Economía y Empresa 


La electricidad como indicador económico adelantado

Los indicadores económicos son datos, series de datos o números índices que se utilizan para el análisis económico. Algunos de los más conocidos son el Producto Interior Bruto (PIB), el Índice de Precios al Consumo (IPC) o la tasa de desempleo.

Indicadores Económicos

La economía tiende a ser cíclica, alternándose fases de crecimiento con fases de recesión, algo que parece estar principalmente provocado por las intervenciones de los Bancos Centrales y los Gobiernos.

Indicadores Económicos Adelantados

Y para detectar de manera anticipada los cambios en el crecimiento económico resultan especialmente interesantes los indicadores adelantados, esto es, indicadores económicos que tienden a anticipar la evolución de la economía.

Algunos de los indicadores más utilizados en España como indicadores adelantados para el análisis de la coyuntura económica son el ISI (Indicador Sintético de Actividad Industrial) o el ISA (Indicador Sintético de Actividad Económica).

Indicadores Adelantados: el consumo eléctrico

Si bien los indicadores sintéticos tienen en cuenta en su elaboración varios factores (cifra de ventas de grandes empresas, consumo aparente de cementos, etc..) entre los cuales se cuenta el consumo eléctrico, vamos a tratar en este artículo el estudio del consumo de energía eléctrica como indicador adelantado “per se” o sin conjugar con otros factores (como pasa en los indicadores sintéticos) y su utilidad para el análisis predictivo de la economía.

En base a dos datos que nos indican el consumo eléctrico nacional:

  • La serie estadística de Demanda de electricidad
  • El Indide Red Electrica (IRE).

Relevancia del consumo eléctrico como indicador económico.

Los actuales sistemas económicos de los países desarrollados se conforman como procesos de cooperación de mercado tremendamente complejos. Pensemos en un artículo aparentemente sencillo, como un lápiz, y observemos que para su producción es necesaria una industria minera que extraiga el carbón de su mina, una industria intermedia que realice un tratamiento de dicho carbón, una industria maderera que realice la tala de la madera y su posterior tratamiento, una industria logística que transporte la madera y el carbón, una industria ensambladora que realice el montaje adecuado de la madera y el carbón para fabricar el lápiz, y una industria comercial que se encargue de su promoción y venta al cliente final.

Estos procesos de producción tienen sucesivas etapas, desde las más cercanas al proceso de producción (venta final del lápiz, en nuestro anterior ejemplo) hasta las más alejadas (extracción minera del carbón en el caso de nuestro ejemplo sobre un lápiz). Si denominamos bienes de primer orden a los bienes de consumo finales, los bienes de segundo orden serian aquellos necesarios para elaborar los de primer orden (por ejemplo la mano de obra, las máquinas de ensamblaje, las planchas de madera tratada y las toneladas de carbón para la fabricación de lapiceros, en nuestro ejemplo), y así por sucesivos ordenes hasta llegar a los bienes de “n” orden (que serían los primigenios, como las minas de carbón y los bosques de madera en el ejemplo del lapicero).

 

Según nos enseña la teoría económica, una mayor demanda de bienes finales activará la inversión en la producción de bienes de segundo orden y sucesivos (hasta “n” orden) destinados a la obtención de esos bienes finales demandados.

Y la mayor parte de procesos productivos (ya sean primarios, industriales, manufactureros o comerciales) utilizan energía eléctrica en su desarrollo, ya sea de manera directa (cuando la electricidad es utilizada en el proceso principal) o de manera indirecta (cuando el proceso industrial principal utiliza gas, carbón u otra fuente para generar energía, pero en los procesos administrativos o comerciales anexos se utiliza electricidad).

En base a dichas premisas, es decir, a la multitud de procesos industriales y comerciales que se desarrollan para la elaboración y venta de los productos finales o de consumo en una economía de mercado, así como que una mayor demanda por parte del público final activará una mayor producción, y teniendo en cuenta que en la mayor parte de ellos se utiliza energía eléctrica, podemos concluir que el consumo de electricidad tiene una correlación directa y anticipada con el ciclo económico, en tanto que una previsión por parte de los empresarios de unas mayores ventas en un escenario de crecimiento económico tenderá a reflejarse en un mayor consumo eléctrico. De la misma manera, si los empresarios estiman una disminución en las ventas de los productos finales, se tenderán a frenar los procesos intermedios de producción, dando lugar a un menor consumo eléctrico.

