Jurídico 


La Educación Financiera

Ante la crisis económica iniciada en 2008 con la caída del Lemanh Brothers, se han ido planteando a nivel internacional diferentes enfoques y soluciones para evitar o aliviar una crisis futura como la que estamos viviendo actualmente. Algunas de las consecuencias que se han puesto de manifiesto han sido: el sobreendeudamiento de los consumidores, la crisis hipotecaria, el incremento de los concursos de acreedores tanto de personas físicas como jurídicas, altas tasas de desempleo y reducciones drásticas en el gasto público, llevando todo ello a una desconfianza en el mercado. La complejidad de los productos financieros, la posibilidad de realizar transacciones internacionales, las inversiones en países extranjeros, etc., hacen que la protección del consumidor sea de vital importancia.

Estas medidas tienen un contenido muy variado y un carácter más o menos intervencionista en un mercado de-regularizado como es el financiero. Por este motivo, y debido a la necesidad de una menor interferencia en el mercado, son estrella aquellas políticas que tienen una incidencia menor basándose en los principios de una economía libre de mercado y que tienen un marcado carácter preventivo y de alcanzar un equilibrio entre los principios de libre mercado y de protección de los consumidores. Como consecuencia, la educación financiera y el préstamo y consumo responsable para la creación de un “ciudadano financiero”, entre otras, se han visto como una política a seguir por los distintos Gobiernos para dotar a los consumidores de las necesarias habilidades y conocimientos para tomar decisiones financieras responsables a largo plazo. Sin embargo, estas medidas no son la panacea, y, aunque su valor no puede negarse, han de ser complementadas con otras políticas más intervencionistas en otras áreas del derecho y de la economía –por ejemplo, la modificación del derecho concursal creando un procedimiento adecuado a las personas físicas – consumidores-.

La educación financiera se puede definir como una medida preventiva para dotar de conocimientos económicos y financieros a los consumidores para que ante una oferta variada sean capaces de analizar y decidir racionalmente qué producto financiero se ajusta mejor a sus n#jurídicoecesidades y circunstancias personales y económicas asegurando el bienestar individual, así como entender los parámetros que pueden influir en el mercado y los riesgos que un determinado producto financiero complejo comportan y que podrían afectar en un medio/largo plazo a las decisiones por ellos tomadas. Se ha de tener la capacidad de analizar el mercado y ser capaz de anticiparse a sus cambios. Además, se ha de mostrar cómo distribuir el patrimonio del consumidor, qué medidas tomar en caso de dificultades económicas o cómo priorizar en el gasto familiar. Teniendo esto en cuenta, es clara la necesidad de que dicha educación financiera se promueva no únicamente en el momento en que se va a tomar una decisión – por ejemplo, la compra de una casa -, sino durante toda la vida del individuo. Por este motivo, determinadas propuestas establecen como deseable su introducción, ya sea de forma transversal o en un módulo específico, en las escuelas e institutos. Además, esto ha de complementarse con cursos específicos para adultos. En este sentido, la Unión Europea y otros organismos están desarrollando cursos online para acercar la economía y el análisis de productos financieros a todos los consumidores (por ejemplo, el programa DOLCETA puesto en marcha por la Unión Europea).

Igualmente, se considera deseable que las propias entidades financieras sean las que proporcionen consejos e información específica sobre los productos que el consumidor está adquiriendo, explicar y hacer entender todos los riesgos que podría comportar un determinado producto, haciendo especial hincapié en qué producto es aquel que va a satisfacer mejor las necesidades del consumidor sin hipotecar su futuro. Para complementar estas ideas, otras de las medidas propuestas se centran en la armonización de los contratos, términos y cláusulas para facilitar a los consumidores su estudio, análisis y comparación. Igualmente, se indica que la información ha de presentarse de forma clara y precisa, indicando los aspectos relevantes de cada producto y cuál puede ser su evolución dependiendo de los cambios del mercado.

Finalmente, y, con un tinte más intervencionista, se han propuesto medidas tendentes a la creación de un “test de idoneidad”, según el cual sean las propias entidades financieras quienes analicen las circunstancias personales y económicas del consumidor, para que, si así lo consideran, se le niegue el acceso a un producto financiero que con un alto grado de probabilidad podría hipotecar su futuro y atraparlo en un red de deudas.

A pesar de que estas son guías y políticas en las que existe consenso internacional sobre su necesaria implementación en los Estados, ¿se está haciendo de forma adecuada?, y, más importante, ¿realmente, su desarrollo de forma individualizada pueden garantizar el consumo y préstamo responsable?.

Vía| Consumer education in financial servicesBureau of the European Committee on legal co-operationOECD

Imagen| Libro

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