Historia 


La consumación de la independencia de Argentina

Introducción

Tras el debilitamiento de Napoleón y sus tropas por el fracaso de la campaña militar en Rusia, en 1814 el rey Fernando VII fue liberado y restaurado en el trono español. Después de eliminar la Constitución de Cádiz de 1812, uno de sus principales objetivos fue hacer frente a los movimientos independentistas que habían surgido en la América española aprovechando el vacío de poder existente en los años anteriores.

La resistencia argentina

Jose de San Martín

Jose de San Martín

Para cumplir sus objetivos, Fernando VII envió tropas a distintas zonas de América, dirigidas por Pablo Morillo. Curiosamente, esta expedición militar consiguió derrotar todas las intentonas independentistas que existían en el momento, menos una, la del Río de la Plata. Esto es debido a una particularidad concreta característica del Río de la Plata: la existencia de un ejército que se había ido profesionalizando desde aquellas primeras invasiones británicas de 1806 y 1807. Esta modernización y profesionalización de las tropas de Buenos Aires y sus regiones circundantes fue posible gracias a la figura de José de San Martín.

Entre otras cosas, este militar creó el cuerpo de Granaderos a Caballo, que era básicamente un cuerpo de caballería con un buen entrenamiento militar. También llevó a cabo la campaña de intento de conquistar Lima más exitosa de cuantas se hicieron. Por otra parte, José de San Martín, junto con Carlos de Alvear, fundaron una logia en Cádiz antes de irse a América, la Sociedad de Caballeros Racionales. Era una sociedad secreta que fue asimismo reproducida en Buenos Aires desde mediados de 1812 con el nombre de Logia Lautaro. Jugó un importante papel a la hora de conseguir la independencia americana y el afianzamiento del Estado por unas normas constitucionalistas, al ejercer presión sobre la Asamblea que se crearía en 1813.

La financiación de la guerra de independencia

Obviamente, toda la guerra de la independencia de Argentina y el Río de la Plata necesitaba financiarse de manera autónoma. Las dos principales fuentes de ingresos para las campañas militares del proceso de emancipación fueron las donaciones de la gente y los impuestos y gravámenes al comercio. En un principio, cuando la revolución se estaba iniciando, la financiación era un aspecto no preocupante, ya que el entusiasmo de la gente por el cambio social y político que se esperaba conseguir les alentaba a realizar donaciones, dinero que servía para mantener los costos de las campañas de expansión de la revolución.

Carlos María de Alvear

Carlos María de Alvear

Sin embargo, a medida que fue avanzando el tiempo, y ni la guerra acababa ni la estabilidad sociopolítica llegaba, ese entusiasmo de la gente fue decayendo cada vez más, con lo que también se precipitó la cantidad de estas donaciones. Entonces, se buscaron nuevas fuentes de ingresos, como por ejemplo, los impuestos a las importaciones comerciales. De esta manera, la Aduana de Buenos Aires se convirtió en una de las principales proveedoras de recursos económicos del proceso de emancipación.

Otras modos de financiación fueron más violentos y perjudiciales, como la destrucción de cosechas y campos agrícolas para evitar el abastecimiento de las tropas enemigas, los enrolamientos forzados en el ejército, o los “préstamos” forzados que se hacían a los comerciantes españoles. Todo esto dejó importantes consecuencias negativas: pérdida demográfica en las ciudades, ingentes pérdidas económicas, desplome de sectores mercantiles que antaño habían sido prósperos, ascenso de los viejos y nuevos terratenientes rurales a la cúspide de la sociedad…

El Directorio en Argentina

La restitución de Fernando VII en el trono español también tuvo otra importante consecuencia: al intentar desmantelar todos los movimientos independentistas americanos, y al ser el Río de la Plata el único en sobrevivir, se pensó que la mejor solución era la de concentrar el poder en una sola persona. Así nació el Directorio, el primer gobierno unipersonal de Buenos Aires surgido apenas dos semanas después de la restauración monárquica española.

Cuadro sobre el Congreso Extraordinario de Tucumán

Cuadro sobre el Congreso Extraordinario de Tucumán

En los seis años que duraría el Directorio (1814-1820), pasaron cuatro Directores Supremos. Contemporáneamente al final del Directorio de Carlos María de Alvear, en marzo de 1816 se reúne un Congreso Extraordinario en Tucumán, con enviados y representantes de todos los territorios controlados por Buenos Aires hasta el momento. Este Congreso va a marcar uno de los hechos más importante del proceso independentista del Río de la Plata ya que, el 9 de julio de ese mismo año, se proclamaba la Declaración formal de Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica.

Sin embargo, declarar la independencia de España no solucionó todos los problemas internos, ni mucho menos. Lo primero que tenía que hacerse como nación independiente era saber qué regiones exactamente formarían el nuevo Estado territorial, lo cual era difícil teniendo en cuenta que entre los territorios asumidos por los porteños había regiones que no aceptaban ni reconocían la autoridad política del Directorio. Además, incluso entre los propios partidarios y defensores de la política porteña había discrepancias internas acerca de los nuevos modelos políticos de gobierno y administración del territorio que debían instaurarse. Surgen de este modo nuevos conflictos entre los defensores de la política de Buenos Aires, partidarios de un modelo de gobierno centralista, y los políticos de las provincias del interior, que prefieren un modelo más federalista.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| ACEVEDO, E.O. (1992): La independencia de Argentina. Colección Mapfre Independencia de Iberoamérica, Madrid; AMORES CARREDANO, J. (2012): Historia de América. Ed. Ariel, Barcelona; HÉBRARD, V.; VERDO, G. (2013): Las independencias hispanoamericanas: un objeto de Historia. Casa de Velázquez, Madrid; MALAMUD, C. (2010): Historia de América. Ed. Alianza, Madrid.

Imagen| Congreso de Tucumán; Carlos María de Alvear; José de San Martín

En QAH| La revolución del 25 de mayo en Argentina

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