Especial Fidel Castro y Cuba, Historia 


La Cuba de Fidel Castro y España: una amable relación

En el marco del especial sobre Fidel Castro y Cuba en Qué Aprendemos Hoy, nos vamos a centrar en las peculiares relaciones entre la Cuba revolucionaria de Fidel Castro y nuestro país, España. Llama la atención, como tras la muerte de Franco, un corresponsal en La Habana envío una nota que fue recogida por diversos medios del mundo y en la que se decía lo siguiente:

Pocas horas después de conocerse la muerte del general Franco, el Gobierno revolucionario de Cuba decretó luto oficial por tres días. Desde el jueves las banderas ondean a media asta en todo el territorio cubano. El Presidente de la República ha enviado un mensaje de condolencia al presidente del Gobierno español, Carlos Arias Navarro (…)”.

Pero, ¿cómo se puede entender que el gobierno revolucionario de Cuba (de ideología comunista) decretase luto oficial y mandase sus condolencias al gobierno de la España franquista por el fallecimiento de su dictador? Este gesto es aún mucho más llamativo cuando al año siguiente Mao Tse Tung, líder comunista chino, murió y el Gobierno de Cuba no tuvo ningún gesto de condolencias hacia el pueblo y gobierno chino por la pérdida. Lo que nos permite ejemplificar la curiosa relación entre dos dictadores, Franco y Fidel Castro, situados en las antípodas ideológicas pero que hicieron muestra de una complicidad llamativa, ante todo.

Placa en la casa natal de Ángel Castro, padre de Fidel y Raúl Castro, en Láncara (Lugo).

Placa en la casa natal de Ángel Castro, padre de Fidel y Raúl Castro, en Láncara (Lugo).

En esta curiosa relación encontramos un hilo conductor común a ambos líderes, un  vínculo que les unía, como fue Galicia. Pero, ¿Por qué Galicia unía a dos personas tan diferentes? De sobra es conocido el origen gallego de Franco, entonces ¿qué tenía que ver Fidel Castro con esta tierra? Para ello debemos remontarnos a los fenómenos migratorios del siglo XIX y principios del siglo XX, cuándo un gran número de españoles, de las regiones con menores posibilidades económicas, se vieron obligados a emigrar a América en busca de un futuro mejor. Cuba, al ser colonia española (lo sería hasta 1898) era uno de los puntos de mayor afluencia de españoles. Ángel Castro, campesino gallego de Láncara (Lugo), se encontraba entre ellos. Tanto Fidel como Raúl Castro son hijos de Ángel Castro y de su segunda esposa, Lina Ruz. Ángel Castro moriría pocos días antes del desembarco de Fidel y Raúl en la Playa Las Coloradas el 2 de diciembre de 1956 que daría inicio a la Revolución Cubana. En 1992, Fidel Castro visitó el pueblo originario de su padre, Láncara, acompañado por el presidente de la Xunta, Manuel Fraga. La periodista Carmen Rigalt lo narró de este modo en la crónica de esta visita para el El Mundo:

 “No había nada que ver, salvo la pequeña casucha donde nació Ángel Castro y que ha sido restaurada apresuradamente para que al comandante le diera buena impresión. Pero el comandante no habló de impresiones. Contempló la vivienda desde la perspectiva de su altura gigantona y apenas se atrevió a balbucear un par de frases. Luego acarició el paisaje con la mirada, dio un rodeo por el terruño que ciñe la casa y fijó la atención en un par de detalles que pasaron inadvertidos a los ojos de los demás”.

Por otra parte, aún podemos encontrar algún otro nexo de unión entre ambas figuras políticas que marcaron la historia del siglo XX. Franco pudo sentir una especie de sentimiento antiamericano que se arrastraba en nuestro país desde la derrota contra EE UU en Cuba en 1898. Según el propio Fidel Castro, en Biografía a dos voces de Ignacio Ramonet:

“Franco tiene que haber crecido y haberse educado con aquella amarga experiencia (…). Y lo que hizo la Revolución Cubana, a partir de 1959, resistiendo a Estados Unidos, rebelándose contra el imperio y derrotándolo en Girón, puede haber sido visto por él como una forma de revancha histórica de España. En definitiva, los cubanos, en la forma en que hemos sabido enfrentarnos a Estados Unidos y resistir sus agresiones, hemos reivindicado el sentimiento y el honor de los españoles”.

