Historia 


La Conquista del Nuevo Reino de Granada: la interpretación de los siete mitos (III)

Portada del libro de Mathew Restall

Portada del libro de Mathew Restall

Tras conocer la interpretación clásica y algunas de las nuevas corrientes interpretativas en las dos anteriores entregas de nuestro análisis sobre la conquista del Nuevo Reino de Granada, a continuación me dispongo a exponer lo que, en mi opinión, es la interpretación de los hechos más acertada. Para ello, utilizando el mismo criterio que Mathew Restall en su famosa obra titulada Los siete mitos de la conquista española (2004), procederemos a explicar la conquista del Nuevo Reino de Granada, aplicando estos siete mitos. Esto es algo que expongo de forma clara en mi tesis doctoral, aunque como estáis viendo, la idea bebe totalmente del trabajo de Mathew Restall.

Antes de comenzar con la exposición de dicha interpretación, pasaré a enumerar los que son considerados como “los siete mitos de la conquista española”: Estos grandes mitos o errores generalizados serían el mito del ejército del Rey, el del pequeño número de españoles, la idea de un talento militar excepcional, la creencia de que fue una conquista rápida y total, la comunicación perfecta frente al fallo comunicativo, la conquista como una catástrofe traumática y la idea de la superioridad natural española.

Lo primero que es necesario señalar es que los conquistadores, al contrario de lo que muchas veces se piensa, no fueron profesionales ni mercenarios expertos en armas. Ellos mismos hacían énfasis en que no constituían un ejército ni recibían ningún pago por parte de la Corona. Pensar en una campaña realizada por un ejército es una concepción demasiado moderna, ya que las fuerzas armadas profesionales no aparecen en Europa hasta el siglo XVII. Dicho esto, es necesario reflexionar sobre quiénes eran los conquistadores. Lo cierto es que se trataba de gentes de las más variadas profesiones, donde predominaban los provenientes de los sectores medios y bajos de la sociedad. Estos se organizaban en grupos liderados por capitanes y con un general al mando de todos. Como ya hemos comentado, no recibían ningún salario, y además de esto, aportaban sus propios recursos y armas, esperando conseguir botín y ascenso social. Por esta razón, todos actuaban con la esperanza de conquistar una región rica y bien poblada, como Perú, con la ambición de fundar una ciudad donde pudieran establecerse como vecinos y encomenderos.

Por otro lado, tenemos el mito del supuesto pequeño número de españoles que emprendieron esta empresa. Lo cierto es que este es un mito comenzado por los propios cronistas, que en ocasiones participan en la conquista, y atribuían la victoria de un puñado de españoles ante miles de indígenas por la intervención divina y la superioridad técnica. Como las propias crónicas demuestran, los españoles no pelearon solos, ni siquiera en la mayoría de la tropa, ya que siempre iban acompañados de un gran contingente de aliados indígenas y esclavos negros y moriscos que constituían verdaderos ejércitos. Los cronistas mencionaron este hecho de paso, sin detenerse demasiado porque tenían interés en resaltar sus propias hazañas. Como hemos mencionado, se dieron alianzas con los indígenas que fueron cruciales para el éxito de esta empresa, pero hay que insistir en que los indígenas no fueron instrumentos pasivos de los españoles como puede parecer con la lectura de las crónicas. Tenían sus propias agendas políticas e intereses, y trataron de utilizar a los recién llegados en sus conflictos internos. En contra de lo que a partir de las independencias del siglo XIX algunos afirmaron, los indígenas no tenían una conciencia de unidad colectiva como indios (esto lo crearon los mismos españoles), su lealtad se reducía a comunidades más pequeñas, y los españoles eran igual de extranjeros que las comunidades indígenas circunvecinas.

La idea de que los conquistadores españoles (Colón, Pizarro, Cortés, Jiménez de Quesada…) eran gentes de un talento militar excepcional fue creada por los propios cronistas. Sin embargo, las últimas investigaciones arrojan que las tácticas utilizadas no tenían nada de extraordinario, y simplemente se limitaron a seguir un modelo muy bien establecido y probado por toda América.

Continuando con el análisis de los diferentes mitos creados sobre este proceso, llegamos a la idea de que la conquista de Nueva Granada fue rápida y total. Lo cierto es que el mismo uso del término “conquista” ha creado una falsa imagen de un dominio completo del territorio, pero en realidad, los conquistadores lo que intentaban era convencer a la Corona española de sus grandes logros. Pero de esta manera ocultaron todos sus fracasos y conquistas incompletas. En realidad las guerras se prolongaron por décadas, requirieron enormes esfuerzos y en algunas regiones nunca se llegó a penetrar.

