Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La consideración del cómic: De artesanía a obra maestra

Portadas del cómic y de la película "300"

Portadas del cómic y de la película “300”

Si habláramos sobre Batman o Spiderman cualquiera sabría identificar a estos personajes como creaciones procedentes del cómic, pero ¿cuál es su importancia dentro del mundo del arte? Esta técnica siempre ha estado menospreciada, pero las últimas tendencias, sobretodo gracias al cine, muestran cada vez más una creciente valoración.

Un cómic se define como una serie de imágenes continuadas que suelen narrar una historia; por lo tanto, podríamos situar el origen del cómic en la cultura egipcia con la colocación de los jeroglíficos, en los arcos del triunfo romanos, en los retablos medievales o en los famosos grabados de Goya. Una técnica que facilita el aprendizaje y que parece haber estado presente siempre.

Roy Lichtenstein, "Drowning Girl", 1963.

Roy Lichtenstein, “Drowning Girl”, 1963.

El primer acercamiento entre el cómic y el mundo del arte se produjo en los años 60 con las polémicas obras de Roy Lichtenstein. Los comicistas de la época intentaron crucificar a Lichtenstein en una reunión de la National Cartoonist Association, pero contra todo pronóstico abordó la crítica desde un punto de vista comercial y consiguió salir victorioso. Así, las bellas artes tradicionales iniciaban la ampliación de su círculo de referentes; pero el intercambio también se produjo al contrario y los comicistas más jóvenes llevaron el arte vanguardista a sus viñetas. A finales de la década no solo Stan Lee, creador de Marvel Cómics, se dedicada a fomentarlo dando conferencias en universidades americanas, sino que museos como el Louvre celebraban exposiciones dedicadas al mismo.

Por estas fechas también comenzaron los “comic underground” centrados en la crítica social, al margen de las grandes industrias. A partir de los años 80 y descendiendo los beneficios de los clásicos debido a la televisión y videojuegos, el cómic sufrió una evolución hacia la novela gráfica. Los adultos se interesaron por el cómic, no como un recuerdo de su infancia, sino mostrando verdadero interés. Empezaron a escribirse guiones más maduros y a considerarse algunos de ellos como auténticas obras de arte, dotando de premios a los mejores. Los primeros premios fueron los Jack Kirby y a partir de 1987, los premios Harvey o los Eisner, los equivalentes en el mundo del cómic a los prestigiosos premios Oscar.

Fragmento de "Celuloide" de Dave McKean.

Fragmento de “Celuloide” de Dave McKean.

Algunos de los cómics actuales más premiados han sido Hellboy de Mike Mignola, The Sandman creado por Neil Gaiman o 300 y Sin City por Frank Miller, trasladándose muchos al cine posteriormente y consiguiendo recaudaciones millonarias. Pero también existen los menos comerciales como Celuloide de Dave McKean, una novela gráfica erótica característica por la total ausencia de texto, por un dibujo que recuerda a Egon Schielle y por la multitud de técnicas usadas (collages, pintura al óleo y manipulación fotográfica). Es el perfecto ejemplo de la evolución del cómic en la actualidad.

En comparación con otras grandes obras, su fácil adquisición y formato permiten una gran difusión, lo que provoca que las grandes instituciones artísticas no se interesen por el cómic. Aún así, existen lugares donde el cómic es valorado, destacando en España el Museo del Cómic de Barcelona o el Salón Internacional del Cómic en Asturias. Por eso desde QAH quiero animar a dejar de ver el cómic como algo infantil y a otorgarle el valor que realmente se merece dentro del mundo artístico.

Vía | GARCÍA, Santiago. Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Madrid. Errata Naturae: 2013.

Más información | Revista cómics  Historia del cómic Blog sobre cómics  Novela Gráfica de 1783

Imagen | 300  Drowning Girl  Celuloide  

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