Derecho Mercantil, Economía y Empresa, Jurídico, Uncategorized 


La empresa como ente económico y social

¿Deben las empresas asumir responsabilidades con la sociedad en la que desarrollan su actividad?

Antes de responder a esta pregunta, es importante subrayar que todas las empresas están condicionadas por su entorno. Éste se define como el conjunto de factores externos a la empresa, no controlables por ella, que influyen o pueden llegar a influir sobre sus resultados o rendimiento, y que como consecuencia condicionan su forma de actuar. Pues bien, los factores del entorno estratégico pueden tener un impacto relevante sobre los resultados de la empresa. Si el impacto es positivo, la empresa lo identificará como una oportunidad y, si por el contrario es negativo será una amenaza para la misma.

Adquiridos ya los conceptos, la responsabilidad social de las empresas aparece desde dos perspectivas:

Perspectiva clásicaesta perspectiva sostiene que los directivos sólo son responsables ante los accionistas; defendiendo que los costes derivados de las acciones sociales deben ser absorbidos por la organización o transferidos a los precios de los productos.

Perspectiva socioeconómica: esta perspectiva defiende que las organizaciones no son entidades independientes sino que tienen responsabilidad con la sociedad. Es más, las organizaciones socialmente responsables aseguran su supervivencia y crecimiento a largo plazo. En este sentido, Robbins y Coulter (1996) definen la responsabilidad social como la obligación de un negocio de buscar metas a largo plazo que sean buenas para la sociedad, más allá de lo requerido por la ley y por la economía.

Pero, ¿ante quienes son responsables los directivos de los negocios? Mientras que los clásicos defienden una responsabilidad frente a accionistas, los progresistas proponen que los directivos deben ser responsables también con todos aquellos que se vean afectados por las decisiones que la empresa va a tomar, empezando por sus propietarios y administradores, sus empleados, el grupo del entorno específico y terminando por la sociedad en general.

La organización del siglo XXI está mucho más involucrada con los stakeholders.

La organización del siglo XXI está mucho más involucrada con los stakeholders.

Las empresas asumen su responsabilidad social con los principales objetivos de mejorar el entorno en su conjunto y mejorar su imagen social a través del marketing relacionado con una causa concreta. Es decir, encontrando un motivo social que se ajuste al servicio o producto a elaborar.

Los directivos administran (planifican, organizan, dirigen y controlan) en función de los valores compartidos en la organización. Por tanto, la cultura organizativa quedaría definida como: “un sistema de significación compartido por los miembros de una organización que determina en gran medida la forma en la que actúan sus empleados” (Robbens y Coulter,2000) y que además permite distinguirse claramente de otras organizaciones. En toda organización existen, por tanto; valores, símbolos, patrones rituales, mitos que determinan la visión que los componentes de la organización tienen de la empresa y del mundo en general.

Por todo ello, las empresas como entes económicos y sociales, deben luchar por ser más productivas no sólo para obtener más beneficios sino para ayudar a mejorar a la sociedad.

Vía| Stephen P. Robbins, Mary K. Coulter. Administración. Pearson Educación, 2000

Imagen| TodoMkt blog

En QAH| ¿Sabes cuales son las 100 empresas más sostenibles del planeta?  ¿Cómo funciona la ética en marketing?

RELACIONADOS