Jurídico 


La comisión por omisión

Los delitos o faltas que consistan en la producción de un resultado se podrán entender cometidos por omisión gracias a la figura de la comisión por omisión, también conocida como omisión impropia, recogida en el artículo 11 del Código Penal. ¿En qué consiste esta construcción jurídica?

Esto quiere decir, que el hecho de no hacer algo y que como consecuencia de esa omisión se produzca, por no haberlo evitado, un resultado considerado como delito o falta, será tratado como si la persona que hubiese realizado la omisión, realmente hubiese producido el resultado a través de una conducta activa.

 Esta equiparación entre la omisión y la acción no se produce en todos los casos en los que no hay una evitación del resultado que se produce, sino que sólo se da en el supuesto de que la persona que no evita el resultado tuviese un deber jurídico de evitarlo. El hecho de tener ese deber jurídico coloca al sujeto en lo que se conoce como posición de garante, es decir, en la obligación jurídica de actuar en esa circunstancia con el fin de evitar el resultado.

 La pregunta ahora será definir cuándo hay un deber jurídico de evitar un resultado, esto es, cuándo se sitúa un sujeto en la posición de garante. Este deber puede venir impuesto por tres medios.

 En primer lugar, por la ley, es decir, que sea la ley expresamente la que imponga ese deber de actuar, por ejemplo el deber de un padre de cuidar y proteger a su hijo. En este caso, la madre o el padre que no alimentase a su hijo y éste muriese a consecuencia de esto, estaría cometiendo un homicidio en comisión por omisión.

En segundo lugar, el deber jurídico de actuar puede venir impuesto por una relación contractual. A través de un contrato adquieres la obligación de actuar en ciertos supuestos para evitar unos resultados concretos. El caso paradigmático es el del socorrista que no hace nada por salvar a un bañista que se ahoga.

Por último, el omitente ostentará una posición de garante cuando haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente. Por ejemplo, una persona que enciende un fuego en el campo, lo desatiende y se marcha sin apagarlo, de forma que se produce un incendio a consecuencia del que muere alguien.

Vemos como en todos estos casos la omisión se equipara a la acción, no por el resultado en sí, sino por considerarse especialmente reprochable incumplir un deber jurídico que se ha contraído previamente o que directamente venía recogido en la ley.

Vía | Noticias jurídicas

Imagen | The House of Blogs

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