Cultura y Sociedad 


La crisis cultural de Occidente

Crisis cultural en Occidente.

Un interesante informe del Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA) sostiene que una de las principales causas de la decadencia de los tiempos actuales se debe a la confusión de lo que es Cultura con Civilización, como si estos fueran sinónimos.

La Real Academia Española las define a través de diversas acepciones. Cultura como “El conjunto de valores que permite a alguien desarrollar un juicio crítico”, o, “El conjunto de manifestaciones y creencias en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”; mientras que al término Civiliación lo define como “El estadio cultural alcanzado por las sociedades humanas más avanzadas, a través del nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres”.

Es decir, la cultura representa lo más importante de un pueblo, sus valores y creencias, sus raíces espirituales, el sentido de pertenencia. Es la “esencia” de un pueblo.

Mientras que la Civilización se refiere a los avances en el conocimiento científico, las tecnologías y todo lo inherente a las disciplinas de la educación formal.

El confundir los dos términos como sinónimos llevó a que las sociedades olviden sus raíces y lo substituyan únicamente por el saber de las ciencias modernas. Se sustituyó la forma por la esencia. Esta lógica llevó a una crisis de valores y de sentir espiritual que ubicó al hombre en un centro individualista y hedonista. Esa mirada filosófica del hombre trajo aparejado una crisis de valores que indefectiblemnente se tradujo también a la dirigencia política. Personas sin valores se convierten en dirigentes gracias al trampolín del marketing y la videopolítica, y una vez en el cargo, buscan perpetuarse para conseguir sus intereses. Esto que se ve en los diferentes niveles del Estado, y se refleja a su vez en el sector privado y en la sociedad civil. Porque, en síntesis, cuando no hay cultura, hay corrupción.

Si no hay una cultura compartida que fomente el valor moral y la confianza en uno mismo, y que mire al otro como alguien que también tiene derechos, se instala el caos, la anarquía.

En ese sentido, el Papa Francisco exhorta a “luchar contra la corrupción” ya que “significa luchar contra las raíces de la crisis de Occidente”.

Desconocer la historia de nuestra familia, de nuestro pueblo lleva en definitiva a desconocer la identidad de uno, de dónde venimos. Con lo cual si no sabemos de dónde venimos y qué nos llevó a estar donde estamos, muy dificílmente podamos mirar el futuro que se avecina.

Los avances tecnológicos y de las ciencias han crecido a paso firme y veloz. Sin embargo, los valores morales y éticos de los hombres no siempre han sabido acompañar ese proceso. Hay un vacío interior que lleva a que esos avances no se encuentren acompañados por las personas ni las instituciones.

En ese sentido, el informe del IEEBA refleja que los centros urbanos de mayor nivel de civilización (mal llamados culturalmente avanzados) son los que demuestran menor nivel de identidad. Por eso, allí triunfan electoralmente quienes atacan los valores fundacionales y los reemplazan por las modas, homologando cultura con civilización.

En ese contexto, los Medios de Comunicación tienen un lugar predominante desinformando a la sociedad y llevandola a seguir las modas de la superficialidad. Más información de “la nada” para ocupar las páginas y minutos, y en definitiva “llenar” a la gente de infinidad de información vacía.

En este escenario de crisis cultural, donde la corrupción esta institucionalizada, se necesitarán liderazgos que emerjan y permitan mostrar cual es el camino.

Siempre una crisis representa también una oportunidad. De crecer, de renacer de las cenizas. Es un desafío, hacer al hombre más humano y espiritual. No es imposible. No tengo duda, que muchos liderazgos están surgiendo.

Más información| Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires
Imagen| Crónicadigital.com 
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