Derecho Mercantil, Jurídico 


La contratación en prácticas [II]

En un primer momento os hablé de los convenios de prácticas que las universidades firman con las empresas en busca del desarrollo profesional de sus alumnos. En este caso vengo a hablaros del contrato de trabajo en prácticas, consistente en prácticas para personas que poseen un título universitario o de formación profesional de grado medio o superior o títulos oficialmente reconocidos como equivalentes, y cuya finalidad es la de proporcionar la práctica profesional adecuada al título del trabajador.

Esta modalidad se regula en el artículo 11 del Estatuto de los Trabajadores bajo la denominación de “contratos formativos”. Este precepto nos dice en el primer punto que el trabajador en prácticas tiene derecho a recibir el salario establecido en el convenio aplicable en la empresa, sin que, en su defecto, pueda ser inferior al 60 o al 75 por 100 durante el primero o el segundo año de vigencia del contrato, respectivamente, del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñe el mismo o equivalente puesto de trabajoflickr-7535889780-medium

Luego en este caso la contraprestación es obligatoria y en la cuantía establecida legalmente, no pudiendo ser inferior al salario mínimo interprofesional (que actualmente es de 635,54 euros). Si bien es verdad que esa prestación se abonará en proporción a la jornada laboral pactada.

Ante esto, vemos constantemente ofertas formativas con empresas que abonan únicamente gastos de transporte (aunque algunas ni siquiera eso), cuando tienen la obligación de pagar un salario al trabajador dentro de los límites establecidos legalmente y que acabamos de ver. A  modo de ejemplo en la picaresca que hoy en día se vislumbra en algunas empresas, os transcribo lo que me respondieron al preguntar en una entrevista cuál iba a ser mi salario: “Hombre, es que encima que os estamos formando, no vais a pretender cobrar. En todo caso tendríais que pagar vosotros”.

Después de analizar la situación, sacamos en claro que el sistema actual en España está demasiado aquejado de precariedad, tanto económica como laboral, pero también son cada vez más precarios nuestros valores. Las posibilidades de firmar un contrato indefinido son ínfimas, y menos si muchas empresas se dedican a concatenar contratos de prácticas con diferentes titulados sin realizar contrato indefinido alguno, a pesar de las ventajas fiscales y de cotización que tiene el contrato en prácticas al prorrogarse su duración inicial.

Imagen| Creative Commons

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