Cultura y Sociedad, Historia 


La Comuna de París

 

La derrota francesa en la batalla de Sedán en el contexto de la guerra Franco-Prusiana no solo supuso el hundimiento del II Imperio Francés y la proclamación de la III República, sino que sirvió como base para el surgimiento de un proceso revolucionario que dio lugar a la creación de la Comuna de París en 1871, cuya producción legislativa, por innovadora y revolucionaria, va a ser el principal elemento a analizar en este artículo. Dicho proceso revolucionario no habría sido posible sin el sitio de cuatro meses que sufrió París por parte de las fuerzas prusianas y sin el abandono de los miembros de la nueva Asamblea Nacional y del nuevo gobierno republicano que, ante la negativa de rendirse formalmente ante Prusia, decidieron retirarse a Versalles.

Barricada levantada durante la Comuna de París

Barricada levantada durante la Comuna de París

El vacío de poder fue patente y miembros de la Guardia Nacional Francesa, con el apoyo de las masas populares, se alzaron en armas instaurando un gobierno municipal dominado fundamentalmente por republicanos radicales que querían asegurar la forma republicana de gobierno y por socialistas. Dicho gobierno municipal se encargaría de dirigir una de las experiencias revolucionarias más peculiares de la historia, puesto que supuso la instauración de un gobierno libre e independiente respecto de las medidas que fuesen tomadas desde Versalles. Este hecho se deducía de una Declaración realizada por la Comuna de París, cuyo destinatario era el resto del pueblo francés. En dicha declaración se proclamaba la consolidación de la República como única forma de gobierno compatible con los derechos del pueblo, al mismo tiempo que se exponía la absoluta autonomía de la Comuna, que no tendría más límite que el derecho de autonomía del que dispondrían el resto de las localidades francesas.

Pero más allá de la declaración de autonomía, nos interesan las diferentes medidas legales que fueron adoptadas por la Comuna. En este sentido destaca la abolición del servicio militar obligatorio y del ejército permanente, lo cual vino acompañado de la declaración de la Guardia Nacional como única fuerza armada; el establecimiento de un sueldo máximo a percibir por los miembros y funcionarios de la Comuna, que no podría sobrepasar el del sueldo de un obrero, estipulado en 6.000 francos; la separación de la Iglesia y el Estado, así como la supresión de todas las partidas presupuestarias estatales que tuviesen como beneficiaron a la Iglesia y la nacionalización de todos los bienes eclesiásticos; la abolición de la guillotina, que se simbolizó mediante la quema de una de ellas; la eliminación de la Columna triunfal que Napoleón había instalado en la Plaza Vendome, pues los comuneros consideraron que dicha estatua era un símbolo del chovinismo y de la incitación al odio entre las naciones; la adopción del calendario de la I República Francesa y de la bandera roja en lugar de la tricolor; la ocupación, por parte de las sociedades obreras, de las empresas y los talleres abandonados; la abolición del trabajo nocturno de los panaderos y la supresión de las oficinas de colocación; la clausura de las casas de empeño, lo que supuso la entrega gratuitas de herramientas a los trabajadores y por último, la demolición de la Capilla Expiatoria, que había sido construida como consecuencia de la ejecución del rey Luis XVI.

Octavilla de la Comuna decretando principios relativos a la Guardia Nacional

Octavilla de la Comuna decretando principios relativos a la Guardia Nacional

Todas estas medidas legales que fueron tomadas entre mediados de marzo y el principios del mes de mayo, se fueron al traste con el asalto que el gobierno dirigió contra laciudad. El gobierno francés, que contaba con una superioridad tan aplastante que ni siquiera llegó a plantearse la posibilidad de entablar negociaciones, comenzó la reconquista de la ciudad el 21 de mayo mediante la toma de una puerta situada en la zona occidental de las murallas de París. Una vez que se produjo la primera brecha, la caída de la Comuna era cuestión de tiempo, de manera que el día 27 de mayo solo quedaban algunos focos de resistencia concentrados en los barrios más pobres de los distritos del este de la ciudad y al día siguiente, el 28 de mayo, se produjo la caída definitiva de la Comuna a la vez que el mariscal Mac Machon, el que comandase el ejército encargado de poner fin a la experiencia revolucionaria, lanzaba la siguiente proclama:

“A los habitantes de París. El ejército francés ha venido a salvaros. ¡Paris está liberada! A las cuatro en punto nuestros soldados tomaron la última posición insurgente. Hoy se ha acabado la lucha. El orden, el trabajo y la seguridad volverán a nacer”.

Con estas palabras, que se acompañaron de una gran represión donde se contabilizaron 30.000 muertos, 38.000 encarcelados y 7.000 deportados a Nueva Caledonia, se puso fin a una experiencia que, en palabras de intelectuales comunistas, anarquistas y de  otros sectores de la izquierda, supuso la construcción de un modelo de sociedad liberal donde la democracia participativa fue el eje de la administración. Asimismo, si ahondamos en la significación histórica de la Comuna nos encontramos con el hecho de que Karl Marx la consideró como el primer intento de constitución de dictadura del proletariado, idea que, posteriormente, sería defendida también por Lenin.

 

Vía| H. Prospier-Olivier Lissagaray(2004) La Comuna de París

Más información| Kropotkin, Piotr (1880) La Comuna de París

Imagen| Barricada levantada durante la Comuna de París, Octavilla de la Comuna decretando principios relativos a la Guardia Nacional

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