Historia 


La Concordia de Segovia

La Concordia de Segovia de 1475 es un documento histórico de tipo jurídico y de carácter público, en el que el objetivo que se busca es establecer las funciones de gobierno y administración del reino de Castilla que tendrían Isabel y Fernando tras la muerte del hermanastro de Isabel y rey predecesor, Enrique IV. Este documento es una fuente básica imprescindible para conocer los hechos que transcurrieron en el primer mes tras la muerte de Enrique IV: Isabel se ha auto proclamado reina en Segovia basándose en la legitimidad que los acuerdos del Tratado de los Toros de Guisando le otorgaban como Princesa de Asturias, dejando a Fernando, que en ese momento se encontraba en Aragón, como rey consorte. La cronología del documento se mueve en torno al último cuarto del siglo XV, ya que está fechado concretamente el 15 de enero de 1475, poco más de un mes después del fallecimiento de Enrique IV de Castilla en la madrugada del 12 de diciembre de 1474.

Concordia de Segovia

Concordia de Segovia

Las diez disposiciones que contiene el documento se dividen en varias categorías atendiendo a las instituciones del reino a las que se refieran. La primera disposición establece el orden y la forma en la que aparecerán los reyes en todos los soportes de escritura que se hagan y se firmen bajo sus nombres. En la siguiente disposición se recoge que todos los homenajes de las fortalezas de Castilla se deben hacer para la reina. Los homenajes eran los juramentos solemnes que tenían que hacer los señores a un rey, en este caso reina, para garantizar su fidelidad y lealtad. Ya que la reina Isabel era la máxima soberana de Castilla, es lógico pensar que los juramentos de los señores de su reino se hagan ante ella, y no ante el rey Fernando.

Fernando e Isabel, los Reyes Católicos

Fernando e Isabel, los Reyes Católicos

Las siguientes tres disposiciones de la Concordia, las correspondientes en el texto con los números tres, cuatro y cinco, vienen a tratar la temática común de la administración de la fiscalidad de los reinos. Las tres siguientes disposiciones de este documento, las correspondientes a los números seis, siete y ocho, tiene el nombramiento de cargos como núcleo central. De estos tres, el más importante es el tercero, pues es en el que se establece de forma clara que, de entre las personas que opten a cargos vacantes como arzobispados, maestrazgos, obispados, y otros cargos eclesiásticos menores, se elegirá al candidato que mejor sepa servir a los designios de Dios, los intereses de la Iglesia y la satisfacción de las necesidades y demandas espirituales de todos los fieles. Esto es una medida bastante destacada si la comparamos con el contexto general de la formación intelectual de los clérigos en otras partes de Europa, como en el Sacro Imperio Romano Germánico, donde triunfó medio siglo después la reforma protestante por causas como la baja formación y relajación moral de los eclesiásticos regulares y seculares.

El Sacro Imperio Romano Germánico a principios del siglo XVI

El Sacro Imperio Romano Germánico a principios del siglo XVI

La penúltima disposición de este documento es la dedicada al establecimiento de cuáles serán las facultades de ambos reyes en cuanto a la administración e impartición de la justicia se refiere. Aquí nos encontramos otra prueba de la gran igualdad y autonomía de los reyes, que no tienen porqué estar necesariamente juntos para llevar a cabo acciones como impartir justicia. La última de las disposición de la Concordia de Segovia es en la que se habla de la gestión de la administración local de los reinos. Al igual que se presenta en el apartado anterior sobre la administración de la justicia, aquí podemos ver que cada uno de los reyes tiene facultad autónoma para proveer los corregimientos de las villas y ciudades de los reinos siempre que se encuentre solo ante tal necesidad. Los tres últimos párrafos de la Concordia son las validaciones del documento. Las últimas partes del texto son importantes para conocer quiénes eran los Grandes del reino, y que en esta época se refiere al Conde de Benavente, el Duque de Albuquerque, y el Duque de Alba, siendo este último un título y una posición social que ha llegado hasta la actualidad en su máximo esplendor.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| ELLIOT, J.H. (1989): La España imperial, 1469-1716; SUÁREZ FERNÁNDEZ, L., CARRIAZO ARROQUIA, J. (1969): La España de los Reyes Católicos.

Imagen| Concordia de Segovia; Sacro Imperio Romano Germánico; Isabel I y Fernando II

En QAH| Tras las huellas de los Reyes Católicos en los monasterios de España; La descendencia de los Reyes Católicos

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