Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué es la prima de riesgo? La crisis de la deuda

 Todos habremos oído hablar en los telediarios y leído, tanto en Internet  como en los distintos periódicos, sobre algo llamado la “prima de  riesgo” estos últimos días. Se oye que dicha prima de riesgo de la  deuda española ha alcanzado los 415 puntos básicos, que las  consecuencias de que siguiera subiendo serían desastrosas para la  economía española, y que de repente, al día siguiente esta retrocede por  debajo de los 400 puntos básicos hasta bajar a 9 de agosto de2011 a los  271 puntos básicos. Pero, ¿qué quiere decir todo esto?, ¿Qué es la prima  de riesgo y en qué medida nos afecta?, ¿Por qué los mercados se han  cebado con nuestra deuda?, ¿qué consecuencias tendrá?, etc. A estas preguntas intentaré dar respuestas en el siguiente artículo.

Empecemos primero haciendo una breve explicación teórica. Los bonos u obligaciones del Estado son instrumentos financieros mediante los cuales los distintos Estados intentan financiar sus actividades. El Estado español necesita dinero para pagar las nóminas de los funcionarios, construir carreteras, mantener los servicios públicos, etc. Ese dinero proviene grosso modo de dos fuentes de financiación: los impuestos y contribuciones que todo español paga en sus distintas modalidades, y que van desde el IVA al IRPF, el cual no debe ser devuelto y corresponderían a los ingresos por las actividades de esa gran empresa llamada Estado; y, por otro lado, el procedente de las deudas que contrae con particulares, otras naciones y entidades financieras, y que se materializa en la emisión de deuda pública. Obviaremos la creación de dinero como forma de financiación debido a que España no tiene control sobre la política monetaria, la cual le corresponde al BCE.

La deuda pública se puede emitir bajo tres denominaciones:

  1. Letras del tesoro que se emite con vencimiento a  3, 6, 12 o 18 meses.
  2. Bonos del Estado cuyo vencimiento es a 1, 3 o 5 años.
  3. Obligaciones del Estado que pueden vencer a 10, 15 o 30 años.

El precio del bono es abonado en el momento de la suscripción del mismo por parte del inversor y a cambio el Estado se compromete a pagar cada periodo un interés, y a devolver a su vencimiento el precio del bono, en lo que se llama liquidación. El cálculo de los rendimientos generados por estos productos es lo que llamamos Yield o tasa interna de retorno. Para que un inversor compre deuda española, este exigirá unos rendimientos el cual dependerá de varios factores como es el riesgo de impago.

De aquí deriva el término prima de riesgo, que no es sino el sobreprecio que paga España en este caso para financiarse en los mercados comparado con Alemania, que es considerado el país más seguro y la economía más fuerte de Europa. En otras palabras, es la diferencia de rentabilidades exigidas en los mercados secundarios entre el bono español y el alemán a 10 años. Así, ésta puede aumentar bien porque suba el interés del bono español o por que baje la del bono alemán a 10 años. Es una forma de medir la confianza de los inversores en un país y sirve como termómetro de la situación de solvencia de un país, siendo bastante sensible a tensiones de los mercados. Por ejemplo, si la prima de riesgo española ha alcanzado los 415 puntos básicos, esto quiere decir que la rentabilidad exigida al bono español es un 4,15% superior a la exigida para la deuda alemana.

Francisco González, presidente del BBVAUna vez descrita la prima de riesgo, vemos cómo afecta a la economía dicho concepto. Su principal efecto es que encarece la financiación del país mediante la emisión de deuda, ya que para colocar su deuda deberá retribuir al inversor con una mayor rentabilidad. En palabras del presidente de BBVA, Francisco González:

por cada 100 puntos básicos que sube la prima de riesgo, supone un coste extra para España de 12.400 millones de euros anuales”.

Según el banquero, esta cantidad supone un 1,2% del PIB español, con lo que se podría financiar con creces la partida presupuestaria de inversiones en infraestructuras prevista para 2011, que asciende a 8.400 millones de €, a la vez que se dejarían de crear 160.000 puestos de empleo.

Otras consecuencias que conlleva el aumento de la prima de riesgo es el descenso en la inversión, ya que los compradores de deuda son más reacios a ella, y optan por valores más seguros. Ello provoca que el PIB descienda, así como que se deje de crear empleo. También afecta a los tipos de intereses, los cuales aumentan trayendo consigo un encarecimiento de la financiación de las entidades financieras del país, las cuales tendrán que ofrecer mayor rentabilidad para colocar su deuda, asociada habitualmente a la del país de origen. Esto se traducirá en mayores dificultades para los particulares de acceder a recursos financieros, ya que éstos, a su vez, serán más caros y absorberán el aumento de los intereses.