Fidel fumando junto a Dolores Ibarruri. Fotografía de Alberto Korda

Fidel fumando junto a Dolores Ibarruri. Fotografía de Alberto Korda

Joaquim Roy en su obra La siempre fiel: Un siglo de relaciones hispanocubanas (1898-1998) constata que Franco reclamó informes para conocer más a fondo las figuras de Castro y otros comunistas como Ho Chi Minh, debido a la fascinación que causaban en él. Por otra parte, Castro se mantuvo ligado a España por otros motivos: no desperdició ninguna ocasión para criticar en público al régimen franquista pero nunca lanzó estás críticas directa y abiertamente a la persona de Franco. De igual modo, recibió en numerosas ocasiones a los dirigentes comunistas españoles en La Habana como Dolores Ibárruri, Pasionaria, y se rodeó de militares procedentes del ejército republicano español como Enrique Líster y Alberto Bayo, instructor del grupo de revolucionarios cubanos que posteriormente se trasladaron en el Granma y protagonizaron el desembarco en la Playa de las Coloradas, que ya hemos mencionado anteriormente.

Un momento del incidente entre el embajador español en La Habana y Fidel Castro en 1960.

Un momento del incidente entre el embajador español en La Habana y Fidel Castro en 1960.

España mantuvo con la Cuba previa a Fidel Castro, la dirigida por Fulgencio Batista, una relación amable, que se mantuvo tras el triunfo del nuevo gobierno revolucionario en 1959. Sin embargo, en 1960 se produjo un incidente diplomático grave y televisado casi en directo. Fidel Castro, en unas declaraciones en directo sobre los movimientos de la oposición refirió el apoyo de la embajada española a esa actividad. El embajador español en La Habana irrumpe en directo y exige a Castro una rectificación. La consecuencia de este incidente fue la expulsión inmediata del embajador español de La Habana. Cuba y España superaron esta peculiar crisis. Franco en Mis conversaciones privadas con Franco, de su primo Francisco Franco Salgado-Araújo, afirmó:

“El acto de Lojendio puede significar que el presidente Castro, que está en plan comunista, no sólo rompa sus relaciones con España sino que reconozca al gobierno rojo en el exilio, (…)“.

Sin embargo, la relación hispano-cubana se verá a continuación eclipsada por un nuevo protagonista, Estados Unidos y el inicio del embargo económico en el otoño de 1960: la gran parte de los países latinoamericanos rompe relaciones con Cuba y Europa cierra sus puertas a la economía de la isla. La URSS y el bloque comunista acuden al apoyo de Cuba, pero el embargo económico a Cuba tendrá otra vía de escape, España. En 1960 se firma un acuerdo comercial entre España y Cuba, renovado e implementado en años posteriores. Solo la crisis de los misiles, en octubre de 1962, interrumpe el intercambio comercial entre españoles y cubanos. Las líneas aéreas de Iberia conectan La Habana con Europa, productos españoles llegan a Cuba o los autobuses Pegaso en las carreteras cubanas son muestra de ello. Estados Unidos acabó aceptando la posición española pero el comercio marítimo se vió afectado por la tensión internacional en el Caribe. Grupos anticastristas atacaron en diversas ocasiones a los buques españoles. Muestra de ello, en 1964, el Sierra Aránzazu sufrió el ataque de lanchas anticastristas ocasionando la muerte a tres marinos. Estados Unidos se lavó las manos (posiblemente había suministrado armamento a estos grupos anticastristas) y negó cualquier implicación pero a partir de ese incidente los buques españoles fueron escoltados por la marina de guerra americana.

Fidel Castro durante su viaje oficial a España en 1992, acompañado de Fraga, presidente de la Xunta de Galicia.

Fidel Castro durante su viaje oficial a España en 1992, acompañado de Fraga, presidente de la Xunta de Galicia.

La normalidad ha sido la tónica dominante en las relaciones entre ambos países desde 1974. En 1992, Fidel realizó un viaje oficial a España, en el cual visitó Galicia y la casa natal de su padre en Láncara, que anteriormente mencionamos. Fidel Castro, en unas declaraciones al periódico El País en 1985, realizó las siguientes declaraciones:

“Franco no se portó mal, hay que reconocerlo. Pese a las presiones que tuvo, no rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con nosotros. No tocar a Cuba fue su frase terminante. El gallego supo habérselas. Que se portó bien, caramba.”

Vía|Los orígenes gallegos de Fidel Castro, Franco y Fidel, enemigos cordiales

Imagen|Placa Láncara, Dolores Ibarruri y Fidel Castro, incidente Televisa, Castro en Galicia

En QAH| El Sistema Nacional de Salud cubano: ¿el orgullo de Fidel Castro?, La crisis de los misiles I, La crisis de los misiles II

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