Jurídico 


La desheredación y la indignidad para suceder

En ocasiones, distinguir entre unas figuras jurídicas y otras supone una gran dificultad para muchas personas; incluso algunos medios de comunicación tienden a equivocar conceptos. Dos de dichas figuras que llevan a confusión son la desheredación y la indignidad para suceder, no siempre distinguidos correctamente. Aquí intentaremos arrojar un poco de luz a este oscurantismo que suponen tales términos.

En la desheredación, el testador priva expresamente a un legitimario de su derecho si incurre en alguna de las causas que establece la ley. Vamos a ir desgranando algunos elementos de esta definición para comprender mejor su alcance.

  1. Se habla de legitimarios o herederos forzosos, que son los hijos y descendientes, padres y ascendientes y el cónyuge viudo, tal y como señala el artículo 807 del Código Civil.
  2. Y entonces, ¿de qué derecho se le priva? De su derecho a la legítima, que constituye una institución donde la ley reserva una cantidad proporcional del caudal del causante para, precisamente, estos legitimarios.
  3. La desheredación se debe expresar formalmente en testamento, y puede hacerse en cualquiera de sus formas; debe ser cierta y ha de obedecer a un nombre cierto.
  4. Hay que señalar también que quedará sin efecto si ha mediado reconciliación, como establece el artículo 856 del Código Civil, privando al testador del derecho de desheredar, y dejando sin efecto la desheredación ya hecha.
  5. Debe probarse si el desheredado lo niega, es decir, admite prueba en contrario.

 

En lo relativo a las causas, están recogidas en los artículos 852 y 855 de dicho código, y solo pueden ser estas las aducidas como tal.

Y en cuanto a sus efectos:

  1. Si la desheredación es justa, es decir, por causa determinada en la ley y expresada en testamento, se priva al legitimario de su legítima. Aquí cabría el derecho de representación a favor de sus hijos o descendientes.
  2. Si es injusta (la causa no está en la ley, no es probada o no hay tal causa) se anulará la institución de heredero, así como legados, mejoras y demás disposiciones testamentarias si perjudican la legítima.

 

Refiriéndonos ahora a la indignidad, esta es una sanción por los actos que los sucesores hayan podido realizar frente al causante. Señalamos los siguientes caracteres diferenciadores de la desheredación:

  1. La indignidad puede darse en la sucesión testada y en la intestada, es decir, no es necesario que figure en testamento.
  2. Se aplica a todos los herederos, no como en el caso de la desheredación y, por tanto, supone causa para privar de toda la herencia y no solo de la legítima.

El artículo 756 establece quiénes son incapaces para suceder por causa de indignidad, y tales causas deben existir antes de abrirse la sucesión. Además, dejarán de tener efecto si el testador las conocía al tiempo de hacer testamento, o si habiéndolas sabido después, las remitiere en documento público (artículo 757).

Por último, vemos sus efectos:

  1. Si el declarado indigno está en posesión de los bienes hereditarios, quien tenga que recibirlos en su lugar por no poder aquel tenerlos, puede reclamárselos a través de una acción que podrá ejercitar en el plazo de cinco años.
  2. Si el excluido de la herencia es hijo o descendiente del testador, sus propios descendientes adquieren el derecho a la legítima.

Más información|Código Civil
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