Cultura y Sociedad, Historia 


La embajada a Tamerlán – El fascinante viaje de Clavijo

Tamerlán fue un conquistador, líder militar y político turco-mongol, el último de los grandes conquistadores nómadas del Asia Central. Se cree que nació en  Transoxiana, Asia Central, el 10 de abril de 1336. Algunas crónicas europeas lo asociaban al Preste Juan, emperador cristiano que supuestamente reinaba sobre los territorios al este de los reinos musulmanes, aunque Tamerlán era musulmán.

Su nombre original era Timur, al que le añadieron el sufijo “leng”, debido a su ostentosa cojera. En Europa se le conocía como Tamerlán.

Busto de Tamerlán el Grande

Busto de Tamerlán el Grande

La razón que llevó al rey de Castilla, Enrique III a intentar establecer relaciones diplomáticas con Tamerlán el Grande, era la de crear una alianza que le permitiera evitar la amenaza turca, temida por Occidente, personalizada en el sultán del Imperio Otomano, Bayaceto I.

Para esta misión el Rey contó con la persona de Ruy González de Clavijo, jefe de su Casa Real, al que acompañó un dominico experto en lenguas y culturas extranjeras, Alfonso Páez de Santamaría. El viaje se prolongó por espacio de tres años desde la salida de la embajada.

Página del libro "Embajada a Tamerlán"

Página del libro “Embajada a Tamerlán”

El 23 de mayo de 1403, Clavijo partió al frente de su expedición del Puerto de Santa María, a bordo de una carraca. Visitó la isla de Rodas y Constantinopla y desembarcó en Trebisonda, para continuar el viaje por tierra. Atravesaron Persia, deteniéndose en las ciudades de Khoy y Tabriz, pasando por Soltania, hasta llegar a Teherán, desde donde partirán hasta Dagum y Nisapur, entrando en la frontera de Turkmenistán, cruzando el desierto hasta llegar a Bujara y de allí proseguir hasta llegar el 8 de septiembre de 1404 a Samarcanda (actual Uzbequistán). Pensemos en las dificultades de realizar un viaje de esta envergadura en el siglo XV, para comprender el tiempo que tardaron en alcanzar su meta.

Cuando la expedición de Clavijo llega a Samarcanda, Tamerlán los recibe con grandes homenajes y consideración, son invitados a numerosas fiestas y presentados a los señores de la ciudad. Así continúan las cosas durante algunas semanas, hasta que dos meses y medio después de su llegada, les anuncian la precaria salud de Tamerlán, y que por razones de estado, deberán emprender viaje de regreso a su país.

Clavijo emprendió el viaje de regreso, llegando a España en marzo de 1406. Antes de llegar a Castilla recibe la desagradable noticia de la muerte de Tamerlán, el 19 de enero de 1405.

Ruy González de Clavijo

Ruy González de Clavijo

Aunque la misión de los castellanos, desde el punto de vista diplomático, no fue un éxito, debido a la premura con que tuvieron que regresar, el hecho de haber llegado a Samarcanda y haber vuelto a Castilla, sanos y salvos, formando parte de una embajada tan ambiciosa, es un éxito a destacar para un reino tan pequeño y tan distante como Castilla.

Para los anfitriones, la embajada también tuvo gran importancia, como lo muestran los recuerdos de los que todavía quedan constancia. Todavía existeuna calle con el nombre del embajador Español en la ciudad de Samarcanda, muy cerca del panteón de Tamerlán. Además, un barrio de Samarcanda, que fue antes pueblo, recibe el nombre de Madrid, de donde González de Clavijo era natural. También, en las afueras de Samarcanda se levanta el observatorio astronómico que construyó el hijo y sucesor de Tamerlán, en su interior pueden contemplarse diversos frescos relativos a acontecimientos de la época, en uno de los cuales, puede verse a Clavijo presentando sus credenciales a Tamerlán.

Mausoleo de Tamerlán en Samarcanda

Mausoleo de Tamerlán en Samarcanda

Sin embargo, la crónica de este viaje, titulada Embajada a Tamerlán y atribuida al propio Ruy González de Clavijo, inaugura el género de relatos de viajes en la literatura castellana, siendo un libro comparable en ese sentido al escrito por el veneciano Marco Polo. Embajada a Tamerlán no es un libro fácil de leer, pero las descripciones de los países que atraviesa la expedición son detalladas y reflejan el asombro de los viajeros ante costumbres para ellos extrañas o ante la presencia de animales antes nunca vistos, como la jirafa o el elefante, al que el autor denomina ‘marfil’. A su vuelta Clavijo sirvió a su rey como chambelán y luego se retiró a su ciudad natal, donde murió en 1412. Está enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande, en Madrid.

 

Vía|González de Clavijo, Ruy, Embajada a Tamorlán, Francisco López Estrada (ed.), Madrid, Castalia (col. Clásicos Castalia, 242), 1999.

Imagen| Busto Tarmelán, Página del libro “Embajada a Tarmelán”, Ruy González de Clavijo, Mausoleo de Tarmelán en Samarcanda

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