Especial Fidel Castro y Cuba, Historia 


La Crisis de los Misiles en Cuba (II): un relato de alta tensión

Caricatura del pulso mantenido por el premier soviético Kruschev y el presidente de los Estados Unidos Kennedy.

Caricatura del pulso mantenido por el premier soviético Kruschev y el presidente de los Estados Unidos Kennedy.

El fracaso de la Bahía de Cochinos hizo pensar al Premier soviético, Nikita Kruschev, que John Fidgerald Kennedy era un líder débil de lo que se podían aprovechar.
La URSS, en ese momento, estaba inmersa en una situación complicada: por un lado se estaban quedando atrás en la carrera de armamento nuclear pese a haber detonado hacía poco la primera bomba de hidrógeno. Este artefacto era demasiado voluminoso para poder ser lanzado. Así mismo, sus ICBM (misiles balísticos intercontinentales) usaban combustible líquido, frente al combustible sólido que usaban los norteamericanos que les permitía ser lanzados con mayor rapidez. Además, los SS-7 no eran precisos y sus cabezas nucleares eran mayores. Todo ello les dejaba algo rezagados dentro de una estrategia en la que la equidad era esencial: el MAD (mutua destrucción asegurada) exigía que no hubiera ningún desequilibrio para mantenerse, cualquier ventaja podría hacer que una guerra nuclear fuera “rentable”.
Además, la Unión Soviética estaba perdiendo también el liderazgo mundial a favor del marxismo chino. Pese al desagrado que ello les suscitaba, optaron por subirse al carro de los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo y, en particular, al cubano que estaba buscando claramente convertirse en un referente de la región caribeña.
Por parte norteamericana, JFK había depuesto a los responsables del fiasco de Cochinos: Bissell y Dulles. Kennedy tomó el caso cubano casi como algo personal e intensificó las acciones contra el régimen de Castro mediante la Operación Mangosta.

La consecuencia de una de las acciones insertadas dentro de la Operación Mangosta para desestabilizar al régimen cubano.

La consecuencia de una de las acciones insertadas dentro de la Operación Mangosta para desestabilizar al régimen cubano.

En este marco, a finales de abril de 1962, Kruschev y su ministro de asuntos exteriores, el laureado durante la SGM Malinovsky empezaron a plantearse emplazar misiles balísticos de medio e intermedio alcance en Cuba. Poco antes, el 12 de ese mismo mes, habían enviado a la isla baterías SAM (antiaéreas), sistemas de defensa antimisiles SOPKA y diez bombarderos Il-28 Beagle. Los misiles serían equiparables a los Jupiter emplazados por los norteamericanos en Turquía e Italia, o los Thor de Gran Bretaña.
El plan iba a contar con 40 misiles R-12 MRBM y R-14 IRBM (médium range e intermedium range Ballistic Missile), cuyo alcance era 1600 y 3200 Km respectivamente y un megatón de potencia, y 80 misiles de crucero de pocos kilotones (las lanzadas en Japón en 1945 tenían entre 15 y 20 kilotones) y 160 km de alcance. 50000 soldados y técnicos serían destinados a la isla y una flota naval soviética (incluidos 7 submarinos portamisiles) permanecería allí.
85 transportes se dirigían hacía el Caribe desde diferentes puertos a mediados de julio. Al carecer de los barcos necesarios, el material iba a ser enviado por partes.
Las señales de este proceso, fueron ignoradas por los norteamericanos de un modo negligente.
El 4 de septiembre, JFK declaró a la prensa que advertía a los soviéticos de graves consecuencias en caso de que instalaran bases en Cuba, tropas o misiles balísticos. Unas semanas más tarde, un agente de la CIA informó que se estaban ubicando sistemas antiaéreos (SAM) de forma trapezoide, es decir, la disposición básica para proteger zonas de lanzamiento de misiles.

Restos del U2 derribado sobre Cuba.

Restos del U2 derribado sobre Cuba.

