Historia 


La distribución geográfica de los moriscos valencianos

La importancia del contexto geográfico en el desarrollo de la historia es indudable. Los hombres estamos condicionados por nuestro entorno. El clima y la orografía del terreno suponen unos condicionamientos naturales del que los hombres, al menos en la Edad Moderna, no podían huir.

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Mapa de la reconquista valenciana, una de las causas de la disposición geográfica de los núcleos moriscos

La distribución de la comunidad morisca por los territorios del antiguo reino de Valencia se debe a varias razones. En primer lugar, la propia orografía del territorio, que como hemos mencionado tiene una gran influencia; también la calidad de la tierra (seguimos con unos condicionamientos geográficos); y, por último, el propio proceso de la Reconquista valenciana. Con estos factores se llega a la conclusión, casi inmediata, de que los asentamientos moriscos no son homogéneos. Se podría dividir el territorio del reino en tres grandes zonas para poder observar como es la realidad del asentamiento morisco con mayor claridad.

Según Halperin Donghi, la razón fundamental de esta fragmentación de los asentamientos moriscos es el complejo proceso de reconquista y repoblación del territorio. Los colonos que emigraron a la zona de Morella y Montesa, zona septentrional del reino valenciano, no encontraron una población musulmana densa. Esta interpretación la extrae de la escasa herencia onomástica musulmana de la zona, y pone en tela de juicio la interpretación que dio sobre esto Jean Sermet. Este autor afirmaba que esto se debe a que “por varias razones los cristianos estaban en mejores condiciones para prosperar en la media y alta montaña”[1]. Pero esta hipótesis, en nuestro juicio poco fundada y que no se corresponde con la realidad de otras zonas como veremos a continuación, no es correcta para el autor, pues en la costa de este mismo territorio tampoco se daban poblaciones musulmanas de relevancia.

Los primeros rastros los encontramos en la zona del Espadán. Entre los valles de los ríos Mijares y Palencia había un predominio de poblaciones cristianas, aprovechando la mayor fertilidad y productividad de la tierra, extendiéndose las comunidades moriscas en la sierra. En esta ceja de asentamientos nos encontramos la primera gran novedad: comunidades homogéneas de moriscos. Al sur de esta sierra, exceptuando Valencia que merece mención aparte, los moriscos se encuentran en la zona de huertas, mientras que la zona de la montaña boscosa “pertenece” a los cristianos viejos. En cuanto al secano se divide indistintamente entre los dos grupos. En la zona concreta de Valencia, predominan las aldeas mixtas, donde es más sencillo el estudio comparativo de la vida cotidiana, actividades productivas y cargas impositivas entre los cristianos viejos y nuevos. En estas poblaciones “se da una diferenciación clara entre las dos comunidades, una organización comunal separada: la comuna cristiana y la aljama morisca”[2]. Esto es una práctica discriminatoria, pero no necesariamente perjudicial. Por ejemplo, en Játiva los panaderos moriscos no participaban del régimen de la cámara frumentaria, pero “la actuación […] de la cámara se traducía aquí […] en un encarecimiento del precio del grano, de modo que también los cristianos viejos iban a comprar su pan a la morería”[3]. Esto es un aspecto general de la separación de estas comunidades, algo que caracterizaba la vida valenciana, y que trataremos en el siguiente punto.

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Mapa de la dispersión de los núcleos moriscos y cristianos en el antiguo reino de Valencia, realizado por Halperin Donghi

Al sur del río Júcar, la tónica cambia. Mientras que en el norte abundaban las aldeas cristianas, en esta zona las aldeas moriscas son mucho más numerosas, estando los cristianos centrados en las ciudades. Esta situación se agudiza en la zona de montaña.

En definitiva, los cristianos se concentran fundamentalmente en las grandes poblaciones y en huertas, la tierra más fértil. Los moriscos se asientan mayoritariamente en núcleos aldeanos medianos y pequeños del interior montañoso. “Aunque en esa distribución geográfica general existía una gran excepción: el círculo morisco en torno a las poblaciones de Játiva, Onteniente, Concentaina y Oliva”[4], donde se sitúa la población más numerosa de moriscos.

