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La doctrina del retraso desleal

Doctrina del retraso desleal

Doctrina del retraso desleal

La doctrina del retraso desleal o malicioso, es recogida en nuestra jurisprudencia por numerosas sentencias de Audiencia Provinciales y nuestro más Alto Tribunal. Se basa en la protección que nuestros Tribunales ofrecen ante el abuso mostrado en el ejercicio de un derecho de forma tardía, de manera que se podía confiar en que éste no se ejercitaría nunca. Un ejemplo de ello, sería la reclamación de los intereses surgidos por una deuda ya satisfecha con la tarjeta de crédito, antes de la prescripción de su reclamación (15 años). De tal manera, que el no ejercicio de este derecho de reclamación hizo creer al deudor que estos intereses nunca se le reclamarían y que por lo tanto quedaba liberado de su pago.

¿Cual es su origen? Esta doctrina jurisprudencial, surge de la exigencia de buena fe que se atribuye al ejercicio de un derecho, recogido en el párrafo primero del artículo 7 del Código CivilLos derechos deberán ejercerse conforme a las exigencias de la buena fe” y también de la doctrina de los actos propios, ya que “ante una determinada conducta (en este caso el no ejercicio del derecho), se crea en la otra parte una situación de confianza, la cual es quebrantada al actuar en sentido contrario a como se venía haciendo”. Asimismo, nuestra doctrina la distingue de la prescripción, porque aunque en ambas no se ha ejercido un derecho durante largo tiempo, en el ejercicio retrasado con una conducta desleal, se  crea en el deudor la confianza de que el titular no ejercerá nunca ese derecho. En el derecho alemán,  tiene su origen en la doctrina del “Verwirkung” conforme a la cual resulta inadmisible que el derecho se ejerza con un retraso objetivamente desleal, ya que “el ejercicio de un derecho se torna inadmisible cuando el titular del mismo no se ha preocupado durante mucho tiempo de hacerlo valer”. En la doctrina angloamericana es recogida en la institución del “Estoppel by Laches”, según la cual, “cuando se ejerce un derecho con evidente retraso por negligencia, ese retraso puede considerarse como la renuncia al derecho mismo.”

¿Cuándo prosperará ante los Tribunales? Para ello, no basta solo con que se haya producido un simple retraso en el ejercicio de un derecho, sino que es necesario que se demuestre que el no ejercicio de éste a lo largo del tiempo, ha provocado en el deudor un convencimiento de que nunca se ejercitaría tal derecho, ya que pudo haber sido ejercitado con anterioridad. Basándonos en el anterior ejemplo de la tarjeta de crédito, si el deudor era insolvente, es normal que no se haya ejercitado ese derecho de reclamación de intereses durante el periodo de insolvencia, y no concurriría un abuso en su posterior ejercicio.

Son cuatro los requisitos señalados en la STS 12 de diciembre de 2.011 para que prospere esta doctrina:

1.- La omisión del ejercicio del derecho, cuando era posible ejercitarlo.

2.- Transcurso de un largo periodo de tiempo.

3.- En contra de las reglas de la buena fe en el ejercicio de un derecho.

4.- Generar en el deudor la confianza legítima de que este derecho no se ejercitaría.

Vía|STS 8594/2011

Más información|laley.es

Imagen|Juzgadosytribunales

En QAH| La doctrina de los actos propios

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