Cultura y Sociedad, Historia 


La economía durante la guerra civil (I): El bando republicano

Peseta emitida por la Generalidad Catalana

Durante este conflicto civil, el tema económico fue un arma más de la guerra que ambos contendientes habían puesto en marcha en 1936. En esta serie, primero nos centraremos en el bando republicano.

La situación económica de la República al comenzar la guerra no era del todo idónea. Los presupuestos generales del estado eran los mismos que los del año 1933, por la imposibilidad de aprobar unos nuevos. Además con los nuevos estatutos de autonomía aprobados para Cataluña y el País Vasco, este último ya iniciada la guerra, limitaban en cierto modo la autoridad republicana en materia económica, cosa que iría a peor con el desarrollo del conflicto.

Simultáneamente existieron dos Bancos de España, de carácter privado, que emitieron moneda propia. En el caso republicano esta entidad se convirtió en el principal soporte para financiar la guerra, vendiéndose sus reservas, principalmente a la Unión Soviética a cambio de armas, generalmente de mala calidad. Esta venta se conoce popularmente como el Oro de Moscú. Esto supuso un lastre para el gobierno del Frente Popular, ya que no tuvo la oportunidad de financiar la guerra con créditos, al contrario que el bando franquista.

Por otro lado la peseta republicana sufrió continuas devaluaciones, que provocó en 1939 la casi total pérdida de valor. A esto habría que sumarle la inflación galopante de la economía del Frente Popular. La situación era tan caótica que Cataluña e incluso varios ayuntamientos emitieron su propia moneda.

La revolución que estalló en los primeros días de la guerra en el bando gubernamental afectó mucho a la economía. Por ejemplo se puede citar la gran problemática que existió en la recaudación de impuestos a las empresas, que en muchos lugares habían sido expropiadas y eran gestionadas por los propios trabajadores. Al cambiar los derechos de propiedad las rentas que se pagaban al Ministerio de Hacienda se convirtieron en salarios. Varios impuestos como el de Contribución Territorial o el de Contribución de Utilidades dejaron de recaudarse desde el comienzo del conflicto.

Peseta republicana respaldada por el banco de Bilbao

Pero donde más se notó la revolución, además de Cataluña, fue en el campo aragonés. Aquí se produjeron numerosas colectivizaciones de tierras y herramientas. Finalmente el experimento resultó un fracaso para la economía frente populista, produciéndose una gran bajada de la producción. Esta iniciativa, en un principio, fue muy bien acogida por la mayoría de las fuerzas obreras, salvo por el partido comunista que siempre se opuso a esta medida.

Por último apuntar que la convulsa situación social republicana, agravada por la revolución, hizo inviable las finanzas gubernamentales, fracasando una tras otra todas las medidas que se pusieron en marcha para sanear sus cuentas. El resultado final de este proceso de descomposición económica fue el colapso final del régimen en marzo de 1939.

 

Vía| Hacienda y Finanzas durante la Guerra Civil, Universidad de Valencia

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