Jurídico 


La deontología profesional del abogado

Por su propia naturaleza la Abogacía es una profesión que exige unos estrictos condicionamientos y controles deontológicos, pues los clientes depositan en nosotros su confianza para que intervengamos en asuntos y conflictos muy diversos, cuya gestión exige el respeto más exquisito a los principios éticos de la profesión.

El papel de los Colegios de Abogados es fundamental en la deontología profesional del abogado

Como es sabido, en España el establecimiento de las pautas de conducta profesionales y el subsiguiente control deontológico están confiados a los propios profesionales a través de la Abogacía Institucional. Así lo establece el Estatuto General de la Abogacía Española aprobado por el Real Decreto 658/01, de 22 de Junio, y el Código Deontológico aprobado por el Pleno del Consejo General de la Abogacía de 27 de Noviembre de 2.002. En cuanto al Procedimiento Disciplinario que se sigue en Andalucía, viene fijado en el Reglamento aprobado por el Consejo Andaluz de Colegios de Abogados el 17 de Enero de 2.007.

Los Colegios de Abogados conocen de las quejas que formulan los usuarios, otros profesionales o en ocasiones los órganos judiciales. En ello rige el principio de competencia territorial, de modo que ha de conocer de la denuncia el Colegio en cuyo territorio se haya producido el hecho denunciado. Bueno es recordar que el control disciplinario no solo pretende defender los derechos del usuario perjudicado, sino también la imagen y prestigio de la profesión ante la sociedad a la que servimos.

Precisamente por ello resulta extraño que el Tribunal Supremo y los demás Juzgados y Tribunales de lo Contencioso-Administrativo vengan denegando al particular perjudicado la condición de interesado en el expediente administrativo y, por ende, la posibilidad de ser parte legítima en un posterior recurso contencioso-administrativo.

Sobre el contenido de la normativa deontológica, quede dicho que en mi opinión los más importante son aquellos preceptos que regulan la relación de lealtad profesional que el abogado ha de mantener con su cliente, con los demás abogados y con la parte contraria. Es importante destacar que el abogado está obligado a evitar cualquier abuso o acto que pueda causar una lesión injusta a quien es la parte contraria en el concreto procedimiento. Lealtad para nuestros clientes y respeto también para la parte contraria.

Otros preceptos deontológicos se refieren a las relaciones de los abogados con los Tribunales, que han de estar presididas por la lealtad del abogado respecto a ese valor fundamental al que llamamos Justicia y hacia las personas que la administran. Es nuestra obligación defender los derechos e intereses de nuestros clientes para propiciar así la realización de la Justicia. Pero esa defensa ha de serlo desde el respeto a la legalidad y a la moral social y profesional. Naturalmente, no todo vale en el ejercicio del derecho de defensa. Los abogados han de dispensar al órgano judicial el mayor respeto, al igual que han de exigir de los Jueces que les traten con la consideración debida.

No puede olvidarse que la Abogacía es una profesión fundamental en el ámbito de la Justicia, hasta el punto de que sin abogados no podría ejercitarse el derecho fundamental de todos a la defensa y, por ende, no podría desarrollarse un proceso con todas las garantías conforme exige el artículo 24 de la Constitución Española. Nosotros hacemos real y efectivo el derecho fundamental a la defensa, propiciando así que el Poder Judicial pueda dispensar tutela judicial tras un proceso en el que se hayan respetado todas las garantías legalmente exigibles. La actividad juzgadora precisa ineludiblemente de la previa intervención de los abogados. La Abogacía es presupuesto de funcionamiento del Poder Judicial.

Justamente por tales consideraciones resulta necesario ejercer a través de los Colegios de Abogados un estricto control deontológico de nuestra actividad profesional, ya que de nosotros depende en buena medida la credibilidad y la calidad de ese valor superior al que llamamos Justicia.

Imagen | Código deontológico

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