De donde están excluidos los asentamientos moriscos, ya no por razones geográficas ni del proceso de la reconquista, sino por una prohibición expresa de la corona, es de la zona de costa. No es que no haya aldeas moriscas al borde del Mediterráneo[5], es que “estas aldeas no tienen una verdadera vida marítima”[6]. El motivo de esta prohibición es que los moriscos venían constituyendo aunque posiblemente no con la eficacia y la frecuencia que se cree, una especie de “Quinta Columna” en favor del “Turco” y de los piratas y corsarios berberiscos[7].

Esta distribución tan irregular hace imposible fijar un tipo único de vida morisca, un modo de vivir que caracterice a la comunidad de cristianos nuevos. Sin embargo, y a pesar de esta fragmentación de los asentamientos, se puede afirmar que “una gran parte del campesinado morisco no compartía su condición de vasallo con comunidades cristianas viejas; es decir, no coexistían en las mismas poblaciones, ocupando sus arrabales, sino que formaban núcleos compactos y exclusivos claramente diferenciados”[8].


 

[1] HALPERIN DONGHI, Tulio. Un conflicto nacional. Moriscos y cristianos viejos en Valencia. Valencia: Institución Alfonso el Magnánimo, 1980, p. 52.

[2] HALPERIN DONGHI, Tulio. Un conflicto nacional…, p. 52.

[3] HALPERIN DONGHI, Tulio. Un conflicto nacional…, p. 53.

[4] HERNÁNDEZ RUANO, Javier. Historia de los moriscos valencianos de Xivert. Desarrollo económico y aculturación. Xivert: Centre d’Estudis del Maestrat i Ajuntament d’Alcalà de Xivert, 2003, p. 54.

[5] Véase el ejemplo de la huerta de Gandía-Oliva.

[6] HALPERIN DONGHI, Tulio. Un conflicto nacional…, p. 55.

[7] CÍSCAR PALLARÉS, Eugenio. Tierra y señorío en el País Valenciano (1570-1620). Valencia, 1977, pp. 69-71; SALVADOR ESTEBAN, Emilia. Felipe II y los moriscos valencianos. Las repercusiones de la revuelta granadina (1568-1570). Valladolid: Universidad de Valladolid, 1987, p. 17.

[8] BERNABÉ GIL, David. “Quince años de estudios sobre el régimen señorial valenciano en la Edad Moderna”. En SARASA, Esteban y SERRANO, Eliseo (eds.). Estudios sobre el señorío y feudalismo. Homenaje a Julio Valdeón. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, Excma. Diputación  de Zaragoza, 2010, p. 211.

 


 

En colaboración con QAH| Mundo Histórico

Vía|

HALPERIN DONGHI, Tulio. Un conflicto nacional. Moriscos y cristianos viejos en Valencia. Valencia: Institución Alfonso el Magnánimo, 1980.

HERNÁNDEZ RUANO, Javier. Historia de los moriscos valencianos de Xivert. Desarrollo económico y aculturación. Xivert: Centre d’Estudis del Maestrat i Ajuntament d’Alcalà de Xivert, 2003.

CÍSCAR PALLARÉS, Eugenio. Tierra y señorío en el País Valenciano (1570-1620). Valencia, 1977, pp. 69-71; SALVADOR ESTEBAN, Emilia. Felipe II y los moriscos valencianos. Las repercusiones de la revuelta granadina (1568-1570). Valladolid: Universidad de Valladolid, 1987.

BERNABÉ GIL, David. “Quince años de estudios sobre el régimen señorial valenciano en la Edad Moderna”. En SARASA, Esteban y SERRANO, Eliseo (eds.). Estudios sobre el señorío y feudalismo. Homenaje a Julio Valdeón. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, Excma. Diputación  de Zaragoza, 2010.

Imagen| Mapa reconquista valenciana; mapa distribución geográfica de los moriscos valencianos

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