De ahí su relevancia en el análisis predictivo de los ciclos económicos, que puede tener muchas veces como aplicación práctica la toma de decisiones de inversión.

La Demanda de Electricidad como indicador adelantado.

Cada mes se publica por Red Eléctrica de España (REE), la compañía que ostenta el monopolio en nuestro país del transporte de electricidad y gestión del sistema eléctrico, la demanda total en Megavatios (MWh) de electricidad.

Siguiendo nuestro razonamiento anterior, podremos utilizar esta serie de datos como indicador adelantado.

En el análisis de esta serie estadística habrá de tenerse en cuenta la posible estacionalidad. Así también, REE publica este mismo dato corregido por dos variables: a) Climatología, dado que un incremento o bajada en las temperaturas conllevará un mayor consumo energético que en el mismo período anterior; b) Laboralidad, puesto que el calendario laboral administrativo, esto es, que haya más o menos días laborales en un mes determinado respecto del mismo mes del período anterior, debe tenerse en cuenta para comparar correctamente el dato.

demanda-b-c-electricidad

En la serie de más arriba, con datos hasta mayo de 2016, podemos observar que la demanda a lo largo de los meses de 2016 se está incrementando en términos de media móvil respecto del año inmediatamente anterior, y tiene un crecimiento anual inferior al anual acumulado registrado en el mismo mes del año anterior.

El IRE (Índice Red Eléctrica).

Se trata de un Índice estadístico calculado por REE y que registra la evolución de consumo eléctrico de las medianas y grandes empresas del país, concretamente 13.900 empresas que por su tipo de instalación eléctrica (conectadas a la Red con una potencia contratada superior a 450 kW en cada punto de suministro de los que integran el IRE, con un total de 23.400 puntos de suministro titularidad de dichas empresas).

Una potencia de más de 450 kW corresponde a una gran instalación (fábrica, almacén, planta industrial, etc..). Según indica REE el 47 % de la demanda total de electricidad en España corresponde a los consumidores con suministros de más de 450 kW de potencia, por lo cual este Índice agrupa la mitad de la demanda nacional. Y desde luego es este segmento de la demanda, el de los grandes consumidores, el que tenderá a agrupar a las empresas inmersas en el proceso económico de creación y venta de los bienes industriales y finales.

Por lo tanto, con el IRE estamos ante un indicador económico adelantado más “fino” que la Demanda total que hemos estudiado en el punto anterior, ya que tenemos en cuenta aquí exclusivamente el segmento económico productivo (la otra mitad de la demanda correspondería a hogares, comercios y negocios).

ire-ree

Fuente: REE

Como podemos apreciar en la imagen anterior, con el gráfico del evolutivo del IRE desde enero de 2013 (la base de este Índice es 2010) estamos asistiendo en los últimos meses a una recesión en el consumo de las grandes empresas.

En términos corregidos (con laboralidad y temperatura) el IRE cae en julio 2016 (fecha del informe de donde hemos extraído el gráfico, por ser el último publicado a la redacción del presente artículo) un 1,8 % en términos interanuales, y está cayendo desde diciembre 2015.

También podemos observar en los gráficos expuestos que REE desglosa el IRE en un Indice para Industria y un Índice para el sector Servicios. Y ello debido al muy distinto comportamiento que pueden presentar ambos sectores de actividad.

A su vez, esta segmentación nos permite estudiar de manera bien diferenciada el sector industrial, donde se encuentran principalmente las empresas dedicadas a la producción de bienes de segundo y sucesivos órdenes, de acuerdo a nuestra anterior exposición del sistema productivo. Y el sector servicios, donde se engloban mayormente las empresas que comercializan bienes de primer orden.

Resumen.

Para finalizar por tanto podemos concluir que si bien el consumo eléctrico, por su importancia antes explicada en el sistema productivo de nuestras economías, forma parte de los indicadores sintéticos (agregación en un único indicador, mediante técnicas estadísticas, de indicadores parciales de un determinado componente), cuenta con suficiente sustantividad propia como para estudiarlo “per se” y de manera separada.

Y más allá del consumo total resulta harto interesante fijarnos en el IRE y más concretamente en el IRE INDUSTRIA por cuánto nos informa de la evolución del consumo eléctrico de las grandes empresas manufactureras que participan en la producción de bienes de segundo y sucesivos órdenes. Si este Índice tiende a caer podremos considerar dicha caída como un indicio de recesión económica, dado que dicha caída significa una menor producción por parte de la Industria de los bienes de primer orden que darán lugar a la oferta final en el mercado.

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