Derecho Mercantil, Jurídico 


La colocación acelerada de acciones

En los últimos tiempos hemos visto como en grandes empresas ha tenido lugar un proceso particular de colocación de acciones, que se aleja en diferentes aspectos del procedimiento habitual y utilizado generalmente en la mayoría de empresas cotizadas, como es el recurso a la venta en el mercado secundario. Entre estas encontramos por ejemplo a la empresa DIA, en la que Rothschild (asesor de los fondos vendedores) acudió a este sistema recientemente con el objetivo de vender 55,20 millones de títulos, el 8,48% del capital que poseía en el grupo de supermercados. En este sentido, se puede definir esta colocación acelerada como una operación por la cual un accionista, que normalmente tiene un gran número de acciones, desea vender sus acciones en un periodo muy corto de tiempo.

Las ventajas que ofrece esta colocación acelerada de acciones frente al sistema ordinario de venta en el mercado bursátil son varias. Por ejemplo, permite vender directamente las acciones a inversores que, por cumplir las condiciones que determina la ley, cabe calificarles de institucionales o cualificados, lo que asegura llevar a cabo la operación en un período de tiempo más reducido y obtener así fondos más rápidamente. También es frecuente que recurran a él empresas cotizadas que desean ampliar capital, con el objetivo de que sea un inversor determinado el nuevo socio de la sociedad, con la consiguiente supresión del derecho de suscripción preferente de los accionistas existentes.

Respecto al procedimiento, el titular de las acciones debe contratar a una o varias entidades colocadoras, que en la mayoría de casos son bancos de inversión, para que estas lleven a cabo la difusión y promoción de las mismas con vistas a obtener propuestas de adquisición por parte de los diferentes inversores institucionales. Con esta información elaboran la llamada lista de demanda, en la que figuran los distintos inversores que han manifestado su interés por adquirir los títulos. A este proceso se le conoce por La colocación acelerada de accionesprospección de la demanda o accelerated bookbuilding, llevándose a cabo normalmente en un día hábil. Una vez finalizado el mismo, el vendedor deberá decidir cuantas acciones vende, debiéndose remitir este hecho a la CNMV y hacerse público como hecho relevante el importe y número de valores, el precio y el volumen de la operación.

Es importante señalar que en determinadas ocasiones tiene lugar la suscripción de un contrato de aseguramiento entre el vendedor de las acciones y la entidad colocadora, con el fin de que sean estas las que adquieran los títulos en caso de que no consigan levantar la demanda suficiente durante el periodo de prospección. Tal situación tuvo lugar por ejemplo en la colocación acelerada de acciones de la empresa DIA, en la que Citi (banco de inversión en esta operación) tuvo que quedarse con parte de los 55,20 millones de acciones para su propio balance. A su vez, es frecuente que estas operaciones de colocación de acciones vayan unidas a un descuento, es decir, que la parte vendedora se vea obligada a vender las acciones con un descuento respecto a su precio de cotización para que los compradores vean atractiva dicha operación, siendo mayor el descuento cuanto mayor sea la cantidad de acciones vendidas. El efecto más inmediato de esto es que la cotización de la acción baje dado que el mercado percibe que un accionista de peso y cualificado ha optado por vender su participación en la empresa, con la desconfianza que esto genera en la misma.

Finalmente, la rentabilidad de estas operaciones para los bancos de inversión está en entredicho, ya que a pesar de las generosas comisiones que perciben por su actuación de promoción de los títulos, a veces no ven compensada su participación en estos modelos de OPV, sobre todo si existe por medio un contrato de aseguramiento.

Via/Expansión

Imagen/ Colocación acelerada

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