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La deuda soberana en España: conceptos y realidad actualizada

Viendo como está España y su situación socio-económica, muchos deben pensar que los inversores que depositan su confianza en nuestro país están locos. Pero no es del todo cierto. Son muchos los parámetros a tener en cuenta. Pero primero empecemos por las nociones básicas. La deuda española ¿qué es?

La deuda soberana es el conjunto de deudas que mantiene un Estado frente a los ciudadanos o frente a un tercer país. Macroeconómicamente hablando, la deuda pública de España es la suma de las deudas que tiene España, y puede expresarse como cuantía (en millones de dólares) o como porcentaje sobre el PIB.

Es además, junto con los impuestos y los instrumentos de expansión económica, una fuente de financiación de un país. Esta deuda se materializa mediante la emisión de títulos de valores, que normalmente a su vez se clasifican por su plazo:

Letras del Tesoro: se emite deuda con un vencimiento inferior a un año
Bonos del Estado: es deuda emitida a medio plazo, que tiene como objetivo el financiar gastos ordinarios
Obligaciones: es deuda emitida a largo plazo e incluso indefinida, y persiguen el financiar proyectos de dilatada rentabilidad y gastos extraordinarios.

Cabe hacer una distinción entre lo que es la deuda nacional y la extranjera, ya que supone conocer en manos de quien está nuestra deuda. Como es fácilmente deducible, la deuda nacional la detentan los ciudadanos del país y la extranjera es deuda atendida por extranjeros (normalmente el FMI y el Banco Mundial). Esta última tiene sus ventajas a corto plazo –posibilita financiación sin tocar el ahorro nacional- e inconvenientes –cuya principal se da en el momento de la amortización, pues hay que mirar que no se descompense con los recursos interiores.

Esta deuda pública, como he avanzado, es un instrumento de control económico de un país, en la medida que gracias a la compraventa de títulos de deuda pública, el Estado puede aumentar o reducir la cantidad de dinero en circulación según si hay inflación o deflación. Al ser un instrumento de política económica y, la política monetaria está cedida al Banco Central Europeo, ésta limita la cantidad de deuda emitida por los estados miembros.

¿Qué tal relevante es nuestra situación actual en cuanto a la Deuda?

Dicho todo lo anterior, procedemos a realizar un update al contexto. Es sobradamente conocido que España entró, está y seguirá durante un buen tiempo más en crisis. Y quien diga lo contrario, miente – o se engaña a sí mismo-. Paro, recortes, déficit público, PIB, mala praxis bancaria, pobreza. Todo esto es nuestro día a día, pero vamos a seguir centrados en el tema de hoy: la deuda soberana. La deuda pública en España ha seguido, durante los últimos años, una evolución desastrosa, depresiva. Ya al principio de la crisis, en 2008 y hasta mediados del 2011, la deuda de la administración central con el gobierno de Zapatero se incrementó en un 83% (235.717 millones de euros); El 2009 se cierra con una deuda de 475.402 millones y en 2010 la escandalosa cifra de 540.639.

Evolución de la deuda pública

La deuda pública en España ha crecido en el segundo trimestre de 2014 en 17.394 millones de euros y se sitúa en 1.007.319 millones. Esto supone que la deuda alcanzó el 98,40% del PIB en España.

Y ahora viene la noticia positiva de hace unos días que ha motivado este post y que parecía imposible cuando se escuchó: España está emitiendo deuda a interés negativo, algo que –en principio- solo las grandes economías como Alemania o Suiza podían y habían llegado a permitirse.

¿Pero, qué significa?

Si a la hora de analizar la solvencia de ambos Estados nos centráramos en ver la evolución de su PIB, paro, deuda pública y déficit público, diríamos que los inversores no saben lo que están haciendo y se están comportando de forma irracional. Contrariamente, debemos tener en cuenta la alta tasa de morosidad y desconfianza depositada en los bancos, totalmente comprensible después de todo el revuelo montado. Esta situación e incertidumbre se refleja en que el Estado pueda pedir todo el dinero que quiera y se comporte como una mera caja fuerte para los inversores, dado que prestar al sector privado supone un riesgo evidente.

Se cierra aquí –casi– un verano con dos conclusiones en cuanto a la evolución de la economía: la negativa y la positiva. Por una parte –la primera-, hemos comprobado sobradamente que no solo ha sido uno de los dos pilares fundamentales de nuestra económica –la construcción- el que nos ha fallado sino que se nos ha desmontado todo el sistema al ver que el sector turístico no es lo que era antes. Y por otra parte, pese a haber llegado al billón de euros en deuda pública, se ha logrado (con la ayuda europea claro está) que los inversores paguen por tenerlo en sus carteras. Y quien sabe, lo mismo si nos empiezan a pagar por remitir deuda incluso se podrá reducir el déficit público.

VíaDatosmacro.com

En QAHUna deuda de un billón de Euros, Deuda pública a corto plazo: las Letras del Tesoro

Imagen| Tabla de la evolución de la deuda pública

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