahora una pequeña reseña histórica hasta la actualidad. El origen de la energía azul se remonta a los años 50 cuando Sidney Loeb y Srinivasa Sourirajan desarrollaron un nuevo procedimiento de obtención de agua potable por efecto de la ósmosis, empleando para ello una membrana sintética, agua de mar y altas presiones. Unos 15 años más tarde, Loeb se planteó el realizar un experimento similar utilizando un tanque con dos cámaras separadas por una membrana especial semipermeable. Al estar una de las cámaras llena de agua salada y la otra llena de agua dulce, el agua dulce comenzaba a colarse en el agua salada produciendo un aumento de presión. El aumento de altura del agua en el tanque  pensó que podía resultar útil para generar electricidad si la usaba para mover una turbina, de manera que Loeb patentó el proceso y lo denominó presión retardada por ósmosis (PRO).

 

Esta excelente idea de Loeb para producir electricidad no prosperó inicialmente, ya que existía la dificultad de cómo fabricar un material adecuado y rentable económicamente para construir la membrana. Sin embargo su idea no quedó en el olvido y en 1997, cuando la tecnología de membranas estaba más avanzada, nuevos científicos decidieron dar un impulso a la obtención de electricidad por este medio.

 

Así es como llegamos a la actualidad, donde existen dos líneas de investigación, una basada en la tecnología patentada por Loeb, y otra basada en el llamado efecto de electrodiálisis inversa (EDI). Cada una de ellas las explicaré con posterioridad.

 

Vía| Suite101, Elperiodicoextremadura

Más información|  Leonardo-energy

Imagen| Tabla global, Presión osmótica

En QAH| La energía azul: una posible alternativa (II), Energía eólica: Pasado, presente y futuro de un recurso inagotable (I)La cadena de valor del suministro eléctrico (I): El sectorEficiencia energética. Los sistemas de gestión ISO 50001

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