Derecho Internacional, Jurídico 


La doctrina Bush del ataque “preventivo”

La Carta de las Naciones Unidas tan solo admite dos circunstancias en las que se legitima el uso de la fuerza armada. El primero de los casos ha de contar con la autorización del Consejo de Seguridad como se recoge en el capítulo VII de la Carta “Acción en casos de amenazas a la Paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.

Artículo 42: Si el Consejo de Seguridad estimase que las medidas de las que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas.

El segundo caso, que es en torno al cual este artículo pretende centrar su análisis, contempla la autodefensa como derecho legítimo de los Estados Miembros de las Naciones Unidas antes de que el Consejo de Seguridad se haya pronunciado en el asunto, como se recoge en el artículo 51 de la Carta.

Artículo 51: Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inminente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.

En junio de 2002, el Presidente George W. Bush pronunció la Estrategia de Seguridad Nacional conocida como The Grand Strategy mediante la cual pretendía sentar las bases para invadir Iraq. Dentro de esta estrategia, llama especialmente la atención su capítulo V, titulado: “Prevent our enemies of threating us, our allies and our friends with weapons of mass destruction”. En este capítulo es donde el Presidente Bush manifiesta su intención de acudir a la doctrina del ataque preventivo (preventive attack) para así justificar que la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Iraq constituía una amenaza inminente para los Estados Unidos. Por lo tanto, el hecho de realizar un ataque preventivo quedaría justificado y legitimado por el derecho internacional. En palabras del Presidente Bush: “Durante siglos, el derecho internacional ha reconocido que los países no necesitan sufrir un ataque antes de que puedan llevar a cabo una acción de defensa legítima contra las fuerzas que presenten un inminente peligro de ataque”.

Son numerosos los académicos expertos y juristas internacionales, entre ellos Noam Chomsky, los que se han pronunciado al respecto. Chomsky, al igual que el Presidente Bush y en línea con una interpretación razonable y sensata del artículo 51, estima que el derecho al ataque anticipatorio (preemptive attack) se considera legítimo cuando existe una amenaza inminente, caracterizada por una movilización visible de ejércitos, armadas y fuerzas áreas enemigas preparadas para atacar. Al no existir tales condiciones, como en el caso de Iraq, no se trataría de un ataque anticipatorio, sino preventivo, lo cual queda fuera del marco legal internacional. Por ello, es por lo que el Presidente Bush estimaba que era necesario adaptar el concepto de amenaza inminente. Sin embargo, este hecho presenta algunas dificultades. Primero, ¿cómo se debería adaptar el concepto de amenaza inminente tratándose de unas armas de destrucción masiva tan difíciles de detectar, contando además sin la aparente movilización de las fuerzas iraquíes? Segundo, tal adaptación supondría un cambio en la filosofía de la defensa tradicional, que es un concepto distinto al derecho de emergencia para recurrir a la autodefensa contemplada en el artículo 51 o como ataque anticipatorio (preemptive attack).

Por lo tanto, las justificaciones para el ataque anticipatorio no pueden ser usadas para legitimar un ataque preventivo en la línea del artículo 51 de la Carta. En palabras de Chomsky: “La guerra preventiva se califica dentro de la categoría de los crímenes de guerra; y de hecho es una idea cuyo tiempo ha llegado, señal de que el mundo está en serios problemas”.

Vía| Chomsky, N. Hegemony or Survival; America’s Quest for Global Dominance, 2003.

Más información| US National Security Strategy 2002

Imagen| 3003Ink

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