Para argumentar la conquista, algunas corrientes se basaron en la imposibilidad de la comunicación entre españoles y los nativos. Esto no es cierto, ya que en las mismas crónicas podemos observar que la comunicación pronto fue posible, y en poco tiempo se entrenaron intérpretes.

Encuentro idealizado entre Cortés y Moctezuma

Encuentro idealizado entre Cortés y Moctezuma

Una idea muy difundida entre los investigadores actuales es que la conquista significó una gran catástrofe para los indígenas, y que sumió en la más profunda desesperación. Según Steve Stern, las controversias políticas suscitadas en España dieron origen a la imagen de los conquistadores como seres violentos y codiciosos, así como de indios víctimas de una devastación traumática. Es importante decir que hacer un énfasis excesivo en el trauma de la conquista es menospreciar las capacidades de los propios indígenas para desarrollar proyectos antes y después de la invasión, así como infravalorar su capacidad como actores históricos de pleno derecho. En conclusión, la llegada de los conquistadores no fue asumida como un enorme cataclismo por las sociedades indígenas, sino como un hecho de una larga y compleja historia, frente al cual no se sumieron en la desesperación, sino que desarrollaron múltiples estrategias para superarlo, transcenderlo y aprovecharlo. Pensar que los indios se sumieron en el caos y la desesperación es menospreciarlos, negándoles la posibilidad de ser actores sociales de pleno derecho. De ahí que la idea de que confundieron a los españoles con dioses o se dejaron asustar por una serie de presagios solo tiene sentido si se les considera como personas inmaduras, de mentalidad infantil y supersticiosos, tal como también los veían los frailes del siglo XVI, lo cual estaban muy lejos de ser, como ya se ha demostrado.

Por último, existe una idea muy extendida sobre la superioridad de los conquistadores sobre los naturales. Gran parte de las interpretaciones del proceso de conquista surgen, en el fondo, de la idea general de que los españoles eran superiores a los indios en términos culturales, técnicos o religiosos, ya que, ¿de qué otra forma un número tan escaso de hombres pudo conquistar un territorio tan extenso? En relación con esto, los propios cronistas de la conquista solían explicar el desenlace del proceso como un verdadero milagro, que indicaba el carácter justo y santo de la empresa, ajustada a la voluntad de Dios. Se consideraba que los españoles habían sido el instrumento divino para castigar los crímenes de los caciques indígenas.

Los historiadores modernos siguen considerando la conquista como una gran hazaña difícil de explicar porque siguen apegados a la versión del puñado de hombres que derrotó a millones. Pero en su carácter de científicos (por lo menos en mayor grado de lo que lo eran los cronistas del siglo XVI), ya no creen en el milagro divino, sino en un milagro tecnológico y cultural. No fue Dios, sino la ciencia la que causó un hecho tan extraordinario.

Pero con los conocimientos actuales es posible dar una explicación alternativa. En realidad no hubo una enorme superioridad tecnológica, ya que las armas de fuego eran escasas y no fueron decisivas en las batallas, los caballos eran muy pocos y solo se podían usar en batallas a campo abierto (no muy abundantes). Las armas más efectivas fueron las espadas, las flechas y las lanzas, de las cuales no carecían los naturales. ¿Cuáles son entonces los factores decisivos que explican el resultado final de la conquista? En primer lugar, es importante hablar del impacto letal que tuvieron las enfermedades infecciosas (sarampión, viruela…), para las cuales las gentes americanas carecían de defensas naturales. Sin embargo, el factor clave no lo encontramos en estas enfermedades infecciosas, sino en la falta de unidad entre los pueblos indígenas y la forma en que los españoles supieron aprovechar las enormes diferencias que separaban a unos de otros, lo que les permitió buscar aliados, y de esa forma beneficiarse de sus propias disputas. Los conquistadores siempre utilizaron a sus aliados nativos o “indios ladinos” como los denominaba Aguado, quienes hicieron la mayor parte del trabajo. Utilizando las palabras de Henry Kamen: “la conquista de algunos indígenas por otros sentó las bases del imperio español”.

 

Vía| RESTALL, Matthew: Los siete mitos de la conquista española, Barcelona, 2004

Imágenes| Portada libro Mathew Restall; Encuentro españoles e indígenas

En QAH| La Conquista del Nuevo Reino de Granada: La interpretación clásica (I); La Conquista del Nuevo Reino de Granada: Nuevas tendencias (II); El andaluz de la Leyenda de El DoradoLos comuneros de Nueva Granada (1781)

RELACIONADOS