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La Constitución de Cádiz de 1812 o La Pepa, una revolucionaria olvidada

Sevilla, 31 de Octubre de 2011. A falta de 5 meses mal contados para su aniversario, apenas pueden verse carteles, oírse anuncios  o escucharse fugazmente  hablar de “La Pepa” en  alguna conversación de bar –o de facultad-. Pese a este anonimato injusto, esta Constitución Española del 19 de Marzo de 1812 –día de la festividad de San José, y de ahí su sobrenombre- fue verdaderamente revolucionaria. No sólo  debe su importancia a ser el primer texto constitucional  promulgado en España, sino también al haber sentado las bases de algunos de los derechos y libertades que hoy en día consideramos, literalmente, fundamentales.

“La Pepa” tuvo una gestación complicada, pero también de ahí le vino su carácter. En un país envuelto en plena lucha por su Independencia, jovellanistas, absolutistas y liberales fueron llamados a Cortes. Éstas fueron establecidas en Sevilla, San Fernando -entonces llamada Isla de León- y, finalmente en Cádiz, bastión del liberalismo español. Sin embargo, en mitad de una guerra de Independencia, los desplazamientos eran arriesgados.  Entre las ausencias de los llamados entre las provincias que se hallaban ocupadas, y las de sus homólogos en las colonias americanas, hubo de recurrirse al llamamiento de suplentes. Dada la situación en la que entonces se encontraba el país, casi todos ellos fueron elegidos en Cádiz. El resultado, debido a la tendencia liberalista tan acusada entre la población gaditana, fue una composición de ideología predominantemente liberal en la comisión reunida.

El impacto de este factor no fue pequeño; debe recordarse que antes de esta constitución, España se encontraba en el Antiguo Régimen, y es por eso que estas novedades aportadas por la constitución de 1812 supusieron una auténtica ruptura con toda etapa anterior:

  • Soberanía Nacional: Por primera vez se defiende que la soberanía reside en la Nación, incluyendo ambos hemisferios y sin distinción de razas –aunque nacionalidad no fuese equiparable a ciudadanía-. Además, se define la Nación Española como libre e independiente, no susceptible de ser patrimonio de ninguna familia o persona.
  • Separación de poderes, que antes se reunían en la persona del rey.
  • Derecho a representación política, a elegir y ser elegido diputado en el parlamento.
  • Derecho a  voto, sufragio universal masculino indirecto -mayores de 25-.
  • Libertad de Expresión, Libertad de Prensa e Imprenta.
  • Derecho a la integridad física, concebido para toda persona en territorio español, no sólo ciudadanos.
  • Derecho a la Libertad Personal, salvo por motivos de seguridad del Estado.
  • Derecho a la inviolabilidad del domicilio y la privacidad de la correspondencia.
  • Derecho a no ser juzgado por tribunales constituidos ad hoc.
  • Se abolían muchos de los privilegios de la Corona, que debía someterse a la ley, instituyéndose el primer precedente de la monarquía constitucional en España.

Antes de esta fecha, todo esto era sencillamente inconcebible.  Dada la potencial conflictividad entre los sectores más tradicionalistas, se introdujeron aspectos, en contrapunto, muy conservadores, tales como la declaración de confesionalidad católica del Estado. Con esto, se pretendía asegurar la aceptación de la Carta por parte de jovellanistas y partidarios del régimen viejo.
Se  había partido de una concepción democrática del Estado y hasta se habían hecho propuestas encaminadas a abolir el entramado colonial y sentar las bases de un mercado nacional con dimensión hispánica  –una especie de Commonwealth a la española-, pero la Pepa apenas vio la luz.  España, país ingobernable –como dijo Amadeo de Saboya-, volvió al absolutismo, y sólo volvió a darse vigencia a este texto durante pequeños lapsos temporales.

Sin embargo, esta herencia polvorienta ha adquirido gran valor para algunos con el paso del  tiempo. Éste fue el primer precedente español de la sociedad de derecho en la que vivimos.  Tener conciencia del nacimiento de nuestra democracia  ayuda a recordar de dónde venimos, y puede que ayude a saber hacia dónde vamos -o deberíamos ir-. Doscientos años no se cumplen todos los años. Feliz bicentenario a todos.

 

Vía| Instituto Cervantes,

Más información| Historia del siglo XX

Imágenes|Vista de Cádiz, Documento original, Logo oficial 

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