Actualidad Jurídica, Jurídico, Uncategorized 


La emisión de facturas falsas: cómo funciona y cuáles son las sanciones que impone la administración tributaria.

 

El funcionamiento del IVA es muy simple: el IVA devengado por las ventas o prestaciones de servicios realizados por el empresario o profesional debe ingresarse previa deducción del IVA soportado en la compra de bienes o servicios necesarios para realizar el ejercicio de su actividad. Así el IVA, en la mayoría de los casos, es neutral para el empresario o profesional, no suponiendo un gasto para el empresario, sino que este actúa como un recaudador del impuesto por cuenta de hacienda.

De esta forma, el abogado ingresará el IVA abonado por sus clientes en el pago de sus servicios previa deducción del IVA soportado en la compra del ordenador que utiliza para redactar las demandas y del IVA soportado en la compra de la toga que necesita para asistir a juicio.

Como podemos comprobar, por la propia configuración del IVA es muy fácil solicitar devoluciones fraudulentas, ya sea reflejando menos ingresos de los reales obtenidos durante el ejercicio o incluyendo más gastos que los reales, supuestos que serán descubiertos a través de las temidas comprobaciones de la AEAT. En esta segunda opción podemos diferenciar la utilización de facturas falsas.

la evolucion del tique - la factura simplificada

En las facturas falsas se reflejan compras de bienes o prestaciones de servicios que en la mayoría de las ocasiones no se han producido.

El régimen simplificado en IVA y su intervención en el fraude.

En estas operativas suele interponerse una persona física acogida tanto al régimen simplificado del IVA como al régimen de estimación objetiva para el cálculo del rendimiento de las actividades económicas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

El régimen de estimación objetiva se explica por si sólo: en dicho régimen el sujeto no tributa de forma directa (en base a una venta real de sus bienes o de prestaciones de servicios, con un registro contable mínimo) sino en base a unos módulos objetivos de obtención de rendimientos.

El ejemplo más claro es el de un bar: la actividad económica desarrollada por el empresario que realiza esta actividad está sujeta al método de estimación objetiva en IRPF y al régimen simplificado en IVA, es decir, no tributa en base a las ventas reales de desayunos, almuerzos y cenas que preste en el bar sino que tributa en base a unos módulos: personal empleado, potencia eléctrica contratada, número de mesas o longitud de la barra. A cada módulo se le dará un valor en euros del que resultarán unas ganancias calculadas de forma objetiva.

Por ello es muy fácil que este tipo de contribuyente realice facturas falsas dado que no declara en base a sus rendimientos reales, en este caso, da igual si un mes tuviera ventas por almuerzos por importe de 600€ que por 6.000€ dado que ingresaría la misma cantidad en el IRPF y en el IVA: en base a los módulos descritos con antelación.

Están incluidos en este régimen, entre otras actividades, la elaboración de productos de charcutería por minoristas de carne, el comercio al por menor de material y aparatos eléctricos, electrónicos, el comercio al por menor de materiales de construcción, artículos y mobiliario de saneamiento, puertas, ventanas, persianas, el comercio al por menor de accesorios y piezas de recambio para vehículos terrestres o el transporte urbano colectivo y de viajeros por carretera.

 

Conducta sancionable.

Así, el esquema habitual para la utilización de las facturas falsas suele consistir en que es la persona acogida al régimen simplificado en IVA, la cual se beneficia de las ventajas que dicho régimen tiene sobre el régimen general, la que factura trabajos a sociedades (en ocasiones vinculadas) sin contraprestación real, es decir, sin que en la mayoría de las veces se realice actividad alguna.

Estas sociedades solicitan a la AEAT mediante su declaración de IVA la devolución de las cuotas soportadas (las cuales en ocasiones no llegan a abonarse). Por ello, tanto el emisor de la factura como el receptor incurren en infracciones previstas en la ley general tributaria con unas elevadas sanciones.

En el caso de quien emite la factura, que habitualmente suele ser una persona física acogida al régimen simplificado del IVA, sería sancionado como autor de una infracción muy grave por la expedición de facturas o documentos sustitutivos con datos falsos o falseados, recogida en el artículo 201.3 de la Ley General Tributaria (LGT). Esta sanción sería del 75% del importe conjunto del total de las facturas falseadas.

Además, quien recibe la factura, sería sancionado como autor de una infracción, también muy grave, del artículo 191.4 LGT por dejar de ingresar la deuda tributaria correspondiente a los impuestos sobre sociedades y sobre el valor añadido utilizando medios fraudulentos de los establecidos en el artículo 184.3.b) LGT.  Esta sanción sería del 125% al 150% de la cuantía no ingresada, entendiendo ésta como el resultado de adicionar al importe de la devolución obtenida indebidamente la cuantía total que hubiera debido ingresarse en la autoliquidación.

A su vez, la sanción se graduaría incrementando el porcentaje mínimo conforme a los criterios de comisión repetida de infracciones tributarias.

 

Otras situaciones a las que de hecho se aplica este régimen.

Aun cuando el régimen expuesto es claro el problema aparece cuando la AEAT aplica este régimen a situaciones no tan claras de fraude.

Un ejemplo de ello es el caso de Jose, camionero, el cual también tiene un 70% en la sociedad Camiones Jose SL dedicada al transporte de mercancías por carretera y para la que presta sus servicios. Jose realiza la actividad por cuenta propia, distribuyendo mercancías por media Europa y tras ello realiza su factura a Camiones Jose SL, la cual cuenta con 10 empleados más.

Podemos leer y releer la normativa fiscal aplicable y no encontraremos un solo apartado que indique que este régimen es incompatible, (profesional que factura a la entidad de la que forma parte) dado que, según la interpretación de la AEAT sólo es incompatible cuando la persona física puede disfrutar de la ventaja de operar bajo el régimen de estimación objetiva.

Así, de acuerdo con la doctrina aplicada por la inspección de tributos y por nuestros tribunales, las facturas emitidas por Jose (profesional que efectivamente realiza su trabajo) a la entidad Camiones Jose SL serán consideradas como falsas, sin que puedan suponer una disminución de los ingresos en el impuesto sobre sociedades y en el impuesto sobre el valor añadido de la entidad o, en el mejor de los casos, como no realizadas, suponiendo una interposición de medios personales con la finalidad de conseguir una menor tributación, siendo así que la conducta no se sancionará con el plus de considerarse factura falsa pero si se causaran los demás defectos.

Desde aquí podemos plantear varias cuestiones ¿Y si el legislador diseñó este sistema en búsqueda de una menor tributación para el empresario? ¿y qué si lo utiliza? Muchos países europeos reconocen la búsqueda de una ventaja fiscal como un motivo económico válido para realizar determinadas acciones, ¿por qué en España si se busca una ventaja fiscal permitida por la normativa el sujeto pasivo tiene la consideración automática de defraudador?

Vía | Boletín Oficial del Estado

Imagen | Google

Tambén en QAH| El Suministro Inmediato de Información en el IVA

RELACIONADOS