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La delgada línea entre la inspiración y el plagio

El riesgo de quemadura es mayor cuanto más juega uno con fuego. Y si reproduces una obra ajena, sin la autorización de su autor dándola como propia, corres el riesgo de acabar en llamas.

¿De dónde proviene el concepto de plagio? En la antigua Roma, plagiar significaba usar al esclavo ajeno reteniéndolo y utilizándolo como si fuera propio. El cambio en la terminología se produce a partir del robo de los epigramas de un poeta en el que se le acusaba de ‘plagiador’, dándole así un nuevo significado a la palabra. Desde entonces, la palabra plagio tomaba un nuevo significado: la usurpación del trabajo intelectual propio. Fue el Tribunal Supremo en la Sentencia de 28 de enero de 1995, el que determinó el concepto de plagio: “todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial”.

Everything's a copy

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¿Qué entendemos por plagio? Es el supuesto más común y grave de atentado contra los derechos de autor. Nuestro Código Penal regula esta figura en su artículo 270, en el que se castiga con una pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses a quien, “con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.

Es una delgadísima línea la que separa la simple coincidencia del plagio. No obstante, ¿qué elementos caracterizan el plagio? Para poder hablar de plagio debe existir:

– Una obra anterior a la plagiada protegida por el derecho de autor.

– La reproducción de una obra ajena plasmada total o parcialmente.

– Atribución a uno mismo de la autoría de la otra, suplantando al verdadero autor.

– Falta de autorización por parte del verdadero autor.

– La divulgación de la obra plagiaria.

En el caso de los artistas musicales, la comparación se realizará entre sus elementos coincidentes, es decir, si la parte similar entre ambas melodías radica por ejemplo en el estribillo de la canción, como parte sustancial de la melodía, el riesgo a ser demandado por un delito de plagio, es mayor. Ergo si existe una concurrencia lo suficientemente similar entre las dos canciones, probablemente nos hallemos ante un ilícito penal.

Entonces, ¿qué debo hacer si descubro que alguna de mis obras ha sido plagiada o utilizada de forma ilícita? En primer lugar, alegrarte, eso es síntoma de que tu obra es lo bastante buena como para que alguien quiera apropiarse de esa creación. Una vez hayas respirado hondo y te hayas calmado, si la obra ha sido previamente inscrita, ya sea en el Registro de la Propiedad Intelectual o en alguna plataforma alternativa como Safe Creative, te brindará la posibilidad de proteger tu obra contra su uso indebido y garantizar los beneficios económicos que la misma genere. Pero recuerda, aunque el registro de la obra no es obligatorio, contribuirá como elemento probatorio a la hora de iniciar el procedimiento legal oportuno para reconocer tu autoría.

El último artista en sumarse al carro de la polémica ha sido Enrique Iglesias, quien recientemente ha sido demandado por haber cometido, presuntamente, un delito contra la propiedad intelectual con uno de los mayores éxitos de venta en 2014, su single ‘Bailando’.

En definitiva, la diferencia entre la inspiración y la apropiación indebida es muy sutil y como he dicho, el que juega con fuego, se acaba quemando.

Vía| Uah, SafeCreative, CP, ST 
Imágen| Plagio
Más Información|Youtube: Amaral-Te necesito VS John Parish, PJ Harvey-That Was My Veil

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