Jurídico 


La dualidad del mercado de trabajo (II)

En esta segunda entrega de la serie “La dualidad del mercado de trabajo” se van a abordar los conceptos de abaratamiento del despido como medida para eliminar la dualidad a la que hicimos referencia en el primer artículo de esta serie; también vamos a explicar en qué consiste el efecto tapón y la bulimia en el mercado de trabajo y por último el desaprovechamiento del talento de los trabajadores, problemas que se dan en la actualidad en el panorama laboral de nuestro país.

El abaratamiento del despido

Una medida que se ha pedido en infinidad de ocasiones para acabar con esta dualidad es el llamado abaratamiento del despido, de tal modo que ello facilite la creación de nuevos empleos (se entiende que con el nivel de protección más bajo). Ello provocaría una igualación a la baja de las condiciones laborales, lo cual es algo que ya se ha producido en alguna medida con la reducción de las indemnizaciones y, siempre en teoría, agilizaría la contratación y dinamizaría la economía.

el abaratamiento del despidoEl abaratamiento del despido, con todo, no es la panacea, y ello por varias razones. En primer lugar es altamente improbable que el grueso de los trabajadores “superprotegidos” pudieran verse afectados por una reforma de ese calado, ya que los derechos adquiridos deben ser respetados y, con toda seguridad, los jueces y tribunales de cualquier instancia tumbarían una pretensión del legislativo de reducir el derecho a indemnización generado a lo largo de años e incluso décadas de trabajo. En segundo lugar, y quizá sea este el quid de la cuestión, puede que el problema principal al que se enfrentan la mayoría de empresas en España no sea el coste laboral absoluto, sino el coste relativo, es decir, no es que el gasto sea muy elevado, sino que la producción no es lo suficientemente alta. Por eso hay muchos empresarios que dicen tener la sensación de pagar a algunos trabajadores un salario “que no producen”.

El efecto tapón y la bulimia del mercado de trabajo

Pero volvamos al tema de la dualidad. Esa enorme diferencia de coste indemnizatorio parece funcionar como un tapón que no deja que los jóvenes accedan a un puesto de trabajo, pues los indefinidos con pocos visos de ser despedidos, no dejan paso a jóvenes más dinámicos y más formados (y más baratos) que tardan demasiado en incorporarse al mercado de trabajo y que saben que nunca gozarán de la situación de estabilidad laboral de sus predecesores.

Además esta dualidad está en la raíz de la conocida como “bulimia” del mercado de trabajo. Nuestro sistema productivo tiene necesidades coyunturales, como cualquier otro, pero no reacciona igual que otros países. Cuando existe la necesidad de obtener mano de obra en abundancia (generalmente en sectores poco cualificados) se contrata con mucha rapidez con contratos muy precarios, y cuando deja de hacer falta ese nivel de productividad (otra vez absoluta en lugar de por trabajador) se destruyen los empleos con la misma vertiginosa velocidad.

ingenieriaLas dos reflexiones precedentes (el tapón y la bulimia) pueden parecer dispares pero atacan el mismo punto, también universalmente reconocido como uno de los problemas clave de nuestro mercado de trabajo: la rigidez.

Nuestra legislación no favorece la flexibilidad laboral, o al menos no lo hace con efectividad,  propiciando el estancamiento de situaciones que son a todas luces perjudiciales. Es indiscutible que los trabajadores con derechos adquiridos no deben verse privados de ellos, pero no lo es menos que dichas garantías no pueden ser una patente de corso para actuar de manera desleal para con el empleador, refugiándose en su protección para acomodarse en su puesto. Asimismo los jóvenes deben incorporarse al mercado de trabajo, pero no parece justo culpar a quienes llevan toda una vida de trabajo a sus espaldas. La rigidez por tanto tiene en este caso el efecto positivo de dar tranquilidad a los trabajadores veteranos, pero a costa de desaprovechar en muchos casos su experiencia acumulada, que en demasiadas ocasiones se marchita contando los días para la jubilación. Reformas como la del año 2012, que facilitaba la movilidad por decisión del empresario, tenían fundamento, pero no han acabado de arreglar el problema.

El desaprovechamiento del talento

La incorporación de los jóvenes es demasiado precaria, y provoca un efecto desánimo que se traduce en la emigración de aquellos que, precisamente, mejor preparados están. La dualidad es parte de la explicación, pero no es la única causa. Nuestra legislación no favorece la creación de algo así como una cantera en la empresa, una escuela de trabajo en la que los primeros años de experiencia sean la base del desarrollo posterior. Aunque ha habido iniciativas tímidas (la bolsa de horas de formación recogida en el Estatuto de los Trabajadores), ello no ha acabado de promover una cultura empresarial en ese sentido, y seguimos anclados en la improvisación en lugar de una planificación racional a años vista.

talento desaprovechadoEl perjuicio a los jóvenes no sólo viene del desaprovechamiento de su potencial debido a la multitud de contratos precarios y a la itinerancia constante de actividad, también es consecuencia del desaprovechamiento del talento de los trabajadores más experimentados. A este respecto me parece interesante una iniciativa francesa de creación del llamado contrato de generación, destinado a promover la contratación de jóvenes de manera simultánea al mantenimiento de los trabajadores más veteranos, al objeto de que éstos puedan formar a las nuevas generaciones, sin que su experiencia se pierda con su jubilación. Es verdad que en España existe el contrato de relevo, destinado a que los puestos de trabajo no se amorticen con la jubilación y haya una sucesión en la actividad, pero carece del matiz de formación y no obliga a la simultaneidad de los horarios.

 

Via|Público, Expansión, eldiario.es, foessa, Público, elmundo.es, Ministère de Travail

Imágenes|ingeniería, despido, talento

Más información| canalceo.com, elpais.comatlantico.fr

En QAH| ¿Es el mercado laboral español apto para jóvenes?, ¿conviene ajustar el salario a la productividad del trabajador?, La dualidad del mercado de trabajo (I)

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