El 14 de octubre, un avión espía U2 detectó transportes de misiles en Cuba intentando ocultarse en la espesura.
Los dados estaban echados.
Se reunió el Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional (ExxComm en adelante) presidido por el propio presidente de los Estados Unidos. Se valoraron numerosas posibilidades, optándose por establecer una “cuarentena” a la isla: se trataba del bloqueo de los buques que portaran ciertas cargas. Se dejaba abierta la posibilidad de pasar a un bloqueo total de la isla.
El 22 de ese mes, el ministro de exteriores soviético, Mikoyan, convenció al Presidium para que los misiles quedaran exclusivamente bajo control soviético y les hizo llegar a los norteamericanos la garantía de que los cubanos nunca controlarían el uso de éstos.
No obstante, el día siguiente vio como el NORAD pasaba a DEFCON 2, el nivel de alerta previó a un conflicto armado. Un octavo de la Fuerza Aérea se mantuvo en vuelo, 23 B-52 Stratofortress adoptaron trayectorias de vuelo circular en torno a la Unión Soviética con armamento nuclear. 145 bases de ICBM se pusieron en alerta. Se acumularon aviones en Florida…

Mapa donde se ven los diferentes radios de acción de los misiles así como las posiciones de bloqueo norteamericanas.

Mapa donde se ven los diferentes radios de acción de los misiles así como las posiciones de bloqueo norteamericanas.

El buque Alexandrovsk, que transportaba 68 cabezas nucleares  fue desviado a la República de Santo Domingo. Mientras, el 24, los barcos rusos empezaron a navegar en círculos o se detuvieron a la espera de instrucciones. Nadie sabía que sucedería si se intentaba forzar el bloqueo, ni siquiera JFK había adoptado un plan al  efecto.
En un momento dado, se pusieron los Jupiter de Turquía sobre el tablero de negociaciones pese a que los turcos eran reticentes a su desactivación.
El Departamento de Estado hizo uso del columnista Walter Lippman para influir en la opinión pública en el sentido de la postura que se iba a adoptar.
El primer contacto entre las dos superpotencias se estableció entre el agente del KGB Alexdandr Feklisov y el periodista de ABC John Scali. Se sugirió que los misiles podrían ser retirados bajo la promesa de no invadir nunca la isla.
Kruschev ofreció una postura negociadora y una propuesta oficial mencionaba a los Jupiter de Turquía específicamente.
En el tablero de juego, las cosas seguían su curso: el 27 de octubre un U2 fue derribado sobre Cuba y otro consiguió ser expulsado del espacio aéreo soviético.  A lo largo de ese mismo día, once destructores norteamericanos, junto con el portaaviones USS Randolph localizaron y lanzaron cargas de profundidad (de instrucción) sobre el submarino clase Foxtrot B-59. Los soviéticos, pensando que la guerra había comenzado, se plantearon lanzar un torpedo nuclear contra los navíos estadounidenses, sólo la decisión y la capacidad de persuasión del segundo Arkhipov impidieron que aquél fuera lanzado, evitando de paso el Armageddon nuclear.

El B-69 en las inmediaciones de Cuba.

El B-59 en las inmediaciones de Cuba.

En ese momento, el núcleo duro del ExxComm sacrificó los misiles turcos.

La noche de ese 27, Castro acudió al a embajada de la URSS y clamó por el lanzamiento de una guerra nuclear en respuesta a las agresiones norteamericanas. Por su parte, ordenó a los servicios secretos cubanos que instruyeran a sus agentes en el exterior para atentar contra los intereses norteamericanos (dos bombas explotaron en Venezuela).
Esto hizo saltar las alarmas en el Kremlin y, el 29, la crisis de los misiles había terminado. El 5 de noviembre el Aleksandrovsk partió rumbo a casa y, poco a poco, se fue repatriando el material.
La operación Mangosta canceló sus aspectos paramilitares a principios del año siguiente y los Jupiter fueron desmantelados en el mes de abril de ese mismo año.

Soldados cubanos y angoleños durante la guerra en Angola.

Soldados cubanos y angoleños durante la guerra en Angola.

Aún, JFK, intentó asesinar a Castro cuando Roberto Cubela se ofreció a hacerlo despechado con el régimen cubano. Sin embargo, el día en el que se proporcionaba en París una pluma-jeriguilla para envenenar al comandante (22/11/1963), JFK moría asesinado en la calle Elm de Dallas.

China se aprovechó de la debilidad manifestada por la URSS y, ésta, acabó con sus relaciones con el gigante del Este. En la guerra chino-hindú, apoyó a la India enviándole MIG-21.

Castro, que ya en su momento se había declarado marxista leninista, se alineó con los chinos y, cuando el líder argelino Ben Bella le pidió ayuda contra Marruecos, envió soldados y material  a la zona, comenzando con ello un periodo de intervención en África.

*En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris.
* Vía|Burleigh, Michael: Pequeñas guerras, lugares remotos. Ed. Taurus, 2014.
* Imagen|Caricatura, Operación Mangosta, U2, Mapa, B-59 y Soldados cubanos.

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