Jurídico 


La cláusula “rebus sic stantibus”

Uno de los efectos principales de los contratos es su obligatoriedad, así lo podemos deducir de los artículos 1.091, 1.256 y 1.258 del Código Civil. Esta obligatoriedad se apoya en el principio de origen canónico “pacta sunt servanda”, el cual viene a decir que aquel que pacta queda obligado.

Cláusula “rebus sic stantibus”

La obligatoriedad en los contratos se caracteriza por dos notas:
1º) Permanencia o irrevocabilidad.
2º) Relatividad.

De este modo, la fuerza vinculante de los contratos se mantiene hasta su íntegro cumplimiento, teniendo en cuenta la responsabilidad en que incurrirían las partes por el incumplimiento contractual.

No me detendré en desarrollar estos efectos, que fueron explicados en un artículo anterior por un compañero, tituladoElementos esenciales y efectos de un contrato.

Hay que decir que tanto la irrevocabilidad como la relatividad de los contratos tienen sus excepciones.

En este artículo intentaré explicar una de las excepciones a la permanencia o irrevocabilidad de los contratos: la llamada cláusula “rebus sic stantibus”.

La citada cláusula es de configuración doctrinal y jurisprudencial, no está recogida en nuestro ordenamiento jurídico, pero es reiterada la jurisprudencia que reconoce la teoría de la clausula “rebus sic stantibus” (desde las más antiguas STS de 14 de diciembre de 1940, de 17 de mayo de 1941, de 17 de mayo de 1957, a las más recientes de 22 abril de 2004 o 1 de junio de 2010).

La cláusula “rebus sic stantibus” hace referencia a la posibilidad que tienen los jueces de revisar los contratos y dejar sin efecto parte de los mismos. De este modo, en virtud de la misma, pueden ser modificadas judicialmente las prestaciones del contrato, cuando se haya producido una alteración sobrevenida e imprevisible en las circunstancias que dé lugar a un desequilibrio grave en las prestaciones.

La jurisprudencia ha establecido una serie de presupuestos para que entre en juego la citada cláusula:

1. Que estemos ante un contrato de tracto sucesivo, es decir cuya ejecución sea prolongada en el tiempo, o siendo de tracto único, que el cumplimiento de la obligación se haya retrasado para un momento futuro.
2. Que entre las circunstancias existentes cuando se celebro el contrato y las circunstancia a la hora de su cumplimiento, se haya producido una alteración.
3. Que la alteración sea extraordinaria, y que sea del todo imprevisible para las partes al momento de la celebración del contrato.
4. Que sea inevitable, es decir, que no sea imputable al deudor.
5. Que origine una desproporción inusitada y exorbitante, fuera de todo cálculo, que aniquile el necesario equilibrio de las prestaciones.
6. Que la aplicación por los Tribunales se haga cautelosamente y con moderación, sólo procede cuando se cumplen los requisitos que exige la doctrina jurisprudencial, atendiendo a las circunstancias particulares de cada caso.

Siguiendo este último requisito podemos observar que la cláusula “rebus sic stantibus” es de aplicación excepcional, ya que implica una alteración importante del principio citado anteriormente de “pacta sunt servanda”, ligado estrechamente al principio de autonomía de la voluntad, dos principios en torno a los cuales gira nuestro sistema contractual.

Aún teniendo carácter excepcional, pienso que con ésta cláusula se le brinda a los jueces una oportunidad para que, cuando concurran circunstancias extraordinarias y especiales, puedan entrar a modificar los contratos apoyándose en el principio de buena fe y en el justo equilibrio de las prestaciones. Podemos relacionar la misma con el artículo tercero del Código Civil, el cual dice que las normas “se interpretarán según la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas”.

Por último, en relación con lo dicho en el párrafo anterior, y dejando esta cuestión para reflexionar, pienso que la crisis económica-financiera que estamos viviendo, sobre todo en algunos ámbitos, como por ejemplo en el sector inmobiliario, puede que sea un momento oportuno y en el que se reúnan los presupuestos exigidos para que se proceda a la aplicación de la doctrina “rebus sic stantibus”. Eso sí, analizando las circunstancias caso por caso, y comprobando cautelosamente si la base real de las obligaciones en el momento de asumirlas han cambiado cualitativamente, de modo que sea necesario hacer un ajuste de las mismas. Es un tema controvertido por cuanto ello implica, por lo que es necesario hacer un seria reflexión sobre el mismo.

Imagen| Blog Rebus sic stantibus

En QAH| Elementos esenciales y efectos de un contrato

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