Derecho de la Unión Europea, Jurídico 


La defensa del avalista en su condición de consumidor (I)

fiadorEn un contrato de préstamo al consumo formalizado entre una entidad financiera o de crédito y un consumidor, y en el que interviene en condición de garante/avalista/afianzador otro consumidor (normalmente familiar del deudor principal), el avalista medio razonablemente bien informado creerá que está ante una fianza simple; es decir, que si tras el primer requerimiento de pago (judicial o extrajudicial) señala bienes del deudor (concretos, realizables y por valor idóneo) para cubrir la deuda, deberá responder en caso de que no lo haga el deudor principal por falta o por insuficiencia de los bienes de éste. Sin embargo, el contenido tipo habitual que suele recogerse en la estipulación de una cláusula de afianzamiento o aval es el de renuncia a los derechos/beneficios que el ordenamiento ofrece al fiador. Este es el supuesto más típico en la actualidad, pacto de solidaridad -que no supone un rechazo al principio de subsidiariedad de la fianza- que le otorga al acreedor la facultad de no tener que ejecutar previamente los bienes del deudor.

Este es el ejemplo habitual del contenido de una cláusula de fianza tipo:
“El/los afianzador/es o garantizador/es de la presente operación, por si y por sus herederos, en su caso, responden del cumplimiento de todas las obligaciones contraídas por el prestatario en virtud de este contrato, y de las consecuencias de aquéllas y de éste, relevan a la entidad financiera/de crédito… de toda obligación de notificación por falta de pago del deudor afianzado y renuncian expresamente a los beneficios de orden, excusión, división y al de extinción determinado por el artículo 1851 del Código Civil que legalmente les pudiera asistir por su condición de fiadores. El aval aquí regulado estará sujeto a las mismas estipulaciones de la operación principal, en tanto en cuanto sean de aplicación”. Por ende, el consumidor/fiador renuncia en este tipo de contratos -cláusulas contractuales de adhesión impuestas; esto es, sin posibilidad de negociación individual- a las acciones en su defensa frente al acreedor que se contemplan en los artículos 1830, 1832, 1833, 1834, 1835 y 1851 del Código Civil.

En esta serie de artículos de nuestro ordenamiento se establece que el acreedor puede demandar al fiador o al deudor indistintamente o puede demandarlos conjuntamente, pero si la demanda se hubiera instado únicamente, o conjuntamente con el deudor, contra el fiador simple (no solidario) y éste opone la excusión previa, será preciso que el acreedor demande primero al deudor principal antes de que la sentencia obtenida contra el fiador pueda ser ejecutada -en este sentido, hemos de reiterar que para que sea efectivo el ejercicio del beneficio de la acción de excusión contemplada en el art. 1832 CC para el fiador no solidario, éste ha de señalar bienes realizables del deudor principal en territorio español y que sean suficientes para cubrir la deuda-. Por ende, siendo solidario el fiador, al ejecutarse la cláusula contractual impuesta deberá renunciar éste a los beneficios de excusión (renuncia del beneficio que se recoge en el art. 1831 CC), división y orden, convirtiéndose o transmutándose en puridad en un auténtico deudor. En la práctica, y desde la óptica del acreedor, se coloca en la misma posición jurídica que el deudor principal. Además, al ser solidaria la fianza se renuncia a la facultad del fiador/avalista a exigir la extinción de la misma si por el acreedor se le concede prórroga al deudor sin el consentimiento del fiador (art. 1851 CC).

Esta renuncia impuesta al consumidor, sin negociación que guardara las formas leales y equitativas, presume que a sensu contrario generalmente no se hubieran aceptado estas renuncias impuestas por el prestamista. En este sentido, igualar en obligaciones a deudor principal y avalista solidario frente al acreedor supone un grave quebranto para el fiador, puesto que el deudor principal dispone o ha dispuesto al menos del importe del préstamo, pero el fiador (fianza que recordemos es gratuita) ninguna prestación obtiene a cambio de comprometer la totalidad de su patrimonio en responder de deuda ajena, aunque ésta sea de un familiar cercano. De manera que no se respeta el justo equilibrio de prestaciones cuando el fiador/avalista renuncia de manera impuesta a todos los derechos/beneficios que el ordenamiento jurídico le otorga frente al acreedor.

El presente artículo tratará de ilustrar al lector sobre las escasas acciones que el ordenamiento jurídico ofrece al fiador/avalista solidario. También dedicaremos un apartado para analizar la reciente jurisprudencia y doctrina más relevante sobre cláusulas contractuales impuestas y abusivas en los contratos de adhesión, cuya consecuencia será la nulidad de la cláusula y, en consecuencia, se tendrá por no puesta en el contrato.

Via| Código Civil

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