Historia 


La curiosa historia de los toros nazis

fee3afcb963d19b4b981b28c3c0c1a7d9cbe16a1En 1920 los hermanos alemanes Heinz y Lutz Heck se propusieron devolver a la vida al uro europeo, extinto desde 1627. Creían posible recuperar los genes de estos ánimales. Pensaban que sus descendientes los conservaban, por ello tan sólo haría falta cruzar diferentes ejemplares de ganado bovino para devolver al uro a la vida. Cinco años antes de la llegada al poder del partido nacionalsocialista alemán los dos hermanos zoologos comenzaron a trabajar en este proyecto. Además de al uro pretendían resucitar otras bestias salvajes que llevaban mucho tiempo extinguidas, algunas de ellas más de 9000 años. Para conseguirlo aplicaron un conocimiento técnico revolucionario pensando que tras muchas generaciones de animales terminarían creando la descendencia que tuviera la combinación de características perfectas que devolviera al uro a los bosques europeos.

Los nazis, especialmente Hermann Göring, comandante supremo de la Luftwaffe, vieron con buenos ojos esta idea que entroncaba con el ideal nazi sobre la “raza aria”. El propio Göring, considerado como “maestro cazador nacional“, hizo buena amistad con Lutz Heck hasta tal punto que salían a cazar frecuentemente. Sus proyectos confluyeron pues los nazis pretendían crear una reserva natural donde el mariscal pudiera salir a cazar. Inspirados en mitos germanos y en descripciones como las de Julio César, buscaron recrear una primitiva raza de toros salvajes. Creían que sus ancestros nazis habían cazado estos animales en los bosques europeos y querían recrear de nuevo aquellas cazas. La principal pretensión de este plan era unificar varios grandes bosques para crear un gigantesco zoologico alemán. Pretendían crear una reserva nacional que fue aprobada por Himmler y Hitler. Planearon que el centro neuralgico de ese parque nacional debía ser el bosque de Bialowieza (Polonia). Este, sin embargo, se encontraba de momento fuera del alcance alemán por lo que estos se conjuraron para hacerse con él pues se trataba de un bosque casi sagrado para los nazis. Estaba situado en los bosques de la Germania citados por Tácito. En ellos vivieron linces euroasiaticos y los últimos bisontes europeos.

Los hermanos Heck investigaron antiguas descripciones de los uros. Rastrearon toda Europa e incluso llegaron a investigar las pinturas de las montañesas cuevas españolas. Descubrieron que las características de los uros se habían conservado en sus descendientes bovinos e intentaron unificarlas en un solo animal. Reprodujeron entre sí a las diferentes reses domésticas, incluso vacas pues creían que todas las reses domésticas conservaban las claves genéticas idóneas para recuperar a sus ancestros. Los hermanos Heck pretendían recrear a los uros y soltarlos en los bosques. Imaginaban a estos como bestias salvajes con un espíritu más feroz que los bóvidos actuales. Seleccionaron a los animales que creían más cercanos a la fantasía. Se fijaron especialmente en tres tipos de animales: los toros salvajes de las colinas de Córcega, el ganado de la Camarga en el sur de Francia y los toros de lidia de Sevilla. También investigaron razas bóvidas húngaras y de las tierras altas de Escocia. Buscaban animales cuyos cuernos fueran de un tipo muy concreto, la piel de una determinada forma y tuvieran un comportamiento especialmente fiero. Querían crear animales agresivos e independientes, capaces de vivir en libertad. Para ello hicieron una criba y se quedaron con los más fuertes, eliminando a los débiles. Los nazis aplicaron esta misma práctica con los seres humanos. Los investigadores consiguieron crear animales robustos y algo más alto que el ganado bóvido actual.

En 1938 soltaron a los animales en el coto de caza de Hermann Göring en Rominska para ver como se desenvolvían en libertad. Pudieron comprobar que los animales eran bastante violentos. Enviaron algunos de estos ejemplares a Berlín junto con otros animales robados en Varsovia. En 1941 los nazis se hicieron con el bosque de Bialowieza y procedieron a “despejarlo” (tal como llamaron los miembros del batallón 322 nazi a su labor de destruir los diferentes enclaves poblacionales que formaban parte del bosque). Sus crímenes se consideran precursores de la “solución final pues muchos de los habitantes de Bialowieza eran judíos. Poco después Lutz Heck se llevó los animales del coto de caza de Göring al bosque de Bialowiesa tras quince años de crianza y convritió el lugar en un laboratorio natual. El científico fue investigado tras la guerra por su colaboración con los nazis, aunque terminó siendo liberado.

Tras la contienda mundial los uros del zoologico de Berlín desaparecieron. Sin embargo la descendencia del ganado de los hermanos Heck continúa viviendo en los bosques. Guarda similitudes con las descripciones de los uros aunque los científicos tras investigarlos afirman que en realidad no están más cerca de ellos que cualquier otro bovino doméstico.

Hoy en día el llamado “Uro de Heck” puede verse en diferentes zoológicos del mundo. Se trata de una raza grande y robusta, con largos cuernos  y pelo negro castaño. Se les dió ese nombre para diferenciarlos de los uros originales. La apariencia física de estos animales es rústica aunque su tamaño es inferior al de los uros extintos. Sus cuernos también suelen ser más pequeños que los de los originales. Pese a que muestran debilidades frente a lobos y otros predadores conservan algunas habilidades de sus antecesores y son capaces de vivir en libertad.

En la década de los 90 algunos criadores alemanes introdujeron sangre de otras razas a estos bovinos de Heck. España realiza un aporte importante para ello pues nuestros Toros de Lidia y el ganado Sayaguesa son, junto con el ganado vacuno Chianina, los ejemplares utilizados por los ganaderos para intentar recrear al extinto uro. Estas razas tienen un tamaño más imponente y sus cuernos son más grandes por lo que se piensa que se puede conseguir un aspecto más parecido al del aunténtico uro. Un proyecto actual, el “Tauros Project“, intenta recrear científicamente al uro basándose en datos morfológicos y genéticos. Para ello se centran en razas como la Tudanca Cántabra, la Pajuna Andaluza, la Sayaguesa zamorana, la esteparia húngara, la Maremmana italiana, la Hignland escocesa, el Toro de la Camarga, la Maronesa de Portugal y las razas enanas de Córcega y Turquía.

Via| Los toros “arios”, la raza que crearon los nazis

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