Derecho Internacional, Jurídico 


La Corte Penal Internacional (I): Antecedentes

A diferencia del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), creado en 1945, el Tribunal Penal Internacional ad hoc para la antigua Yugoslavia (TPAY), y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), creados en 1993; la Corte Penal Internacional (CPI), creada en 1998 mediante el Estatuto de Roma y operativa desde 2002, no pertenece a la familia institucional de Naciones Unidas, si bien, guarda cierta relación con ella.

Procesos de Nuremberg (1945)

Tras las devastadoras consecuencias producto de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas, mediante la Carta de Londres, establecieron en 1945, los tribunales temporales de Nuremberg y Tokio para juzgar a los responsables de las atrocidades cometidas en el conflicto. Sin embargo, aunque la legitimidad de estos tribunales fue cuestionada debido a que, por una parte, no existía precedente alguno con respecto a los crímenes cometidos y, por otra, fue un tribunal establecido por los vencedores para juzgar a los vencidos tras una Guerra Mundial; estos procesos sentaron las bases para el futuro desarrollo de la justicia penal internacional.

Tras la adopción de la Convención para la Prevención y la Persecución de los Crímenes de Genocidio en 1948, la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció la necesidad de establecer un tribunal universal de carácter permanente encargado de juzgar las atrocidades que el mundo acababa de presenciar. No obstante, el inicio de la Guerra Fría y las dificultades que proporcionaba el sistema bipolar para avanzar en esta causa, paralizaron los intentos por crear dicho tribunal hasta la década de los noventa.

Serbia entrega al criminal de guerra Ratko Mladic (2011)

 

En 1993, una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas establecía los Tribunales Penales Internacionales ad hoc para la antigua Yugoslavia y para Ruanda. Éstos fueron los primeros en responsabilizar a individuales por crímenes de guerra y de lesa humanidad desde los procesos de Nuremberg y Tokio, así como los primeros en declarar culpables por crímenes de genocidio. La legitimidad jurisdiccional de estos tribunales también ha sido puesta en entredicho ya que se su base jurídica es una resolución del Consejo de Seguridad –fundamentada en el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas– cuya capacidad de legislar normas penales de carácter internacional y establecer un tribunal de justicia con jueces independientes e imparciales resulta difícil de reconocer. Además, ambos responden a un modelo de justicia retributiva, dejando de lado la parte restaurativa, sin posibilidad por tanto de ocuparse de la reparación de víctimas. A pesar de que estos tribunales llevan operando casi veinte años, son de carácter temporal. Ambos serán sustituidos por el Mecanismo Residual para los Tribunales Internacionales ad hoc, que comenzó a operar en julio de 2012 para Ruanda y lo hará en julio de 2013 para Yugoslavia. Si bien estos tribunales han resultado eficaces para juzgar a criminales de guerra como Karadjic o Mladic, el deseo de gran parte de la comunidad internacional de establecer un tribunal penal universal de carácter permanente continuó sin materializarse hasta 1998. Sin lugar a dudas, su jurisprudencia ha sido decisiva no solo para crear la Corte Penal Internacional, además, ésta ha servido para definir sus competencias de actuación y para inspirar alguna de sus actuaciones. 

 

 

Vía| ICC, La Corte Penal Internacional: 10º Aniversario. Revista “Tiempos de Paz” nº 104.

Imágenes| Procesos de Nuremberg, Rakto Mladic

 

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