En cuanto a cómo se disparó la prima de riesgo española de los casi 200 puntos básicos en los que nadaba hace escasas 2 semanas hasta el pico de 415 puntos básicos, se puede decir que ha sido un ataque especulativo por parte de los inversores que pretendían tantear la reacción del BCE ante un ataque a la deuda española e italiana, la cual también ha sido víctima. Se quería ver la intervención del BCE ante dicho ataque. Ambas economías son demasiado grandes para caer, sin embargo son el objetivo perfecto para la especulación ya que Europa no se puede permitir la caída de España ni de Italia. Pero ¿por qué a nosotros y no a Irlanda por ejemplo?[1]

La verdadera causa del ataque a la deuda española y a la italiana deviene de laJosé Luis Rodríguez Zapatero y Silvio Berlusconi
falta de confianza en sus economías derivada de la inactividad de sus gobiernos en la aplicación de medidas de austeridad, siendo especialmente grave el caso de Italia, cuya prima de riesgo ya ha superado a la española. En España, esta desconfianza se disparó especialmente ante el anuncio de elecciones anticipadas para el 20 de noviembre, lo cual ha traído consecuencias negativas, ya que se piensa que retrasará la aplicación y aprobación de las necesarias medidas de austeridad y reformas estructurales que precisa la economía española, al mismo tiempo que genera incertidumbre ante el signo que tomarán dichas medidas, y ante la dirección política que tomará el gobierno entrante. A todo ello hay que sumar el problema endémico del desempleo que sigue en torno al 20,9%. Esto provoca que las partidas de ingresos en forma de impuestos sean menores que en otros países, disminuyendo la solvencia del país. Además hay que tener en cuenta que las los datos positivos de desempleo y de crecimiento (0,2%) de este último trimestre pueden verse alteradas por el efecto verano, con lo que no tendremos información precisa de la verdadera tendencia de la economía española hasta los datos de septiembre.

Juan-Claude Trichet, presidente del BCEAnte este problema el BCE respondió anunciando la compra de deuda de deuda española e italiana, la cual alcanzó un valor estimado de 4.000 millones de euros según las principales entidades financieras (1.500 dedicados a deuda española). Con ello se ha conseguido que la prima de riesgo española se sitúe en los 271 puntos básicos. No obstante, para muchos analistas, la institución dirigida por Jean-Claude Trichet ha perdido todo su crédito quedándose en manos de los gobiernos. Además hay que tener en cuenta los dos componentes de la prima anteriormente anunciados. Por un lado, si es cierto que el interés ofrecido por España ha descendido del 6,05 % al 5,49 %, pero por el otro, también ha repuntado el bono alemán hasta el 2,5 %. Es decir, el tipo de interés sigue por encima del 5%, con lo que se ve que el país no se financia por ello de una forma más barata, tendencia que se mantiene desde noviembre del año pasado, como vemos en el gráfico.

Evolución de la rentabilidad del bono español a 10 años (jun 2010- may 2011)

Sin embargo, parte de la opinión experta cree que lo peor aún está por llegar. Concretamente se teme el mes de septiembre, durante el cual está previsto que se produzca la “tormenta perfecta” de la deuda. La razón es que en el mundo anglosajón en septiembre comenzará el nuevo año fiscal, dando con ello que los inversores reconsideren sus carteras de inversión acorde a la situación de los mercados y a las previsiones de riesgo y rentabilidad, con lo que el bono español se colocará en una situación de salida bastante deteriorada conforme a las razones analizadas anteriormente. Es entonces cuando se producirá el gran movimiento de operaciones que no se produjo antes ante el riesgo de minusvalías. Se hace con ventas escalonadas para evitar pérdidas por saturación de los mercados.

Se prevé por tanto una venta masiva deuda española, con lo que la prima de riesgo se prevé puede subir a cotas más altas que las de agosto. A ello habrá que sumar que el BCE ha puesto límite a la compra de deuda española, anunciando que en ningún caso comprometerá los objetivos de control de inflación. Es decir, perfecto caldo de cultivo para una segunda crisis de la deuda, sin olvidar el riesgo de intervención que ronda sobre la economía española.

¿Cómo podríamos evitarlo? Desde mi humilde opinión, la única opción es dar confianza a los inversores. Primero es preciso un pacto político entre fuerzas políticas respecto a las medidas de ajuste y austeridad en aras de mantenerlo tras las elecciones del 20N, así como la aplicación urgente de medidas de austeridad reales que reafirmen la intención de contener el gasto. También es necesario sentar de una vez las bases para una profunda reforma estructural de la economía española hacia actividades productivas, de forma que diera imagen al exterior de que hay un camino concreto a seguir para la  recuperación para la economía. Por último, la compra de deuda por parte del BCE sólo puede ser un atenuante pero nunca una solución.

 

Vía| Cadena ser, Expansión, Finanzzas, Libre mercado, El economisma, Cotizalia, El blog salmón

Imagen| la casa de mi tía, el Mundo, Diario de un corresponsal, Terra noticiasGurusblog

En QAH| Bonos y obligaciones del Estado: actualidad, definición y diferencias

Más información| Monografías

[1] No hay que olvidar que estas fluctuaciones tienen que atenuarse ante la escasa liquidez existente en agosto, donde las operaciones de compraventa de bonos descienden, dando lugar a una mayor volatilidad.

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